5 éxitos de Elvis Presley que no sabías que eran versiones
hace 6 meses · Actualizado hace 6 meses

La historia de la música se divide en dos eras definitivas: antes y después de Elvis Presley. Considerado como El Rey del Rock and Roll (una corona que él mismo creía que pertenecía a Fats Domino), Presley cautivó al mundo con sus éxitos animados y su presencia magnética en el escenario, entrando en los libros de récords gracias a su voz con ese característico hipo y sus movimientos de cadera. Si te detienes a analizar su impacto, te darás cuenta de que no solo cambió la forma en que escuchamos música, sino también cómo la consumimos y la sentimos.
La música country y el rhythm and blues corrieron por vías paralelas hasta mediados de la década de 1950, cuando artistas como Presley, Carl Perkins, Jerry Lee Lewis y Johnny Cash los unieron. Esta fusión dio lugar al nacimiento del rockabilly, una de las formas más tempranas del rock 'n' roll. Presley sacudió la industria musical, desde Tupelo hasta Graceland, con su voz inconfundible y su carisma hipnotizante. Rompió corazones, récords y guitarras y, aunque su coreografía sugerente pudo escandalizar a las audiencias al principio, terminó ganándose a millones de fans con su inmenso talento.
Para 1956, Elvis ya era conocido en todo el mundo por temas que hoy son sinónimos de su nombre, aunque no fuera el creador original de muchos de ellos. Aun así, más de 70 años después, su nombre es el primero que te viene a la mente cuando suenan estos éxitos. Vamos a pinchar el disco y repasar seis canciones muy conocidas que Elvis Presley convirtió en clásicos, a pesar de que todas ellas comenzaron como versiones de otros músicos.
"That's Alright"
En 1954, un joven Elvis de apenas 19 años grabó su sencillo debut, That's Alright, en Sun Records, el estudio de Sam Phillips en Memphis, Tennessee. Lo que quizás no sepas es que el tema fue escrito y grabado originalmente por el artista fundamental del blues Arthur Big Boy Crudup en 1946. Presley, dando el crédito a quien le correspondía, mencionó a Arthur durante una entrevista tras el lanzamiento de su versión: Nunca había cantado así en mi vida hasta que hice ese primer disco... Recuerdo esa canción porque escuché a Arthur cantarla y pensé que me gustaría intentarlo. Eso fue todo.
La grabación de este tema fue casi accidental. Durante una pausa en una sesión de grabación que no estaba yendo muy bien, Elvis empezó a jugar con la canción de Crudup, acelerando el ritmo y dándole un aire más desenfadado. Sam Phillips, al escucharlo, supo que tenían algo revolucionario entre manos. La canción fue un éxito inmediato y el comienzo de un legado que se extendería hasta bien entrado el siglo siguiente, marcando el inicio oficial de la era del rock and roll tal como la conocemos hoy.
Si analizas la versión original de Crudup, notarás un blues pausado y profundo, muy distinto a la energía eléctrica que Elvis le imprimió. Esta capacidad de Presley para absorber las raíces del blues y el R&B y transformarlas en algo que las audiencias masivas pudieran digerir fue lo que realmente cimentó su estatus. Puedes escuchar la versión original de That's Alright para apreciar las diferencias estructurales y emocionales entre ambas interpretaciones.
"Blue Suede Shoes"
Elvis Presley se convirtió en un nombre familiar en 1956 gracias al lanzamiento de varios temas atemporales, muchos de los cuales eran versiones. Uno en particular, grabado en los estudios RCA de Nueva York en enero de 1956, fue Blue Suede Shoes, incluido en su álbum debut, Elvis Presley. Sin embargo, fue el pionero del rockabilly Carl Perkins quien lanzó la canción originalmente en diciembre de 1955, inspirado por un comentario que escuchó de Johnny Cash sobre un soldado que no quería que le pisaran sus zapatos de gamuza.
Aunque fue la grabación de Carl Perkins para Sun Records la que encabezó las listas inicialmente, su amigo Elvis Presley terminó asociándose más estrechamente con el tema con el paso de los años. Es curioso recordar que Elvis y Carl eran amigos cercanos y realizaron giras juntos junto a Johnny Cash y otras leyendas del rockabilly. Presley incluso retrasó el lanzamiento de su propia versión de Blue Suede Shoes como sencillo para no perjudicar las ventas del disco de su amigo Perkins, un gesto de lealtad que no siempre se ve en la industria.
La versión de Elvis es más rápida y agresiva que la de Perkins. Mientras que Carl le daba un toque más country, Presley la convirtió en un himno de rebelión juvenil. Si escuchas la original de Blue Suede Shoes, notarás que el ritmo es ligeramente más arrastrado, reflejando las raíces más puras del honky-tonk que Perkins dominaba a la perfección. Con el tiempo, la interpretación de Elvis en programas de televisión nacionales terminó por sellar la canción como propiedad intelectual de la cultura popular vinculada al Rey.
"Hound Dog"
Elvis no fue el primero en grabar Hound Dog, pero sí fue el primero en lograr un éxito rotundo en las listas de popularidad con ella. Originalmente fue grabada por la renombrada artista afroamericana de R&B Willie Mae Big Mama Thornton como un éxito de blues en 1953. Presley le dio su propio giro a la canción y esta se mantuvo en el número 1 durante 11 semanas consecutivas. Es un dato interesante que Elvis nunca acreditó formalmente a Thornton, ya que su versión se inspiró en realidad en la interpretación que hacía el grupo Freddie Bell and the Bellboys.
Esta canción, grabada por Elvis en 1956, desempeñó un papel fundamental en el aumento meteórico de su fama, pero también de su notoriedad. Sus ya legendarios movimientos de cadera durante las interpretaciones en directo del tema le valieron el apodo de Elvis the Pelvis. En aquella época, ver a un joven blanco moverse de esa manera mientras gritaba letras que originalmente tenían una fuerte connotación sexual en el contexto del blues negro fue un choque cultural sin precedentes que dividió a la sociedad estadounidense.
La versión original de Hound Dog de Big Mama Thornton es mucho más cruda y pausada, centrada en la potencia vocal de una mujer despreciada que le grita a un hombre que la ha engañado. Elvis, por el contrario, la transformó en un bombazo de alta velocidad con una batería atronadora y guitarras eléctricas afiladas. Al escuchar la original, puedes percibir la esencia del blues de Detroit y Houston que Presley admiraba tanto y que siempre intentó emular a su manera.
"Love Me Tender"
En 1956, un Presley de 21 años grabó Love Me Tender, una adaptación de la canción de la época de la Guerra Civil titulada Aura Lee. Aunque técnicamente no es una versión en el sentido estricto, ya que las letras fueron reescritas por completo por Ken Darby (bajo el seudónimo de su esposa Vera Matson) y el propio Elvis, la melodía original se mantuvo intacta. La canción fue grabada para su primera película, un western del mismo nombre que se estrenó en noviembre de 1956.
Originalmente, la película iba a titularse The Reno Brothers, pero cuando el sencillo Love Me Tender vendió más de un millón de copias antes incluso de que la película llegara a los cines, el estudio decidió cambiar el nombre del filme para aprovechar el éxito musical. Esta balada mostró una faceta muy distinta de Presley: la del crooner romántico capaz de conmover a las masas con una suavidad vocal que recordaba a artistas como Dean Martin. Si te fijas en la melodía de Aura Lee, verás que es una pieza folk melancólica que se adaptaba perfectamente a la voz de barítono de Elvis.
Esta transición del rock rebelde a la balada dulce fue una jugada maestra de su mánager, el coronel Tom Parker, para asegurar que Elvis no fuera solo una moda pasajera para adolescentes, sino un artista completo que gustara a toda la familia. La influencia de la música antigua y tradicional en el repertorio de Elvis es un testimonio de su profundo conocimiento de la historia musical de su país. Puedes escuchar la inspiración original para Love Me Tender y reconocerás al instante la melodía que ha hecho llorar a generaciones.
"Always on My Mind"
La canción Always on My Mind debutó originalmente como You Were Always on My Mind de la mano de Gwen McCrae en marzo de 1972, basándose en una grabación inicial de Brenda Lee en 1971 que no se publicó de inmediato. Cuando Elvis, que entonces tenía 37 años, lanzó su versión en octubre de ese mismo año, sus temas de arrepentimiento y devoción resonaron de forma muy personal. En ese momento, Elvis acababa de separarse de su esposa Priscilla, lo que llevó a muchos a creer erróneamente que él mismo había escrito la letra como una carta de disculpa pública.
