Las canciones de los Beatles que menos les gustaban a los propios Beatles.

hace 6 meses

Las canciones de los Beatles que menos les gustaban a los propios Beatles.

Cada fan de los Beatles tiene una lista de canciones de los Fab Four que reproduce en bucle y unas cuantas que no duda en saltarse. Es algo natural cuando se analiza una discografía tan vasta y variada, que abarca desde el pop más inocente de principios de los sesenta hasta la psicodelia experimental y el rock más crudo de sus últimos años. Los seguidores debaten sobre sus mejores álbumes, regatean sobre sus temas más infravalorados y exhiben con orgullo sus vinilos favoritos como si fueran reliquias sagradas del rock 'n' roll.

Sin embargo, detrás del monumento cultural que representa el catálogo de canciones de The Beatles, había cuatro compositores con personalidades muy marcadas: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Cada uno de ellos tenía sus propias opiniones, a menudo mordaces, sobre lo que funcionaba y lo que no en sus grabaciones. Resulta sorprendente descubrir que muchas de las canciones más queridas por millones de personas son precisamente las que los propios miembros de la banda criticaron, descartaron o, directamente, detestaron interpretar en su momento.

A lo largo de las décadas, los integrantes del grupo confesaron sentir vergüenza por ciertas letras, lamentaron grabaciones que consideraron apresuradas y sintieron que varios temas no estuvieron a la altura de sus propios estándares de calidad. A veces, el compositor era el crítico más feroz de su propio trabajo; otras veces, era un compañero de banda quien, tras verse obligado a grabar o ensayar el tema repetidamente, expresaba su desaprobación sin filtros. Esta diferencia entre las canciones amadas por el público y aquellas que los Beatles habrían preferido borrar de su historial nos ofrece una visión privilegiada de la mente de estos genios.

Índice
  1. John Lennon: El crítico más feroz de su propio legado
    1. La tensión con los grandes éxitos de Paul
  2. Paul McCartney: La diplomacia frente a la experimentación ajena
    1. El concepto de "canciones de relleno" según Paul
  3. George Harrison: El hartazgo de las sesiones interminables
    1. La autocrítica del guitarrista
  4. Ringo Starr: Los retos técnicos y el orgullo herido
    1. La dificultad técnica de los clásicos
  5. El impacto de la producción en el rechazo de la banda
  6. La evolución del gusto personal con el paso del tiempo
  7. Fuentes

John Lennon: El crítico más feroz de su propio legado

John Lennon poseía una lista interminable de canciones de los Beatles que no soportaba, y nunca tuvo miedo de expresar su desdén, incluso hacia obras consideradas maestras por la crítica mundial. El difunto icono de la música compartió abiertamente su disgusto por varios temas del aclamado álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, como "Lovely Rita" o "When I'm Sixty-Four", ambas compuestas principalmente por Paul McCartney. Sobre esta última, Lennon fue especialmente tajante al declarar que era una composición puramente de Paul y que él "nunca soñaría con escribir una canción así". Para John, este tipo de temas representaban una faceta demasiado "comercial" o "infantil" que chocaba con su visión más cruda y artística de la música.

Lennon no solo atacaba las composiciones de sus compañeros, sino que era brutalmente honesto en su autocrítica. Se refirió a "Good Morning Good Morning" como una canción desechable, "un trozo de basura" que solo escribió para cumplir con el expediente. Del mismo modo, admitió que "Run For Your Life" fue un tema que simplemente "despachó" sin mucho interés, llegando a lamentar su contenido lírico años después. Incluso piezas fundamentales en la historia del grupo, como "Lucy In The Sky with Diamonds", no se salvaron de su escrutinio posterior, a pesar de la enorme influencia que tuvieron en la cultura psicodélica de la época.

La tensión con los grandes éxitos de Paul

A medida que la relación entre los dos principales compositores se tensaba, Lennon comenzó a ser más vocal sobre su desprecio por las baladas más sentimentales de McCartney. Mencionó específicamente temas como "Hello, Goodbye" o "Birthday" como canciones sin sustancia real, calificándolas de simples rellenos. Para John, la música debía tener un peso emocional o un mensaje profundo, y sentía que McCartney a veces se perdía en melodías pegajosas pero vacías. Esta fricción creativa, aunque dolorosa para ellos, fue lo que permitió que la banda mantuviera un equilibrio perfecto entre lo accesible y lo vanguardista durante tanto tiempo.

Incluso uno de los himnos más grandes de la banda, "Let It Be", figuraba entre sus temas menos favoritos. Lennon sentía que la producción de la canción, y la insistencia de Paul en ella, no encajaba con la dirección que él quería para el grupo en sus últimos días. Para John, la canción tenía un aire casi religioso que no compartía, y prefería los sonidos más directos y menos orquestados. Su desapego por temas como "Mean Mr. Mustard" o "It's Only Love" confirma que, para Lennon, el proceso de creación era a menudo una lucha interna donde el resultado final rara vez le satisfacía por completo.

