Las esquivas ballenas picudas pueden sumergirse a más de 3,000 pies para buscar alimento cerca del lecho marino.
hace 4 semanas

En las profundidades del océano, frente a la costa de Luisiana, una población de zifios de Cuvier (a menudo llamados zifios picudos de ganso, aunque el término técnico es Ziphius cavirostris) se alimenta cerca del lecho marino. Un nuevo y revolucionario sistema de seguimiento acústico ha revelado un comportamiento que hasta ahora solo podíamos intuir: durante inmersiones que superan los 1.000 metros (alrededor de 3.200 pies), estos majestuosos mamíferos pueden acercarse hasta unos 100 metros (casi 300 pies) del fondo oceánico.
El estudio de los zifios, miembros de la familia Ziphiidae, siempre ha sido un desafío monumental para los biólogos marinos. Pasan muy poco tiempo en la superficie, apenas unos minutos entre inmersiones que pueden durar más de una hora, lo que limita enormemente la posibilidad de observación directa y la colocación de etiquetas de rastreo tradicionales. Además, los datos detallados sobre las inmersiones en las aguas profundas del Golfo de México habían sido históricamente escasos. Sin embargo, al reconstruir las trayectorias de inmersión tridimensionales a partir de los clics de ecolocalización que emiten, los investigadores han conseguido documentar con precisión cómo se mueven estos esquivos cetáceos.
Estos hallazgos, publicados en la revista PLOS One, son el resultado de seis meses de rigurosa monitorización acústica llevada a cabo entre 2021 y 2022. Los resultados ofrecen nuevos y cruciales detalles sobre cómo los zifios de Cuvier, los zifios de Gervais y los zifios de Blainville utilizan y, crucialmente, se reparten las aguas profundas del Golfo. Comprender estos patrones es vital no solo para la biología marina, sino también para la conservación, especialmente en una región con alta actividad industrial y de tráfico marítimo como es el Golfo de México.
Seguimiento Acústico 3D de Zifios de Profundidad
En lugar de depender de la compleja y a menudo invasiva tarea de etiquetar ballenas, los investigadores optaron por una estrategia innovadora: colocar dos conjuntos de micrófonos subacuáticos de alta sensibilidad en el lecho marino. Estos dispositivos, conocidos como Paquetes de Grabación Acústica de Alta Frecuencia (HARP, por sus siglas en inglés), estaban espaciados unos 772 metros (alrededor de 2.500 pies) y grababan continuamente los clics de ecolocalización emitidos por los cetáceos.
El principio es similar al de la triangulación, pero aplicado a tres dimensiones bajo el agua. Al comparar las diminutas diferencias en el tiempo en que cada clic de ecolocalización alcanzaba los dos micrófonos HARP, los científicos pudieron calcular la posición exacta de la ballena en un espacio 3D. Este método es excepcionalmente adecuado para los zifios, ya que confían intensamente en la ecolocalización para cazar en la oscuridad total de las profundidades marinas. Además, dado que los HARPs permanecen en el fondo, proporcionan datos continuos a largo plazo, a diferencia de los dispositivos de seguimiento que tienen una vida útil limitada en el animal.
Durante aproximadamente 200 días de grabación ininterrumpida, el equipo rastreó 24 inmersiones de zifios de Cuvier, 24 inmersiones de zifios de Gervais (una especie estrechamente relacionada) y dos inmersiones de zifios de Blainville. Es importante destacar que solo se utilizaron las trayectorias de más alta calidad para el análisis detallado de la inmersión. Cada inmersión registrada fue meticulosamente dividida en tres fases distintas cuando fue posible: descenso, alimentación (forrajeo) y ascenso. A partir de estas trayectorias precisas, los investigadores pudieron medir la profundidad máxima alcanzada, la velocidad de natación y el ángulo de cabeceo (o inclinación) del animal.
El resultado de este trabajo de seguimiento es una descripción detallada y sin precedentes sobre cómo se desplaza cada una de estas especies a través de la columna de agua del Golfo. Lo que se observó es que los zifios de Cuvier típicamente realizaban descensos largos y muy pronunciados, pasando luego una cantidad significativa de tiempo alimentándose en su punto más profundo. Por su parte, los zifios de Gervais y Blainville seguían un patrón general similar, pero con una diferencia crucial: no se aventuraban a bucear tan profundamente como sus parientes.
La revolución de los sistemas HARP
La capacidad de reconstruir el comportamiento de forrajeo sin la necesidad de interacción directa con el animal marca un antes y un después en la cetología de aguas profundas. Antes de tecnologías como el HARP, la información sobre estos animales dependía de varamientos o de datos muy limitados obtenidos mediante satélite o etiquetas de succión, que a menudo se desprendían rápidamente.
Los HARP registran un espectro de frecuencia muy amplio, capturando no solo los clics de los zifios, sino también los sonidos de otros cetáceos y el ruido ambiental, lo cual es fundamental para evaluar el impacto de la contaminación acústica. La precisión en la medición temporal del sonido entre los dos hidrófonos permite un nivel de detalle cinemático (movimiento) que era impensable hace unas décadas, dándonos una ventana clara a la vida en el abismo.
Forrajeo Cerca del Lecho Marino: Una Niche Ecológica Profunda
Los zifios de Cuvier son verdaderos campeones del buceo entre las tres especies estudiadas en el Golfo. Bucearon a una profundidad media de unos 983 metros (casi 3.225 pies), con profundidades máximas que promediaban los 1.078 metros (cerca de 3.536 pies). Teniendo en cuenta que el fondo marino en la zona de estudio se encuentra aproximadamente a 1.100 metros (unos 3.600 pies), esto significa que algunos individuos estaban forrajeando prácticamente en el fondo o muy cerca de él.
Además de la profundidad, su estilo de inmersión es significativamente diferente al de las otras especies, lo que sugiere una adaptación específica para este hábitat bentónico. Los zifios de Cuvier descendieron con un ángulo de cabeceo promedio de 68.5 grados. Imagina una pendiente casi vertical; esto es una inmersión extremadamente empinada, diseñada para alcanzar la zona de alimentación rápidamente y maximizar el tiempo de búsqueda de alimento. En comparación, los zifios de Gervais descendieron con un ángulo promedio de 35.7 grados, un camino mucho más gradual.
Esta diferencia en la estrategia de buceo también se refleja en la duración de su ecolocalización. Los zifios de Cuvier emitieron clics durante periodos más largos, con un promedio de 20.5 minutos, frente a los 12.7 minutos de los zifios de Gervais. Esta prolongada actividad de clic indica un tiempo de forrajeo más extenso en el punto más profundo de la inmersión, probablemente buscando presas que se esconden en el sedimento o justo por encima de él.
El Reparto Vertical del Hábitat
Las otras dos especies se mantuvieron notablemente más altas en la columna de agua. Los zifios de Gervais alcanzaron una profundidad media de unos 865 metros (cerca de 2.837 pies), mientras que los zifios de Blainville se mantuvieron en un promedio de 795 metros (unos 2.608 pies).
La diferencia en la distancia entre la ballena y el lecho marino subraya esta segregación vertical de manera aún más clara:
- Zifios de Cuvier: En su punto más profundo, estaban típicamente a solo 100 a 110 metros (alrededor de 328 a 360 pies) por encima del fondo.
- Zifios de Gervais: Se mantuvieron significativamente más altos, entre 200 y 300 metros (aproximadamente 656 a 984 pies) por encima del lecho marino.
- Zifios de Blainville: Operaron en la capa más alta de las tres, a unos 300 a 400 metros (cerca de 984 a 1.312 pies) del fondo.
Esta separación vertical no es aleatoria; es una clara evidencia de partición de nicho. En un entorno donde los recursos son limitados o están distribuidos de forma específica, tres especies que habitan el mismo área geográfica han evolucionado para explotar diferentes "pisos" de la columna de agua profunda, minimizando así la competencia directa por el alimento.
Implicaciones Biológicas de la Partición de Nicho Vertical
La familia Ziphiidae es conocida por sus habilidades de buceo extremas. Los zifios de Cuvier, en particular, ostentan el récord mundial de la inmersión más profunda y más larga registrada por un mamífero, superando los 3.000 metros de profundidad y las tres horas de duración en otras zonas oceánicas. En el Golfo de México, sus inmersiones a 1.100 metros ya son proezas notables.
