4 escritoras olvidadas que inspiraron a Jane Austen.

hace 7 meses

4 escritoras olvidadas que inspiraron a Jane Austen.

Desde su publicación en 1813, Orgullo y prejuicio ha dejado una huella indeleble en la literatura universal, inspirando obras que van desde la novela de Georgette Heyer de 1935, Regency Buck, hasta el superventas de Julia Quinn, Bridgerton. Aunque los escritores posteriores tomaron prestadas las ingeniosas heroínas de Jane Austen y sus vibrantes mundos sociales, la propia Austen se inspiró profundamente en las autoras de finales del siglo XVIII. De hecho, uno de sus títulos más famosos fue extraído directamente de una de sus heroínas literarias: Frances Burney, quien había acuñado la frase orgullo y prejuicio décadas antes de que Austen publicara su primera obra.

Al igual que tu estantería podría estar repleta de libros de Jane Austen y las hermanas Brontë, las de ellas estaban llenas de las palabras de las escritoras que las precedieron. Aunque autores como Samuel Richardson y William Shakespeare son citados a menudo como las influencias principales de Austen, muchas escritoras hoy olvidadas estaban escondidas junto a ellos en su lista de lecturas juveniles. Desde chispeantes comedias sociales hasta dramas románticos de la vida en la Regencia, Austen bebió de las obras de mujeres que ya dominaban el ingenio, el sentimiento y la perspicacia social. Aunque muchas de estas predecesoras, como Frances Burney, Maria Edgeworth y Hannah More, vivieron en tiempos ligeramente distintos, sus historias ayudaron a dar forma a las novelas que convertirían a Austen en un nombre conocido en todo el mundo. A continuación, te presentamos a algunas de las mejores novelistas de la época de Austen que deberías empezar a descubrir.

Índice
  1. Frances Burney: La precursora del realismo doméstico
  2. Maria Edgeworth: Éxito comercial y perspicacia social
  3. Charlotte Smith: La maestra del sentimiento y la crítica legal
  4. Elizabeth Inchbald: Del teatro a la narrativa social
  5. La importancia de las bibliotecas circulantes y la educación femenina
  6. Fuentes

Frances Burney: La precursora del realismo doméstico

Criada en un hogar literario, Frances Burney, más tarde conocida como Madame d’Arblay, estuvo inmersa en los libros desde una edad muy temprana y comenzó a escribir siendo apenas una niña. Aunque destruyó su primera novela a los 15 años en un arrebato de inseguridad, Burney acabó aceptando su talento y publicó de forma anónima su debut, Evelina, en 1778. Esta obra resultó innovadora por su protagonista femenina, su sátira social cargada de ingenio y su crítica a los valores dominados por los hombres, lo que convirtió a Evelina en un éxito inmediato. Burney no tardó en revelarse como la autora y, pocos años después, publicó su segunda novela, Cecilia (1782), que incluía la famosa frase orgullo y prejuicio.

La elección de Austen para el título de su novela homónima no fue una coincidencia: Burney era una de sus autoras favoritas, e incluso se suscribió a la obra de Burney, Camilla, antes de su lanzamiento en 1795. Al igual que Austen, Burney escribía novelas centradas en el cortejo que seguían a mujeres jóvenes mientras navegaban por el amor y las expectativas sociales, mezclando la observación social aguda con una visión profunda del comportamiento humano. A lo largo de su carrera, Burney escribió cuatro novelas, ocho obras de teatro y extensos diarios, ganándose el reconocimiento como una de las autoras más influyentes de su tiempo. Su capacidad para capturar la vulnerabilidad de una joven que entra en sociedad pavimentó el camino para personajes como Catherine Morland o Elizabeth Bennet.

Es fascinante observar cómo Burney logró equilibrar la respetabilidad social con una carrera literaria pública, algo que Austen admiraba y, en cierta medida, emulaba. La influencia de Burney se extiende más allá de los títulos; se encuentra en la estructura misma de la novela de costumbres. Si analizas detenidamente las interacciones sociales en Evelina, verás el germen de las cenas y bailes que Austen perfeccionaría años después. Burney demostró que la vida doméstica y los dilemas de una joven soltera eran temas dignos de la gran literatura, eliminando la necesidad de recurrir a aventuras extravagantes para mantener el interés del lector.