Paul McCartney: La diplomacia frente a la experimentación ajena

Al igual que Lennon, Paul McCartney escribió un puñado de canciones para The Beatles que terminaron por no convencerle, aunque siempre fue mucho más comedido y diplomático a la hora de expresar sus opiniones. En la cima de la lista de canciones que Paul menos disfrutaba se encuentra "She Said She Said", incluida en el álbum Revolver. Este tema fue escrito por Lennon y Harrison durante un viaje de LSD, y la tensión en el estudio fue tal que McCartney acabó marchándose de la sesión. De hecho, es una de las poquísimas canciones de The Beatles en las que Paul no participa en absoluto, ni en la instrumentación ni en las voces, lo que evidencia el distanciamiento que sintió hacia esa pieza en particular.

Otro tema que McCartney admitió no disfrutar fue "Revolution 9", la famosa pieza de vanguardia y collage sonoro del White Album. Paul, que siempre tuvo un instinto natural para la melodía y la estructura pop, encontraba difícil conectar con una obra tan abstracta. Además, gran parte de su rechazo se debía a que Yoko Ono estuvo muy presente en el estudio durante la grabación, algo que rompía la dinámica habitual de trabajo de los cuatro de Liverpool. Aunque Paul apreciaba la experimentación, consideraba que "Revolution 9" se alejaba demasiado de lo que el grupo representaba para el público.

El concepto de "canciones de relleno" según Paul

A pesar de ser el Beatle que más se preocupaba por la imagen pública y la cohesión de la banda, McCartney no tenía problemas en admitir cuándo una de sus propias composiciones no daba la talla. Se refirió a "What You're Doing" como una canción de relleno, un tema escrito rápidamente para completar un álbum sin que tuviera una chispa especial. Esta honestidad demuestra que, a pesar de su fama de perfeccionista, Paul era consciente de las limitaciones del ritmo de trabajo frenético que llevaban en los años de la "Beatlemanía".

Según el crítico musical británico Ian MacDonald, otros temas que supuestamente no eran del agrado de Paul incluyen "Yer Blues" y "Across the Universe", ambos de la autoría de Lennon. En el caso de "Across the Universe", Paul llegó a sentir que Lennon no estaba satisfecho con la forma en que el resto de la banda la grabó, lo que generó un ambiente de incomodidad alrededor del tema. McCartney siempre buscó la armonía melódica, y cuando las canciones de John se volvían demasiado introspectivas o ásperas, él solía sentir que se perdía parte de la esencia del grupo.

George Harrison: El hartazgo de las sesiones interminables

A pesar de su imagen de "Beatle silencioso" y reservado, George Harrison no tenía miedo de decir lo que pensaba sobre los temas que no le gustaban. Uno de sus principales objetivos fue "Ob-La-Di, Ob-La-Da", una canción de Paul McCartney que Harrison consideraba demasiado ligera y, en sus propias palabras, "frutal". La animadversión de George hacia este tema no solo se debía a su estilo musical, sino a la insistencia de Paul en grabarla una y otra vez hasta que quedara perfecta, algo que Harrison consideraba una pérdida de tiempo innecesaria.

Sin embargo, el tema que realmente sacó de quicio al guitarrista fue "Maxwell's Silver Hammer". George fue muy claro al respecto: "La peor sesión de la historia fue la de 'Maxwell's Silver Hammer'. Fue el peor tema que tuvimos que grabar. Se alargó durante malditas semanas. Pensé que era una locura". Harrison detestaba la naturaleza infantil de la canción y el perfeccionismo obsesivo de Paul, que obligaba al resto de la banda a trabajar durante horas en una pieza que ellos no consideraban valiosa. Esta tensión durante las grabaciones de Abbey Road fue uno de los factores que aceleraron la disolución emocional del grupo.

La autocrítica del guitarrista

Harrison también fue muy exigente con sus propias composiciones de los primeros años. No estaba especialmente entusiasmado con "Don't Bother Me", la primera canción que escribió para el grupo, ya que la consideraba un intento inmaduro de composición. De igual manera, aunque su voz destaca en "Do You Want to Know A Secret", George no sentía una conexión especial con la canción, viéndola más como un encargo de Lennon y McCartney para que él tuviera su momento de protagonismo vocal en los primeros discos, sin que la calidad del tema fuera realmente excepcional según su criterio posterior.

A medida que Harrison se desarrollaba como compositor de primer nivel, su frustración crecía al ver que temas que él consideraba mediocres ocupaban el espacio que podrían haber tenido sus propias creaciones. Para George, los Beatles eran a menudo una cárcel creativa controlada por el dúo Lennon-McCartney, y su rechazo a ciertas canciones era también una forma de rebelarse contra el papel secundario que se le asignaba. Esta lucha interna dio lugar a que, cuando finalmente pudo dar rienda suelta a su talento, nos regalara obras maestras que nada tenían que envidiar a las de sus compañeros.

