7 bebidas de los 90 que olvidaste que existían
hace 4 meses

Los años 90 fueron una época fascinante. Fue la era de Nirvana, Friends y los CD, y también fue un momento en el que algunas bebidas muy distintivas llenaban nuestros estantes. Si creciste en los 90, las bebidas de esta lista podrían traerte recuerdos de cuando las tomabas en los pasillos del instituto mientras escuchabas a todo volumen Smells Like Teen Spirit, o de los calurosos días de verano que pasabas pegado a tu walkman ingiriendo cantidades masivas de azúcar, colorantes y una larga lista de otros ingredientes con nombres decididamente impronunciables.
Muchos de estos productos definieron la estética de una generación que buscaba lo extremo, lo nuevo y, a menudo, lo visualmente impactante por encima de lo nutricional. En aquel entonces, no nos preocupaba tanto leer las etiquetas de información nutricional; lo que importaba era el color neón del líquido o si el envase tenía una forma lo suficientemente extraña como para destacar en la mochila. Aquí tienes siete bebidas que fueron populares en los 90 y que quizá ya no estén disponibles en las tiendas, pero que han quedado grabadas para siempre en el corazón y en las papilas gustativas de quienes las amaron.
Esta década no solo fue una transición tecnológica, sino también un campo de pruebas para el marketing agresivo. Las grandes corporaciones de bebidas intentaban desesperadamente conectar con la Generación X y los primeros Millennials, lo que dio lugar a experimentos líquidos que hoy nos parecen casi surrealistas. Desde refrescos con esferas flotantes hasta brebajes que prometían energía ilimitada mediante ingredientes exóticos, el panorama de las bebidas de los 90 era un reflejo del optimismo y la experimentación de finales del siglo XX.
- Orbitz: La lámpara de lava comestible
- Surge: La respuesta extrema de los 90
- Slice: El refresco que prometía ser fruta
- Snapple Elements: Misticismo en una botella de vidrio
- Squeezit: Diversión masticable y azúcar líquido
- OK Soda: El experimento fallido para la Generación X
- Josta: El antepasado de las bebidas energéticas
- Fuentes
- Fuentes
Orbitz: La lámpara de lava comestible
Estas bebidas destacaban entre la multitud gracias a su aspecto increíblemente único. Eran bebidas de sabores frutales, sin gas, que contenían pequeñas perlas de gel flotando en su interior, lo que las hacía parecer lámparas de lava bebibles. Lanzadas en 1996 por la empresa canadiense The Clearly Canadian Beverage Corporation, solo duraron dos años en el mercado. Su fracaso comercial no impidió que se convirtieran en un icono visual de la década, representando perfectamente esa obsesión noventera por todo lo que pareciera futurista o alienígena.
Hoy en día, las botellas de Orbitz que aún permanecen cerradas han desarrollado una especie de culto entre los coleccionistas de objetos vintage. Si tienes un deseo desesperado por hacerte con una, a veces se pueden encontrar cajas de doce unidades en portales como eBay por precios que rondan los 900 dólares. Sin embargo, es importante advertir que después de casi tres décadas, esas perlas de gel probablemente no tengan la textura que recordabas, y el líquido podría ser más un experimento químico que un refresco apetecible.
La ciencia detrás de Orbitz era tan curiosa como su aspecto. Para lograr que las bolas de gel se mantuvieran en suspensión y no se hundieran ni flotaran en la superficie, los fabricantes utilizaban una sustancia llamada goma gellan. Esto creaba una matriz de soporte invisible que mantenía las esferas perfectamente distribuidas. Aunque visualmente era un triunfo del diseño industrial, la experiencia de beberlo era divisiva: algunos disfrutaban de la textura masticable, mientras que otros sentían que estaban bebiendo algo que no debería estar en un vaso.
El legado visual de la Clearly Canadian
A pesar de la corta vida de Orbitz, la empresa matriz demostró que había un mercado para las bebidas con una estética premium y diferente. Clearly Canadian, en su botella de vidrio azul característica, fue otro de los grandes éxitos de la época. Sin embargo, Orbitz fue su apuesta más arriesgada hacia el público joven. El marketing de la bebida incluso sugería que venía de otro planeta, utilizando el eslogan "una bebida de otro mundo".
Ese misticismo espacial caló hondo en una cultura que estaba obsesionada con Expediente X y el cambio de milenio. Aunque los sabores como "Vainilla Naranja" o "Piña Plátano Cereza Coco" eran relativamente convencionales, la presentación lo cambiaba todo. Orbitz no era solo una bebida; era un accesorio de moda, un objeto que querías que la gente te viera sosteniendo en la mano para demostrar que estabas a la vanguardia de lo que fuera que estaba pasando en ese momento.
Surge: La respuesta extrema de los 90
Surge irrumpió en escena en 1997. Con el objetivo de competir directamente con Mountain Dew, se declaró a sí misma como un "refresco de cítricos totalmente cargado de carbohidratos". Con sus logotipos en verde brillante y rojo y su sabor cítrico intenso, estas bebidas causaron un gran impacto y desarrollaron una reputación por hiperestimular a los niños a niveles extremos. Esta fama de ser "demasiado potente" pudo haber ayudado a convencer a las escuelas para que las sustituyeran por bebidas menos fuertes no mucho después de que llegaran a los estantes.
Fueron descontinuadas en 2003, pero los fans no quedaron satisfechos. A lo largo de los años, muchos se han movilizado en las redes sociales para intentar traer de vuelta la bebida. En un momento dado, un grupo de entusiastas incluso pagó por una valla publicitaria cerca de la sede de Coca-Cola que exigía que la empresa la resucitara. Esta pasión es un testimonio de cómo ciertas marcas logran crear una identidad tan fuerte que sus consumidores se sienten parte de un movimiento, casi como si Surge fuera un estandarte de su juventud rebelde.
El renacimiento impulsado por los fans
En 2014, se lanzaron granizados con sabor a Surge en cantidades limitadas en algunos establecimientos como 7-Eleven y Burger King, y los refrescos volvieron a estar disponibles en Amazon. Hoy en día, de vez en cuando se lanza en lotes pequeños para aquellos que extrañan el sabor de lo que un comentarista describió como "un refresco absolutamente asqueroso que, por alguna razón, se convirtió en lo más genial que podías beber". Es el ejemplo perfecto de cómo la nostalgia puede transformar un producto mediocre en un tesoro invaluable.
El fenómeno de Surge no fue solo cuestión de sabor; fue una de las primeras campañas de "marketing de guerrilla" de Coca-Cola. La marca regalaba miles de latas en eventos deportivos extremos y conciertos de rock, asociando el líquido amarillo verdoso con la adrenalina y el peligro. En una época en la que los videojuegos empezaban a ser la principal forma de entretenimiento, Surge se posicionó como el combustible ideal para las largas sesiones nocturnas frente a la pantalla.
Slice: El refresco que prometía ser fruta
Slice surgió en 1984 y pretendía competir con 7 Up y Sprite. Estas bebidas se diferenciaban de la multitud porque contenían un 10% de zumo de fruta, una idea radical para un refresco en aquel momento, y la marca tuvo mucho éxito inicialmente. Al presentarse como una opción "más natural", Slice logró captar a esos padres que querían darles a sus hijos algo que no fuera solo agua con azúcar y gas. Sin embargo, mantener esa calidad era costoso y logísticamente complicado en comparación con los saborizantes artificiales.
Para 1990, sin embargo, la marca había dejado de prometer que contenía siquiera un 1% de zumo de fruta y comenzó a depender únicamente de saborizantes artificiales. Este cambio marcó el inicio del declive de su identidad única. A medida que Slice se volvía más parecido a cualquier otro refresco de naranja o limón, la competencia de marcas establecidas como Fanta o Sprite empezó a canibalizar su cuota de mercado, dejando a Slice en una posición vulnerable dentro de la cartera de PepsiCo.
El largo camino hacia la reinvención
En el año 2000, la línea fue descontinuada, excepto la versión con sabor a lima-limón, que fue renovada y vendida bajo el nombre de Sierra Mist. Las bebidas Slice volvieron a aparecer en diferentes formas a lo largo de la década de 2000, pero la mayoría de las veces estuvieron desaparecidas hasta que reemergieron en 2024 tras haber pasado por un cambio de imagen total. La versión renovada de la bebida actual promete contener prebióticos, probióticos y postbióticos, sin jarabe de maíz de alta fructosa y, como siempre, una cantidad no especificada de zumo de fruta real.
Esta evolución de Slice refleja los cambios en los hábitos de consumo de los últimos cuarenta años. En los 80 era el zumo; en los 90 fue el sabor artificial intenso; y ahora, en la década de 2020, es la salud intestinal. Aunque la marca intenta apelar a la nostalgia de quienes bebían el Slice original, el producto actual está claramente diseñado para la generación que lee meticulosamente las etiquetas y busca beneficios funcionales en cada sorbo.
Snapple Elements: Misticismo en una botella de vidrio
Snapple Elements fue un derivado de la fórmula clásica de Snapple. Lanzadas en 1999, estas bebidas tenían nombres evocadores como Rain (Lluvia), Earth (Tierra), Air (Aire) y Fire (Fuego). Venían en la clásica botella de vidrio de Snapple, que los niños de los 90 recordarán bien, y tenían sabores singularmente sugerentes: Rain contenía saborizante de cactus de agave, fuera lo que fuese eso, y Fire estaba inspirado en la fruta del dragón. Era la época en la que la "New Age" se encontraba con el consumismo masivo.
Eventualmente, hubo 15 tipos diferentes de Snapple Elements, y los sabores incluyeron Turbulence (Turbulencia), que sabía a limón rallado, y Volcano (Volcán), que tenía sabor a uva índigo. Las bebidas se descontinuaron en 2005, aproximadamente en la época en que Snapple estaba experimentando un ajuste de cuentas debido al hecho de que sus bebidas no consistían únicamente en "las mejores cosas de la Tierra" e "ingredientes totalmente naturales", como habían afirmado, sino que contenían grandes cantidades de jarabe de maíz de alta fructosa.
El regreso agridulce de los Elementos
Hoy en día, Snapple ya no oculta la cantidad de azúcar que contienen sus bebidas, y muchos fans se asombraron al saber que la línea Elements regresaría en 2022. Sin embargo, los sabores revividos recibieron una reacción inmediata de muchas personas en internet, muchas de las cuales se sintieron devastadas cuando las bebidas no sabían exactamente como recordaban de antaño. Parte del problema es el cambio de envase: las icónicas botellas de vidrio fueron sustituidas por plástico ligero, lo que para muchos puristas altera la experiencia de consumo.
Es difícil recuperar el sabor de la infancia, especialmente cuando nuestras papilas gustativas han cambiado y las normativas de seguridad alimentaria han obligado a modificar las fórmulas originales. Aun así, el éxito inicial del relanzamiento demuestra que el poder de la marca Elements sigue vivo. Había algo casi espiritual en elegir tu "elemento" del día, una forma de personalización que hoy vemos en todo tipo de aplicaciones y productos, pero que en 1999 era una novedad refrescante en el pasillo de las bebidas.
Squeezit: Diversión masticable y azúcar líquido
Estas bebidas venían en unas memorables botellas de plástico con forma de reloj de arena y contenían un líquido de sabor frutal en su interior. Estaban hechas a medida para ser el cebo perfecto para los niños que buscaban entretenimiento a la hora del almuerzo, y a menudo presentaban personajes de dibujos animados queridos como Las Tortugas Ninja. La botella no requería pajita; simplemente tenías que girar el tapón de plástico hasta que se rompiera y luego apretar el envase para que el líquido saliera disparado hacia tu boca.
Eventualmente, dejaron de producirse en la década de 2000, posiblemente debido a las bajas ventas o tal vez a la reacción contra la enorme cantidad de azúcar que contenían esas cosas. Además, el envase de plástico de Squeezit no era precisamente ecológico en una época en la que la conciencia ambiental empezaba a crecer. Sin embargo, para cualquier niño de los 90, el sonido de ese plástico al ser apretado y el sabor casi medicinal de los colorantes rojo o azul son recuerdos imborrables de los recreos escolares.
Los sabores con personalidad propia
Lo que hacía especial a Squeezit no era solo el envase, sino que cada sabor tenía un nombre y un personaje asociado. Tenías a "Chucklin' Cherry" o "Grumpy Grape", lo que convertía la bebida en un juguete más que en un alimento. General Mills, la empresa detrás del producto, entendió perfectamente que si lograbas que un niño jugara con su comida, lo tendrías como cliente fiel. En los últimos años de su existencia, incluso incluyeron pastillas que cambiaban el color de la bebida, elevando el nivel de experimentación química en la fiambrera de los colegios.
Aunque Squeezit desapareció de la mayoría de los mercados, su concepto sigue vivo en productos similares como Kool-Aid Bursts o Mondo. Sin embargo, ninguno de ellos logró capturar esa mezcla de "actitud" y simplicidad que hizo de Squeezit el rey indiscutible de las neveras de los 90. Era una bebida que exigía una acción física para ser consumida, un ritual que formaba parte del placer de disfrutarla bajo el sol del verano.
OK Soda: El experimento fallido para la Generación X
OK Soda intentaba ser diferente cuando salió a escena en 1994. La campaña de marketing de este refresco se dirigió específicamente a la Generación X, utilizando una estética anticorpórea y de antimarketing. Las latas eran grises, con ilustraciones de estilo cómic underground creadas por artistas como Daniel Clowes y Charles Burns, y estaban grabadas con un número de teléfono al que los bebedores podían llamar para escuchar mensajes misteriosos, crípticos y, a menudo, absurdos.
Lamentablemente, la marca puede no haber comprendido que los jóvenes que odiaban el marketing y el sistema podían no apreciar una campaña de marketing diseñada específicamente para atraerlos. Se sentía como un intento desesperado de una gran corporación por parecer "enrollada". La bebida fue descontinuada en 1997 después de no lograr captar una base de consumidores estable. El sabor tampoco ayudó: era una mezcla de varios sabores de cola y frutas que muchos describieron como el resultado de mezclar todos los botones de una máquina expendedora.
La filosofía del "Todo va a estar OK"
El concepto detrás de OK Soda era casi nihilista. El "Manifiesto OK" impreso en las latas incluía frases como "Lo que sea que te ayude a pasar el día está OK". Era una oda a la apatía que se suponía que definía a los jóvenes de la época. Coca-Cola incluso realizó pruebas de mercado en ciudades seleccionadas para ver si este enfoque irónico funcionaba. Aunque fracasó estrepitosamente como producto comercial, hoy se estudia en las escuelas de marketing como un ejemplo de lo que sucede cuando una empresa intenta demasiado ser algo que no es.
A pesar de su fracaso, OK Soda dejó una huella cultural. Los coleccionistas de cómics todavía buscan las latas por el arte de Clowes y Burns, y el número de teléfono 1-800-I-FEEL-OK se convirtió en una leyenda urbana de los primeros días de la interactividad telefónica. Fue una bebida que nació de una crisis de identidad corporativa y que, irónicamente, se convirtió en lo más auténticamente noventero de esta lista por su propia imperfección y extrañeza.
Josta: El antepasado de las bebidas energéticas
Antes de que existieran las bebidas energéticas Monster o Red Bull, existía Josta, que fue la primera bebida energética lanzada por una gran empresa de bebidas de EE. UU. (PepsiCo). Salió en 1995 y atrajo a los clientes con su mezcla de cafeína y guaraná, una liana que crece en el Amazonas y que es significativamente más energizante que el café. Su logotipo, una pantera negra sobre un fondo rojo y negro, prometía un tipo de energía "salvaje" y diferente a todo lo conocido hasta el momento.
El producto nunca llegó a cuajar del todo y fue descontinuado en 1999, pero aún mantiene un culto de seguidores y definitivamente se adelantó a su tiempo, dada la posterior fiebre de las bebidas energéticas. Varios fans acérrimos han estado haciendo campaña por su reactivación durante años, y algunos incluso intentan recrear devotamente la bebida en casa mezclando refrescos de cola con extracto de guaraná y otros ingredientes. Josta fue el mártir que allanó el camino para el mercado multimillonario de la energía líquida actual.
El guaraná y el inicio de la era del rendimiento
Josta introdujo a muchos jóvenes en el concepto de las plantas amazónicas y los suplementos herbales. En aquel entonces, la idea de una bebida que no solo quitara la sed, sino que mejorara tu rendimiento físico o mental, era algo que solo se veía en las tiendas de nutrición deportiva. Pepsi intentó llevar este concepto al público general, pero quizás el sabor, que era una mezcla compleja de bayas y especias, era demasiado inusual para un mercado que todavía estaba acostumbrado a los sabores cítricos o de cola convencionales.
El fracaso de Josta es un recordatorio de que ser el primero no siempre garantiza el éxito. Unos pocos años después, marcas como Red Bull entrarían con una estrategia de marketing más enfocada y envases más pequeños, cambiando la industria para siempre. No obstante, para aquellos que pasaban sus noches estudiando o jugando al Doom en 1996, Josta siempre será la bebida original que les permitió mantenerse despiertos una hora más. Su pantera negra sigue siendo un símbolo de una era en la que el futuro energético apenas estaba comenzando a destilarse.
Fuentes
Fuentes
- Orbitz Drink - Atlas Obscura
- What Happened to Surge? - Sporked
- 10 Beverages We Remember from the 90s - Autostraddle
- Slice Soda Official Website
- Snapple Elements Class Action - Top Class Actions
- The Rise and Fall of Snapple Elements - Daily Meal
- Squeezit History - Snack History
- Is Guarana Safe? Health Benefits and Side Effects - News Medical
- Pepsi Discontinues Josta - LA Times
- The Quest to Bring Back Josta - Daily Dot

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