Los humanos modernos podrían haber coexistido con una especie humana extinta en la antigua Indonesia.

hace 8 meses

Los humanos modernos podrían haber coexistido con una especie humana extinta en la antigua Indonesia.

En las profundidades de una cueva en la isla indonesia de Sulawesi, capa tras capa de evidencia arqueológica podría estar revelando cómo los humanos modernos convivieron con los humanos arcaicos. Años de excavación han sacado a la luz la historia de esta cueva, desvelando una importante transición entre dos fases de ocupación humana durante el Pleistoceno.

Un nuevo estudio publicado en PLOS One describe los artefactos de piedra y los restos de animales fosilizados que han sido hallados a 8 metros de profundidad (unos 26 pies) bajo la superficie de esta cueva de piedra caliza, conocida como Leang Bulu Bettue. Los hallazgos establecen una división clara entre dos fases de ocupación humana; la fase posterior, marcada por herramientas mejoradas y expresión artística, pudo haber sido marcada por la llegada de los humanos modernos hace ya 65.000 años.

Fósiles de 773.000 años Capturan un Momento Antes de que los Linajes Humanos se Separaran

Índice
  1. La Isla de los Ancestros: Sulawesi y la Expansión Hominina
  2. Viaje a 8 Metros Bajo Tierra: La Secuencia Cultural en Leang Bulu Bettue
    1. Fase I: La Tradición Arcaica del Pleistoceno Tardío
  3. La Ruptura Conductual: Tecnología Avanzada y Arte Rupestre
    1. Fase II: La Huella de Homo Sapiens y el Comportamiento Simbólico
  4. ¿Coexistencia en el Sudeste Asiático? El Solapamiento entre Linajes
  5. El Potencial Inexplorado: Hacia el Corazón de la Cueva
  6. Fuentes

La Isla de los Ancestros: Sulawesi y la Expansión Hominina

La isla de Sulawesi (anteriormente conocida como Célebes) es un enclave geográfico y evolutivo fundamental. Situada justo al este de la Línea de Wallace, esta isla forma parte de Wallacea, una zona de transición biológica única donde las especies asiáticas y australianas se mezclan. Esta posición la convierte en una parada crucial en las rutas migratorias que los primeros homininos habrían tomado para expandirse hacia el sudeste asiático y, eventualmente, hacia Australia y Sahul.

Los yacimientos arqueológicos de Sulawesi han sido vitales para estudiar cómo los homininos se aventuraron en Asia. Investigaciones previas ya habían sugerido que los homininos comenzaron a ocupar la isla hace, al menos, 1.04 millones de años, según un estudio publicado en Nature. Esta antigüedad coloca a Sulawesi como un testigo clave de la dispersión de las primeras especies del género Homo fuera de África y Eurasia continental. Sin embargo, los arqueólogos todavía no han determinado con exactitud qué especie de hominino arcaico se asentó primero. Las opciones barajadas incluyen a Homo erectus —la primera especie que se aventuró fuera de África—, los enigmáticos denisovanos, o incluso un pariente de Homo floresiensis, la pequeña especie que habitaba la cercana isla de Flores, o quizás una especie aún no documentada por la ciencia.

La propia naturaleza insular de Sulawesi durante el Pleistoceno, incluso en los momentos de niveles bajos del mar, implicó que la llegada de cualquier hominino requirió necesariamente de una travesía marítima. Este hecho arqueológico es extraordinario, ya que sugiere que las capacidades de navegación rudimentaria o el uso de balsas ya existían mucho antes de lo que tradicionalmente se asumía. La evidencia encontrada en Leang Bulu Bettue, con su profunda secuencia cultural, ofrece una oportunidad inigualable para estudiar esta larga ocupación, uniendo los puntos entre los primeros colonizadores y la llegada, mucho más reciente, de nuestra propia especie.

Viaje a 8 Metros Bajo Tierra: La Secuencia Cultural en Leang Bulu Bettue

A lo largo de los años, las excavaciones en Leang Bulu Bettue han desenterrado gradualmente detalles adicionales sobre los ocupantes homininos de la cueva. Ahora, los arqueólogos han alcanzado profundidades de 8 metros, encontrando capas de evidencia preservada que nunca antes se habían observado. Las capas iniciales, más cercanas a la superficie, muestran los objetos dejados por los humanos modernos, pero las capas inferiores contienen los restos de la ocupación humana arcaica, lo que permite observar la superposición histórica.

La profundidad y la continuidad de la secuencia cultural en Leang Bulu Bettue posicionan a esta cueva como un yacimiento fundamental para investigar si estas dos líneas humanas se superpusieron en el tiempo, tal y como señala el autor principal Basran Burhan, candidato a doctorado en la Universidad de Griffith. La herramienta de piedra más antigua encontrada en la cueva, por ejemplo, data de hace entre 132.300 y 208.400 años, un periodo anterior a la llegada de los humanos modernos. Esta herramienta pre-moderna establece un punto de inicio cronológico para la Fase I, demostrando que la presencia hominina es excepcionalmente antigua en este rincón del archipiélago indonesio.

Fase I: La Tradición Arcaica del Pleistoceno Tardío

Las capas más antiguas descubiertas en Leang Bulu Bettue reflejan lo que los investigadores han denominado la "Fase I" de la ocupación humana. Esta fase se define primordialmente por la producción de artefactos de piedra utilizando una tecnología de núcleo y lascas, un método que implica golpear un núcleo de roca para extraer fragmentos afilados, que servían como herramientas de corte y raspado. Esta tecnología de herramientas, aunque eficaz, es característica de tradiciones más tempranas en el registro arqueológico global, y su persistencia en Sulawesi hasta el Pleistoceno tardío es notable.

Junto a esta tecnología lítica, la Fase I muestra una clara evidencia de actividades de carnicería. Los homininos de esta época se dedicaban al procesamiento de grandes vertebrados. Entre las presas identificadas se encuentran los bóvidos enanos (ganado salvaje endémico de Sulawesi, como el Anoa) y los ahora extintos elefantes asiáticos de colmillos rectos (Stegodon). Estas actividades representan una tradición cultural hominina arcaica que persistió en Sulawesi hasta bien entrado el Pleistoceno tardío, según el arqueólogo Adam Brumm, coautor del estudio. El estudio de estos restos faunísticos no solo arroja luz sobre las dietas de los ocupantes, sino también sobre la megafauna endémica de Sulawesi, gran parte de la cual ya ha desaparecido.

La caza de la megafauna insular por parte de estos homininos arcaicos subraya la adaptabilidad de estas poblaciones. Aunque los métodos de caza podrían haber sido menos sofisticados que los desarrollados posteriormente por Homo sapiens, el éxito en la explotación de estos recursos insulares durante decenas de miles de años indica un profundo conocimiento del entorno natural. La longevidad de esta Fase I, abarcando un vasto periodo, sugiere que estas poblaciones arcaicas alcanzaron un equilibrio ecológico sostenible en la isla, manteniéndose sin grandes cambios tecnológicos hasta un punto clave en la historia.

La Ruptura Conductual: Tecnología Avanzada y Arte Rupestre

Aproximadamente hace 40.000 años, el registro arqueológico en Leang Bulu Bettue muestra un cambio dramático. Las tradiciones y tecnologías de la Fase I fueron reemplazadas abruptamente por una nueva fase cultural, la Fase II, cuyos indicios se observan en las capas justo debajo de la superficie. Este cambio marca una de las transiciones más significativas en la prehistoria de la región.

La Fase II se caracteriza por un conjunto de herramientas tecnológicas mucho más complejo. Mientras que la Fase I se basaba en la simple percusión para obtener lascas, la Fase II introduce métodos de fabricación de herramientas más refinados y diversificados. Aunque el estudio específico de PLOS One se centra en la evidencia de la cueva, este patrón en el Sudeste Asiático suele estar asociado con la aparición de la tecnología de láminas, una técnica que permite obtener herramientas más largas, delgadas y eficientes con una mejor gestión de la materia prima, optimizando el uso de la piedra. Este cambio tecnológico refleja una nueva forma de pensar y actuar sobre el entorno, buscando la eficiencia y la especialización en las herramientas.

Fase II: La Huella de Homo Sapiens y el Comportamiento Simbólico

Lo que distingue realmente a la Fase II, más allá de la mejora tecnológica, es la aparición del comportamiento simbólico y la expresión artística. En estas capas se han encontrado evidencias del uso de pigmentos, principalmente ocre rojo, que se utilizaban para fines aún desconocidos, pero que marcan el primer registro de arte y simbología en la cueva. La expresión artística, y la capacidad de pensar de forma abstracta y plasmar ideas simbólicas en el entorno físico, son rasgos distintivos y universales de Homo sapiens.