Maria Edgeworth: Éxito comercial y perspicacia social

Aunque hoy en día no sea tan recordada por el gran público, Maria Edgeworth fue en su momento más famosa y exitosa comercialmente que muchos de sus contemporáneos, incluida la propia Jane Austen. Nacida en Inglaterra y criada en Irlanda a partir de 1782, ayudó a su padre a gestionar las tierras de la familia, una experiencia que moldeó sus agudas observaciones sobre la clase social, la familia y la vida doméstica que luego plasmaría en sus libros. Las primeras obras de Edgeworth, como Castle Rackrent (1800) y Belinda (1801), exploraron las convenciones sociales y políticas, atreviéndose incluso a abordar temas como el matrimonio interracial en Belinda. Su escritura combinaba el humor con una visión mordaz de la psicología humana.

El trabajo de Edgeworth captó rápidamente la atención de Austen. De hecho, Belinda es citada en La abadía de Northanger (1817) como un ejemplo de obra llena de ingenio y conocimiento de la naturaleza humana. Austen escribió a su sobrina en 1814, elogiando únicamente las novelas de Miss Edgeworth, las tuyas y las mías, lo que refleja la enorme admiración que sentía por ella. Austen aprendió de las heroínas vivaces de Edgeworth, de su agudeza social y de sus reflexiones cargadas de ironía. Por su parte, Edgeworth leyó Mansfield Park poco después de su publicación y la calificó como algo parecido a la vida real y muy entretenida, reconociendo el talento de su colega.

La importancia de Edgeworth también reside en su capacidad para tratar la moralidad sin resultar excesivamente tediosa. A diferencia de otros autores de la época que utilizaban la novela solo para dar lecciones éticas, ella integraba sus mensajes en tramas dinámicas y personajes complejos. Si decides leer sus obras, notarás que sus diálogos tienen una chispa que recuerda mucho a los enfrentamientos verbales entre Elizabeth Bennet y el Sr. Darcy. Edgeworth fue, sin duda, una de las figuras que validó la novela como un género serio y respetable para la clase media y la aristocracia, facilitando que el genio de Austen fuera eventualmente apreciado por una audiencia más amplia.

Charlotte Smith: La maestra del sentimiento y la crítica legal

Aunque la obra de Charlotte Smith suele quedar a la sombra de su sucesora Jane Austen, esta poeta y novelista dejó una impresión duradera en la joven Jane gracias a su ficción emocionalmente rica y socialmente consciente. La novela Emmeline (1788) de Smith era una obra sentimental con tintes góticos que ponía de relieve la injusticia de las leyes de propiedad y matrimonio del siglo XVIII. Esta historia fue una fuente de inspiración constante para Austen mientras escribía su juvenilia, esa colección de relatos cortos y a menudo paródicos que creaba para entretener a su familia en los ratos de ocio.

Las novelas de Smith continuaron influyendo en la ficción de madurez de Austen, inspirando paralelismos evidentes en personajes y temáticas. Marianne Dashwood, de Sentido y sensibilidad (1811), refleja en muchos aspectos a la Celestina de Smith; ambas sufren emocionalmente a manos de hombres poco fiables. Por otro lado, Fanny Price, de Mansfield Park (1814), guarda ecos de la Ethelinde de Smith: vulnerable, desplazada y puesta a prueba constantemente por la sociedad que la rodea. Smith exploraba con frecuencia temas como la inestabilidad financiera y los matrimonios infelices, basándose en su propia y turbulenta vida personal, marcada por las deudas de su marido y la lucha por mantener a sus hijos.

Algunos académicos incluso notan ecos de la propia Charlotte Smith en el personaje de la empobrecida Sra. Smith en Persuasión (1817), la última novela completada por Austen. Con su mezcla de sentimiento, crítica social y atención a los desafíos legales que enfrentaban las mujeres, Smith ayudó a configurar el paisaje literario que Austen navegaría más tarde. Su influencia es especialmente notable en cómo Austen maneja el tema del confort doméstico y la seguridad económica, elementos que definen muchos de los finales felices de sus historias. Smith aportó una capa de realismo crudo sobre la precariedad femenina que equilibró el idealismo romántico de la época.