La versión de Presley fue certificada posteriormente como Disco de Oro por la RIAA y vendió más de un millón de copias. Aunque artistas como Willie Nelson grabaron versiones extremadamente populares años después (como la de 1982), la interpretación de Elvis sigue siendo para muchos la más emotiva debido al contexto de su vida personal. En su voz, la canción deja de ser una simple balada country para convertirse en un lamento desgarrador de un hombre que sabe que ha perdido lo más importante de su vida.
Si escuchas la versión original de Always on My Mind, notarás que tiene un arreglo más sencillo, típico del country-pop de principios de los 70. Elvis, sin embargo, le añadió una orquestación más rica y una interpretación vocal cargada de un vibrato dramático que acentúa la sensación de soledad. Esta capacidad de proyectar su propia vida a través de las letras de otros es lo que hacía que sus versiones se sintieran como confesiones personales ante su público.
"Suspicious Minds"
Para completar nuestra lista de seis clásicos, no podemos olvidar Suspicious Minds, posiblemente la canción más emblemática de la etapa madura de Elvis. Fue grabada originalmente por Mark James en 1968, quien también escribió el tema. James la lanzó como sencillo, pero no tuvo ningún impacto comercial. Sin embargo, cuando Elvis la escuchó, supo que era la pieza perfecta para su regreso triunfal en 1969. La grabó en los American Sound Studio en Memphis, en una sesión que duró hasta altas horas de la madrugada y que estuvo llena de tensiones creativas.
El resultado fue el primer número 1 de Elvis en siete años, devolviéndolo a la cima del estrellato mundial. La canción es famosa por su estructura compleja y su fade-out (desvanecimiento) que vuelve a subir de volumen, un efecto que se añadió para imitar la forma en que Elvis la interpretaba en sus espectáculos de Las Vegas. Si buscas la versión original de Mark James, notarás que tiene un aire mucho más introspectivo y menos explosivo que la de Presley.
Suspicious Minds trata sobre la desconfianza en una relación, un tema que nuevamente parecía reflejar las grietas en el matrimonio de Elvis. La interpretación del Rey, con esos vientos poderosos y los coros de gospel de fondo, elevó la canción a la categoría de obra maestra del pop-soul. Fue el clímax de sus conciertos durante la década de los 70, donde sus movimientos enérgicos y sus capas blancas se convirtieron en la imagen icónica que hoy todos recordamos.
El arte de la apropiación creativa en la carrera de Elvis
Debes entender que la grandeza de Elvis no residía necesariamente en su capacidad para componer música —de hecho, rara vez escribía sus canciones—, sino en su genio como intérprete y arreglista vocal. Él tenía el oído necesario para identificar una joya oculta en el catálogo de otro artista y la visión para saber cómo adaptarla a su estilo. Al hacerlo, a menudo presentaba géneros musicales segregados a una audiencia global que, de otro modo, nunca habría escuchado a Big Mama Thornton o Arthur Crudup.
Esta práctica de realizar versiones ha generado debates intensos a lo largo de las décadas sobre la apropiación cultural, especialmente en lo que respecta a la música de origen afroamericano. No obstante, muchos de los artistas originales expresaron en su momento gratitud hacia Elvis, ya que las regalías generadas por sus versiones les proporcionaron ingresos que el sistema de la época les negaba. Elvis siempre fue vocal sobre su admiración por los músicos de blues y gospel, asegurando que él simplemente estaba intentando rendir homenaje a los sonidos que lo criaron en Mississippi y Tennessee.
El impacto de Elvis Presley como el mayor versionista de la historia es innegable. Logró que canciones de épocas y estilos totalmente diferentes (desde baladas de la Guerra Civil hasta blues de los años 40 y soul contemporáneo) sonaran coherentes dentro de un mismo cuerpo de trabajo. Al final del día, cuando escuchas esas grabaciones, no importa quién escribió las notas o las palabras primero; lo que importa es la emoción que Elvis imprimió en cada sílaba, una emoción que sigue viva cada vez que alguien, en cualquier lugar del mundo, decide poner un disco del Rey.
Fuentes
https://www.wbur.org/hereandnow/2022/06/30/big-mama-thornton-hound-dog
https://www.graceland.com/blog/posts/elvis-presley-in-love-me-tender

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