Ringo Starr: Los retos técnicos y el orgullo herido

Ringo Starr, siempre visto como el nexo de unión emocional de la banda, también tenía sus propias quejas. Una de las canciones que más le dolió en su momento fue, curiosamente, el primer gran éxito del grupo: "Love Me Do". El motivo no era musical, sino profesional. Ringo acababa de unirse a la banda y, cuando llegó el momento de grabar el tema en los estudios de Abbey Road, el productor George Martin decidió sustituirlo por un batería de sesión, Andy White, relegando a Ringo a tocar la pandereta. McCartney recordó años después que Ringo nunca llegó a superar del todo ese desplante, sintiéndose infravalorado en un momento crucial de su carrera.

A lo largo de los años, Ringo también expresó su desaprobación por "Little Child". Aunque la canción fue escrita originalmente pensando en que él pusiera la voz principal, el batería decidió rechazar la oportunidad porque no le gustaba el tema, prefiriendo en su lugar cantar "I Wanna Be Your Man". Al igual que Lennon y Harrison, Ringo detestaba "Maxwell's Silver Hammer" por las mismas razones: las sesiones interminables y la sensación de que la canción no valía el esfuerzo y el estrés que estaba generando en el seno del grupo.

La dificultad técnica de los clásicos

Quizás la confesión más sorprendente de Ringo es su reticencia hacia "Here Comes the Sun", una de las canciones más queridas de George Harrison y de toda la historia del pop. El motivo de Ringo era puramente técnico: la canción tiene un puente con cambios de compás constantes (pasando por el 7/8 y el 11/8) que le resultaban extremadamente difíciles de dominar. Ringo siempre se enorgulleció de ser un batería que servía a la canción con sencillez y solidez, y los experimentos métricos de George en este tema le causaron verdaderos quebraderos de cabeza durante las sesiones de grabación.

Ringo solía ser el termómetro de la banda; si él no se sentía cómodo con un ritmo o una estructura, solía ser un indicativo de que el grupo se estaba alejando de su esencia más directa. A pesar de estos roces técnicos, su capacidad para adaptarse terminó siendo fundamental para que incluso las canciones que no le gustaban acabaran sonando como clásicos indiscutibles. El hecho de que canciones tan icónicas fueran motivo de queja para sus propios intérpretes nos recuerda que, detrás del mito, había cuatro trabajadores del arte enfrentándose a sus propias inseguridades y limitaciones.

El impacto de la producción en el rechazo de la banda

A menudo, el odio de los Beatles hacia sus propias canciones no nacía de la melodía o la letra original, sino de cómo estas se transformaron en el estudio. El caso más evidente es el álbum Let It Be. La intervención del productor Phil Spector, que añadió capas de orquestación y coros monumentales a canciones que originalmente eran crudas y directas, provocó un rechazo profundo, especialmente en McCartney. Paul sintió que su visión de un álbum de "regreso a las raíces" había sido traicionada por una producción excesiva que ocultaba la verdadera esencia de la banda.

George Martin, el legendario productor de casi toda su carrera, también tuvo sus desencuentros con los miembros del grupo. Lennon, en sus entrevistas más amargas, llegó a sugerir que Martin no entendía del todo lo que él intentaba lograr con sus sonidos más experimentales, y que a menudo se sentía forzado a aceptar arreglos que suavizaban demasiado su música. Esta lucha entre la visión del artista y la mano del productor fue constante, y explica por qué muchos de los Beatles preferían las versiones "maqueta" o los ensayos de sus canciones antes de que pasaran por el proceso de pulido final que el público conoce.

La evolución del gusto personal con el paso del tiempo

Es fascinante observar cómo las opiniones de los cuatro Beatles sobre su obra fueron cambiando a medida que envejecían. Lennon, poco antes de su muerte, comenzó a mostrarse un poco más indulgente con algunas de sus grabaciones, aunque su tendencia natural siempre fue mirar hacia adelante en lugar de regodearse en el pasado. McCartney, por su parte, ha terminado por abrazar casi todo el catálogo de la banda, incorporando incluso canciones que antes consideraba menores en sus giras mundiales, dándose cuenta de la alegría que estos temas producen en el público.

Por otro lado, Harrison mantuvo hasta el final una relación ambivalente con el legado del grupo. Aunque estaba orgulloso de lo que habían logrado, solía ver la etapa de los Beatles como un periodo de aprendizaje intenso pero agotador. Su rechazo a ciertas canciones era, en realidad, un rechazo a la presión comercial y a la pérdida de identidad individual que sufrió durante esos años. Al final, las canciones que ellos detestaban son parte de una narrativa mucho más grande: la historia de cuatro jóvenes que cambiaron el mundo y que, en el proceso, se convirtieron en sus críticos más severos para poder alcanzar la excelencia.

Fuentes

https://faroutmagazine.co.uk/10-songs-beatles-john-lennon-hated/

https://faroutmagazine.co.uk/the-beatles-songs-that-paul-mccartney-hated/

https://faroutmagazine.co.uk/the-four-beatles-songs-that-george-harrison-hated/

https://faroutmagazine.co.uk/the-beatles-songs-ringo-starr-hated/

https://www.the-paulmccartney-project.com/song/she-said-she-said/

https://www.beatlesbible.com/songs/good-morning-good-morning/

https://www.rollingstone.com/music/music-news/the-beatles-10-wildest-recording-sessions-107412/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad