El bonobo Kanzi juega a simular como un niño, mostrando la capacidad de imaginar del simio.

hace 8 meses

El bonobo Kanzi juega a simular como un niño, mostrando la capacidad de imaginar del simio.

La imaginación se desarrolla en la primera infancia a través del juego creativo y, posteriormente, se convierte en una fuerza fundamental en la configuración de las sociedades modernas que conocemos hoy. A menudo considerada una capacidad exclusiva de los humanos, interactuar con ideas presentes solo en la propia mente podría no ser tan singular para nuestra especie como pensamos.

Mediante juegos que simulaban una fiesta de té con Kanzi, un bonobo residente en el centro de investigación Ape Initiative en Iowa, investigadores de la Universidad Johns Hopkins demostraron que los grandes simios pueden tener capacidad para la imaginación. Cuando se le preguntó a Kanzi dónde había ido el zumo o la uva imaginarios después de fingir verterlos o colocarlos en algún lugar, este señaló la taza o el frasco correctos.

Estos experimentos, publicados en la prestigiosa revista Science, no solo nos ofrecen un vistazo a las verdaderas habilidades mentales de nuestros parientes más cercanos, sino que también sugieren que esta habilidad probablemente tiene sus raíces hace unos 6 a 9 millones de años, en un ancestro evolutivo común.

«Este trabajo nos dice que los humanos no somos los únicos animales que tenemos vidas mentales complejas, y nos recuerda cuánto tenemos que aprender de los simios, sobre ellos y sobre nosotros mismos», afirmó Christopher Krupenye, coautor del estudio y profesor asistente en el Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de Johns Hopkins, en declaraciones a Discover.

Índice
  1. La Imaginación: Un Pilar de la Evolución Cognitiva
  2. Kanzi y el Desafío de la Fiesta del Té
    1. Rompiendo la Barrera del ‘Juego de Simulación’
  3. El Origen de la Fantasía: Raíces de 6 Millones de Años
    1. La Conexión con la Teoría de la Mente
    2. Observaciones Previas: De Goodall a los Experimentos Controlados
  4. Implicaciones Filosóficas y el Futuro de la Investigación
    1. Un Llamamiento a la Conservación
  5. Fuentes

La Imaginación: Un Pilar de la Evolución Cognitiva

Las primeras chispas de la imaginación humana comienzan muy pronto. Los niños de tan solo 2 años participan en juegos de simulación, como las fiestas de té, una expresión perfecta de la capacidad cognitiva para interactuar con algo que solo existe en nuestras mentes. La imaginación, por lo tanto, ha desempeñado un papel fundamental en la construcción del complejo mundo humano actual, desde la planificación de estructuras sociales hasta el desarrollo de la ciencia. Sin embargo, este proceso mental clave podría no estar limitado a nuestra especie.

La imaginación es mucho más que un simple juego infantil; es la base de la capacidad de planificar, de inventar herramientas que aún no existen y de modelar escenarios futuros. Es, en esencia, una forma de "viaje mental en el tiempo", la habilidad de desconectarse del presente inmediato para manipular conceptos abstractos. Tradicionalmente, se ha considerado que esta habilidad se superpone con la Teoría de la Mente (ToM), la capacidad de atribuir estados mentales (creencias, intenciones, deseos) a uno mismo y a los demás.

El descubrimiento de que los bonobos comparten esta capacidad de simulación obligará a la comunidad científica a reevaluar la línea divisoria entre la cognición humana y la de otros primates. Durante décadas, hemos asumido que el pensamiento abstracto y la invención se derivaban de estructuras cerebrales únicas en el Homo sapiens. Ahora, parece que los cimientos de nuestra psicología compleja están profundamente compartidos y fueron seleccionados mucho antes de lo que se creía.

Kanzi y el Desafío de la Fiesta del Té

Los investigadores decidieron poner a prueba a Kanzi, un bonobo de 43 años en cautiverio. Kanzi era el sujeto ideal, ya que anteriormente se le había observado participando en juegos de simulación y había sido entrenado para responder a indicaciones verbales, incluso a través del uso de lexigramas (símbolos que representan palabras). El objetivo era registrar finalmente cualquier muestra de imaginación en un entorno controlado y riguroso.

El experimento se llevó a cabo en un entorno tranquilo y predecible. El bonobo y el experimentador se sentaron alrededor de una mesa dispuesta con jarras y tazas o tazones y frascos vacíos. La clave de la prueba era la simulación de contenido.

Según lo descrito en un comunicado de prensa de los investigadores, los experimentos se desarrollaron de la siguiente manera: después de fingir verter zumo de una jarra en una de las tazas, el experimentador le preguntaba a Kanzi dónde estaba el zumo. En la mayoría de las ocasiones, Kanzi señalaba la taza correcta, incluso después de múltiples repeticiones y de cambiar la ubicación física de las tazas. Otro experimento involucró colocar uvas imaginarias en uno de dos frascos; una vez más, al preguntar a Kanzi dónde estaba la uva, señalaba la ubicación correcta.

Rompiendo la Barrera del ‘Juego de Simulación’

La importancia de este protocolo radica en su control estricto, que lo diferencia de la evidencia anecdótica. Aunque Kanzi no siempre acertó, la mayoría de sus respuestas fueron correctas, haciendo estadísticamente improbable que sus reacciones fueran producto del azar. Esto sugiere fuertemente que el bonobo comprendía la premisa del juego; es decir, que existía un objeto (zumo o uva) en su mente y en la mente del experimentador, aunque no estuviera presente físicamente.

«No dimos por sentado que necesariamente tendría éxito», explicó Krupenye. «¡Me quedé asombrado y encantado de verlo desempeñarse tan bien en todos los experimentos!».

La investigación demuestra que los bonobos poseen la capacidad cognitiva para generar una idea en sus mentes a pesar de saber que no es real, comentó Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora de la Universidad de St. Andrews en Escocia. Este acto de crear y rastrear mentalmente la ubicación de un objeto inexistente es la definición fundamental de la imaginación y del juego de simulación.

El Origen de la Fantasía: Raíces de 6 Millones de Años

El significado más profundo de los hallazgos con Kanzi reside en su cronología evolutiva. Los bonobos y los chimpancés son nuestros parientes evolutivos vivos más cercanos, compartiendo un ancestro común con los humanos hace aproximadamente entre 6 y 9 millones de años. Si el bonobo Kanzi puede participar en juegos de simulación, la habilidad de imaginar no es un rasgo único desarrollado por la línea Homo tras la separación. En su lugar, sugiere que la capacidad fundacional para la imaginación ya estaba presente en nuestro ancestro común.

«Los bonobos y los chimpancés son nuestros parientes más cercanos», señaló Krupenye. «Por lo tanto, tienen un papel único que desempeñar para aclarar qué hace que la mente humana sea única y, por el contrario, qué fundamentos de nuestra psicología son compartidos y probablemente evolucionaron hace millones de años en nuestro ancestro evolutivo común».

Estudiar la cognición de estos primates nos permite retroceder en el tiempo. Si bien los humanos desarrollamos estructuras complejas (lenguaje avanzado, escritura, matemáticas) sobre esta base, el núcleo duro de la capacidad de pensar sobre lo que no está presente es una herencia compartida. Esta capacidad es intrínsecamente social, facilitando la cooperación avanzada y la previsión de los resultados de las acciones de otros.

La Conexión con la Teoría de la Mente

La imaginación en este contexto va de la mano con la Teoría de la Mente (ToM), un área de la investigación cognitiva que se centra en la capacidad de inferir los estados mentales de otros. Si Kanzi sabía dónde debía estar el zumo imaginario, estaba demostrando una comprensión de que él y el experimentador compartían una narrativa ficticia, un marco mental. Esto es un paso crucial hacia la empatía y la comunicación simbólica.

En los humanos, la ToM se desarrolla progresivamente. La capacidad de participar en juegos de simulación en niños de dos años se considera un precursor clave para la ToM completa, que se consolida alrededor de los cuatro o cinco años. Los hallazgos con Kanzi sugieren que estos precursores cognitivos están presentes en los bonobos en una forma que los estudios anteriores, centrados en tareas más rígidas y menos sociales, no lograron captar.

Observaciones Previas: De Goodall a los Experimentos Controlados

Antes de los experimentos con Kanzi, la evidencia de la imaginación en simios era en gran medida anecdótica. Después de que Jane Goodall documentara el uso y la fabricación de herramientas por parte de los chimpancés, los investigadores comenzaron a buscar habilidades cognitivas complejas más allá del Homo sapiens.

Tanto en la naturaleza como en cautiverio, se había observado a chimpancés participando en juegos de simulación: sosteniendo palos con cuidado como si fueran bebés o arrastrando bloques imaginarios por el suelo. Si bien estas observaciones eran convincentes para muchos primatólogos, carecían del rigor de un estudio controlado que pudiera eliminar explicaciones alternativas, como el simple condicionamiento o el deseo de complacer al cuidador.

El trabajo de Krupenye y Bastos proporciona la evidencia controlada que faltaba. Al establecer un marco experimental replicable y estadísticamente significativo, elevaron la "anécdota" a la categoría de hecho científico, abriendo las puertas a una comprensión mucho más profunda de la arquitectura mental de los bonobos.

Implicaciones Filosóficas y el Futuro de la Investigación

El hecho de que la imaginación ya no sea un sello distintivo exclusivo de la humanidad tiene profundas implicaciones filosóficas. Nos obliga a cuestionar dónde trazamos la línea de la complejidad mental y la conciencia. Si nuestros parientes más cercanos pueden imaginar escenarios que no existen, ¿qué otras capacidades mentales, como la autoconciencia o la planificación a largo plazo, podrían también compartir con nosotros?

Los investigadores esperan que estos hallazgos inspiren una nueva oleada de estudios, probablemente incluyendo a otros simios y animales en experimentos similares. Más allá de la imaginación simple, el equipo tiene la esperanza de explorar otras facetas de la cognición imaginativa, como la capacidad de pensar en el futuro y la anticipación de los pensamientos de los demás, habilidades cruciales para el desarrollo de la cultura compleja.

Por ejemplo, la capacidad de los chimpancés, como los humanos, de dividir tareas complejas en piezas más pequeñas es otra área de cognición avanzada que requiere previsión y planificación mental. La imaginación demostrada por Kanzi proporciona el motor mental necesario para realizar este tipo de procesos cognitivos sofisticados.

Un Llamamiento a la Conservación

El impacto de este descubrimiento va más allá de la ciencia pura; tiene una dimensión ética y de conservación ineludible. Reconocer que los bonobos tienen una vida mental compleja y rica, que pueden soñar despiertos y simular, eleva su estatus moral. No son simplemente máquinas biológicas; son seres con una psique interna.

«Espero que este descubrimiento entusiasme a la gente para aprender más sobre estas criaturas extraordinarias y se involucren en salvarlas», manifestó Krupenye. «Requerirá un gran esfuerzo, donaciones a organizaciones de conservación e intervención gubernamental, pero si trabajamos juntos, podemos asegurar que estos animales inquisitivos y maravillosos compartan el futuro con nosotros».

La protección de los bonobos, que se enfrentan a graves amenazas por la pérdida de hábitat y la caza furtiva, se vuelve aún más urgente cuando comprendemos que estamos poniendo en peligro a especies que comparten los cimientos de nuestra propia inteligencia y capacidad de fantasía. Si tenemos la capacidad de imaginar un futuro mejor, esa visión debe incluir un planeta donde los bonobos, nuestros primos imaginativos, puedan prosperar.

Fuentes

https://www.science.org/doi/10.1126/science.adl5380

https://www.eurekalert.org/news-releases/1114776

https://www.nature.com/articles/s41598-020-66444-x

https://www.discovermagazine.com/planet-earth/long-thumbs-and-large-brains-co-evolved-in-primates-giving-humans-our-most-unique

https://www.discovermagazine.com/planet-earth/chimps-like-humans-break-down-complex-tasks-into-smaller-pieces

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