Elizabeth Inchbald: Del teatro a la narrativa social

Elizabeth Inchbald fue una novelista y dramaturga de finales del siglo XVIII conocida por su ingenio afilado y su capacidad para contar historias con una fuerte carga social. Su obra más famosa, Lovers’ Vows (Votos de amantes, 1798), fue un éxito rotundo en los escenarios de Londres al abordar temas provocadores para la época, como la seducción, la ilegitimidad y la hipocresía de clase. Inchbald tenía el talento de retratar a los personajes de las clases bajas como seres con una base moral mucho más sólida que sus contrapartes aristocráticas, algo que resultaba casi revolucionario en aquel entonces.

Austen conocía esta obra de teatro a la perfección. En su novela Mansfield Park (1814), la decisión de la familia Bertram de representar Lovers’ Vows desata una serie de flirteos y desdibuja los límites de la decencia entre los jóvenes. Los ensayos de la obra no solo intensifican las tensiones románticas de la novela, sino que también exponen los rígidos códigos sociales de la Inglaterra de la Regencia. La habilidad de Inchbald para emparejar un drama cautivador con una crítica social punzante, también evidente en sus novelas como A Simple Story (1791), ayudó a allanar el camino para la observación social detallada que Austen convertiría en su sello personal.

Lo que hace que la conexión entre Inchbald y Austen sea tan especial es el uso del metateatro. Austen no solo leyó a Inchbald, sino que utilizó la obra de esta para mostrar el carácter de sus propios personajes. Si has leído Mansfield Park, sabrás que la resistencia de Fanny Price a participar en la obra dice mucho sobre su integridad, mientras que el entusiasmo de los demás revela su falta de juicio. Esta técnica de usar una obra literaria dentro de otra para profundizar en la trama es un testimonio del respeto que Austen tenía por la capacidad de Inchbald para agitar las conciencias sociales a través del entretenimiento.

La importancia de las bibliotecas circulantes y la educación femenina

Para entender cómo Jane Austen llegó a estas autoras, debes comprender el papel fundamental que jugaron las bibliotecas circulantes en la época de la Regencia. En aquel tiempo, comprar libros era un lujo que pocas familias podían permitirse con regularidad, por lo que estas bibliotecas permitían a las mujeres acceder a las últimas novedades literarias por una suscripción anual. Austen y su familia eran ávidos usuarios de estos servicios, lo que les permitía estar al tanto de las obras de Burney o Smith casi en el momento de su publicación. Este acceso democrático a la lectura fue lo que permitió que una generación de mujeres empezara a escribir influenciada por sus contemporáneas.

Además, el debate sobre la educación de las mujeres estaba en su punto álgido. Escritoras como Hannah More, aunque más conservadoras y centradas en la moral religiosa, también formaban parte del catálogo de lecturas de Austen. Aunque Austen a veces parodiaba el tono excesivamente didáctico de estas autoras, no se puede negar que el enfoque de More en el desarrollo del carácter y la autorreflexión influyó en la profundidad psicológica de las heroínas de Jane. Al leer a estas mujeres, Austen no solo buscaba entretenimiento, sino que analizaba las herramientas narrativas que utilizaban para cuestionar el papel de la mujer en la sociedad.

Es vital reconocer que Austen no surgió de un vacío literario. Ella fue el producto de una rica tradición de escritura femenina que luchaba por ser tomada en serio. Estas autoras manejaron el humor y la ironía para decir verdades incómodas sobre su situación, una técnica que Austen perfeccionaría hasta alcanzar la excelencia. Al explorar las obras de Burney, Edgeworth, Smith e Inchbald, no solo descubres grandes historias, sino que también comprendes mejor el origen de la voz de una de las escritoras más queridas de la historia.

Fuentes

https://brightonmuseums.org.uk/discovery/history-stories/before-jane-austen-there-was-fanny-burney-one-of-britains-first-female-novelists/

https://janeaustens.house/online-exhibition/the-making-of-pride-and-prejudice/the-making-of-pride-and-prejudice-1/

https://writersinspire.org/content/maria-edgeworth-biographical-note

https://sites.udel.edu/britlitwiki/northanger-abbey-and-the-discussion-of-novels/

https://blog.oup.com/2020/03/maria-edgeworth-jane-austens-forgotten-idol/

https://www.jstor.org/stable/29531708

https://jasna.org/publications-2/persuasions-online/volume-41-no-2/ford/

https://janeaustens.house/object/lovers-vows-by-elizabeth-inchbald/

https://daily.jstor.org/the-scandalous-play-in-mansfield-park/

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