El hallazgo de arte rupestre y restos de pigmentos en Sulawesi no es un fenómeno aislado; de hecho, Sulawesi es famosa por albergar algunas de las obras de arte figurativo más antiguas del mundo, como los murales de cerdos verrugosos datados en más de 45.000 años de antigüedad. Estos hallazgos artísticos, que incluyen impresiones de manos y representaciones de animales, sugieren que la Fase II en Leang Bulu Bettue forma parte de una explosión cultural más amplia que se extendió por la isla con la llegada de los humanos modernos.

La marcada ruptura conductual entre estas dos fases refleja una importante transición demográfica y cultural en Sulawesi, según Basran Burhan. Específicamente, este quiebre podría señalar la llegada de nuestra especie a ese entorno local y la sustitución, o al menos el desplazamiento, de la población hominina arcaica anterior. Este momento no solo representa un cambio en la tecnología de fabricación de herramientas, sino una revolución cognitiva y social completa.

¿Coexistencia en el Sudeste Asiático? El Solapamiento entre Linajes

Los investigadores sugieren que los humanos modernos pudieron haber llegado a Sulawesi hace 65.000 años, una época que coincide con las estimaciones de su llegada a Australia. La dispersión de Homo sapiens hacia el continente australiano, un evento conocido como el poblamiento de Sahul, requirió cruzar los mismos corredores marítimos que conducen a Sulawesi. Es altamente probable que estas primeras poblaciones de Homo sapiens hayan entrado en contacto o hayan vivido cerca de los humanos arcaicos que habían habitado la isla durante un millón de años.

La hipótesis del solapamiento es uno de los aspectos más fascinantes del descubrimiento en Leang Bulu Bettue. No se trata simplemente de una secuencia de reemplazo, sino potencialmente de un periodo de coexistencia prolongada, que podría haber durado hasta 25.000 años (desde 65.000 hasta 40.000 años atrás, cuando la tecnología arcaica parece desaparecer). Este periodo de interacción, ya sea por competencia, intercambio o asimilación, es vital para comprender la historia evolutiva y cultural de la humanidad. El registro genético, por ejemplo, ya ha demostrado que Homo sapiens se cruzó con denisovanos en el sudeste asiático, y estos hallazgos arqueológicos podrían proporcionar la evidencia cultural que respalde dichos encuentros.

La tecnología de herramientas de piedra de los recién llegados humanos modernos reemplazó eventualmente a la tecnología arcaica alrededor de hace 40.000 años. Este punto marca el fin de la Fase I y el dominio de la Fase II. El reemplazo no implica necesariamente un conflicto violento, sino que puede ser el resultado de la superioridad tecnológica y de las estrategias de subsistencia más eficientes de los Homo sapiens, o incluso la incapacidad de las pequeñas poblaciones arcaicas para adaptarse a los cambios climáticos del Pleistoceno tardío.

El Potencial Inexplorado: Hacia el Corazón de la Cueva

El trabajo en Leang Bulu Bettue está lejos de haber concluido. Según los investigadores, existen varios metros adicionales de capas arqueológicas bajo el nivel más profundo excavado actualmente. Profundizar en la historia de la cueva es crucial, ya que es probable que las capas más antiguas revelen aún más evidencia sobre los habitantes ancestrales de Sulawesi y el momento exacto de la primera llegada hominina.

La promesa de estas excavaciones futuras incluye la posibilidad de encontrar restos óseos directos de los homininos arcaicos. Aunque las herramientas y los restos de matanza son indicios poderosos, el descubrimiento de fósiles permitiría a los científicos identificar de manera definitiva a qué especie pertenecían los ocupantes de la Fase I: si eran Homo erectus tardíos, denisovanos, o una especie insular aún desconocida. Investigaciones de este tipo son fundamentales para tejer la compleja narrativa de la migración humana. Cada metro de sedimento en Leang Bulu Bettue es una cápsula del tiempo que espera ser abierta, ofreciendo claves sobre cómo se adaptaron, convivieron y finalmente dominaron el planeta los distintos linajes humanos.

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Fuentes

https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0296767

https://www.eurekalert.org/news-releases/1111784

https://www.nature.com/articles/s41586-024-07153-w

https://www.nature.com/articles/d41586-021-00212-0

https://www.griffith.edu.au/news/2024/new-cave-excavations-may-show-archaic-humans-and-modern-humans-overlapped-in-sulawesi

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