Esta capacidad para bucear hasta el límite del lecho marino sugiere que los zifios de Cuvier se alimentan de presas bentónicas o cerca del bentos, probablemente calamares y peces que habitan en la capa inmediatamente superior al fondo o incluso en el sedimento. Su descenso rápido y vertical minimiza el gasto energético en la zona mesopelágica (zona crepuscular, más arriba) y maximiza el tiempo de forrajeo en la zona objetivo.
Por otro lado, los zifios de Gervais y Blainville, que permanecen en el rango de los 800-900 metros, probablemente se concentran en presas pelágicas profundas, es decir, organismos que viven en la columna de agua pero que realizan migraciones verticales diarias. Su descenso menos inclinado y su menor duración de clic sugieren una estrategia de búsqueda y captura distinta, quizás enfocada en presas que son más abundantes o móviles en ese nivel de profundidad.
El Desafío de la Fisiología del Abismo
Para alcanzar estas profundidades extremas, los zifios han desarrollado adaptaciones fisiológicas increíbles. Cuando buceas a 1.000 metros, la presión es cien veces mayor que en la superficie. Para evitar el colapso pulmonar y la enfermedad por descompresión (el equivalente a "doblarse" o sufrir narcosis), estos mamíferos cierran sus pulmones por completo.
Dependen del oxígeno almacenado en su sangre y en su tejido muscular, lo que requiere una alta concentración de mioglobina. Además, durante el descenso y el ascenso, aplican un estricto control sobre su ritmo cardíaco (bradicardia) y redirigen el flujo sanguíneo únicamente a los órganos vitales. Estudiar cómo realizan estas transiciones y cómo manejan la demanda de oxígeno mientras cazan activamente en 20 minutos a más de un kilómetro bajo la superficie es fundamental para entender los límites de la vida de los mamíferos en el mar.
La Importancia de las Diferencias de Hábitat en el Golfo
El estudio no solo buscaba mejorar la monitorización acústica en el Golfo, sino que también ha aclarado de forma contundente cómo estas especies comparten un mismo hábitat profundo al utilizarlo de manera diferenciada. El Golfo de México es una zona compleja, sujeta a la explotación de recursos petroleros, pesca de arrastre en zonas accesibles y un intenso tráfico marítimo que genera contaminación acústica.
Saber que los zifios de Cuvier operan consistentemente cerca del lecho marino, a veces estrechando la distancia a esos 100 metros críticos durante el forrajeo, es de vital importancia para la gestión de recursos. Si una actividad humana, como la exploración sísmica o la colocación de infraestructura en el fondo marino, tiene lugar en ese rango de profundidad, el impacto sobre el zifio de Cuvier será potencialmente mucho mayor que sobre los zifios de Gervais o Blainville, que permanecen en capas superiores.
Los hallazgos proporcionan la primera descripción detallada del comportamiento de inmersión de los zifios de Gervais en el Golfo y ofrecen datos específicos de la región para especies que son notoriamente difíciles de estudiar visualmente. En un cuerpo de agua que supera el kilómetro de profundidad, incluso las diferencias de unos pocos cientos de metros separan la forma en que estas ballenas cazan y, por lo tanto, cómo deben ser protegidas. Esta segregación vertical es un mecanismo de supervivencia evolutivo, pero también hace que cada una de ellas sea vulnerable a distintos tipos de amenazas humanas según la profundidad a la que operan.
Comprender la distribución vertical detallada de los zifios es, por tanto, esencial para desarrollar planes de conservación más eficaces. Si los modelos de gestión solo consideran la distribución horizontal (mapas bidimensionales), corremos el riesgo de imponer restricciones que no protejan adecuadamente la zona de forrajeo específica de los zifios de Cuvier cerca del fondo, o la zona de alimentación de los zifios de Blainville en aguas ligeramente menos profundas. El uso de la tecnología acústica 3D asegura que las decisiones de conservación que toméis vosotros, como gestores ambientales o ciudadanos interesados, se basen en la realidad ecológica del abismo.
El estudio subraya la enorme diversidad y complejidad ecológica que se esconde bajo la superficie, y nos recuerda que incluso en las aguas que consideramos uniformes y profundas, existen microhábitats y nichos específicos que deben ser respetados.
Fuentes
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0294157
https://www.nature.com/articles/s41598-020-72124-w
https://www.fisheries.noaa.gov/species/blainvilles-beaked-whale
https://swfsc.noaa.gov/publications/TM/SWFSC-TM-552.pdf

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