7 parques temáticos abandonados más escalofriantes del mundo

hace 2 semanas

7 parques temáticos abandonados más escalofriantes del mundo

Los parques temáticos suelen ser lugares llenos de alegría, rebosantes de gente y risas, lo que hace que el contraste sea especialmente fuerte cuando terminan abandonados. Mientras que algunos parques de atracciones que cierran son demolidos para dar paso a nuevos desarrollos, otros simplemente se dejan a merced de la decadencia, convirtiéndose en lugares vacíos e inquietantes que solo los exploradores más valientes se atreven a visitar. Si alguna vez has sentido esa extraña mezcla de fascinación y escalofrío al ver una noria oxidada, no estás solo.

Existen numerosos parques temáticos abandonados en Estados Unidos, pero también hay muchos más repartidos por todo el mundo que ofrecen una visión aún más exótica y perturbadora de lo que sucede cuando el hombre se retira y la naturaleza toma el control. A continuación, te presentamos siete de los ejemplos internacionales más espeluznantes que puedes encontrar en la actualidad.

Índice
  1. El fenómeno de la exploración urbana en parques recreativos
  2. Pripyat Amusement Park, Ucrania
  3. Park Albanoel, Brasil
  4. Hồ Thủy Tiên, Vietnam
  5. Western Village, Japón
  6. Yongma Land, Corea del Sur
  7. Yangon Amusement Park, Myanmar
  8. Gulliver’s Kingdom, Japón
  9. La belleza de lo olvidado
  10. Fuentes

El fenómeno de la exploración urbana en parques recreativos

Antes de sumergirnos en la lista, es importante entender por qué estos lugares ejercen tal magnetismo sobre nosotros. La exploración urbana, o urbex, ha crecido exponencialmente gracias a las redes sociales, pero los parques de atracciones ocupan un lugar privilegiado en esta disciplina. La razón es psicológica: estos espacios están diseñados para el máximo estímulo sensorial positivo, por lo que verlos en silencio absoluto genera una disonancia cognitiva que percibimos como inquietante.

Cuando caminas por un parque abandonado, te enfrentas a los esqueletos de lo que alguna vez fueron sueños de infancia. Las estructuras metálicas de las montañas rusas, que antes vibraban con el paso de los vagones, ahora crujen bajo el peso del óxido y el viento. Esta transformación de lo vibrante en inerte es lo que convierte a estos siete destinos en paradas obligatorias para los amantes de lo macabro y lo nostálgico.

Pripyat Amusement Park, Ucrania

El parque de atracciones de Pripyat debía abrir sus puertas al público el 1 de mayo de 1986, coincidiendo con las festividades del Día del Trabajador. Sin embargo, todos los preparativos se detuvieron en seco cuando la cercana central nuclear de Chernóbil explotó el 26 de abril. Los residentes de Pripyat, muchos de los cuales trabajaban en la central, fueron evacuados de urgencia mientras la radiación mortal cubría la zona, dejando la ciudad y su parque de atracciones congelados en el tiempo.

Aunque se dice que el parque abrió durante unas pocas horas el mismo día del accidente para distraer a la población antes de la evacuación, nunca llegó a funcionar de manera oficial. Hoy en día, aunque la Zona de Exclusión sigue sin ser apta para la habituación humana a largo plazo, se permite la entrada de grupos de turistas bajo estrictos controles de exposición a la radiación. Esto ha permitido que el mundo vea fotografías estremecedoras de un lugar que parece sacado de una pesadilla post-apocalíptica.

Casi todos los rincones de Pripyat resultan espeluznantes, desde las muñecas abandonadas en las guarderías hasta las sillas volcadas en las aulas de las escuelas, pero el parque temático es particularmente inquietante. Ningún visitante tuvo nunca la oportunidad de disfrutar de los coches de choque o de dar una vuelta en la imponente noria amarilla, que se ha convertido en el símbolo visual de la tragedia. Las atracciones, que nunca fueron utilizadas, se han dejado oxidar en esta zona radioactiva, sirviendo como un recordatorio silencioso de la fragilidad de nuestra tecnología.

La noria de Pripyat es, quizás, la estructura más fotografiada de toda la Zona de Exclusión. Con sus cabinas amarillas brillantes contrastando con el cielo gris de Ucrania, representa un futuro que nunca llegó a ser. Si decides visitar este lugar, notarás que la naturaleza ha comenzado a reclamar el asfalto; los árboles crecen entre las grietas del suelo donde antes deberían haber caminado familias sonrientes. Es una experiencia que te cambia la perspectiva sobre la seguridad y el progreso humano.

Park Albanoel, Brasil

El político brasileño Antonio Albano Reis tenía el sueño de construir un enorme parque temático dividido en varias áreas. Sus planes incluían una ciudad temática del Salvaje Oeste y toboganes de agua, pero su prioridad absoluta era el parque dedicado a Papá Noel. Esto no era casualidad, ya que Reis tenía la tradición de disfrazarse de Santa Claus cada Navidad, lo que le valió el sobrenombre de el Papá Noel de Quintino.

Las obras del parque comenzaron en el año 2000, pero solo cuatro años después, Reis falleció trágicamente en un accidente de coche. Con su muerte, el Park Albanoel murió también. El proyecto quedó paralizado y lo que iba a ser un refugio de ilusión navideña se transformó rápidamente en un cementerio de figuras de fibra de vidrio bajo el sol tropical de Brasil.

La única parte del proyecto que se había completado antes de que todo fuera abandonado era el Parque de Santa. Lo que antes era un lugar alegre y festivo se deterioró con rapidez; el tiempo y el clima húmedo de Itaguaí causaron estragos en las numerosas estatuas de Papá Noel, así como en los bastones de caramelo decorativos, los renos y los trineos. Ver a un Santa Claus de tres metros de altura con la pintura desconchada y grietas profundas en el rostro es una imagen que difícilmente olvidarás.

Muchas de las fotos de estos inquietantes Papá Noel en descomposición que circulan por internet fueron tomadas por Christopher Jones, un profesor británico y fotógrafo aficionado. Jones se topó con el parque por casualidad mientras conducía por la zona con unos amigos y quedó fascinado por la decadencia. La Navidad está diseñada para ser feliz y jovial, por lo que encontrar estas figuras cubiertas de moho y grietas genera una sensación de tristeza y horror que atrae a exploradores de todo el mundo.

Hồ Thủy Tiên, Vietnam

A pocos kilómetros del bullicioso centro de la ciudad de Huế se encuentran los restos derrelictos de Hồ Thủy Tiên. Inaugurado en 2004, este parque acuático, que también contaba con un acuario y un espacio para cocodrilos vivos, solo duró unos pocos años antes de cerrar sus puertas por problemas financieros. Sin embargo, tras su clausura, el parque cobró una segunda vida como un destino de culto para los exploradores urbanos y los mochileros que recorren el sudeste asiático.

El elemento más destacado y reconocible del parque es el enorme dragón de hormigón que rodea un edificio circular en medio del lago. Aunque actualmente está cubierto de grafitis y sus cristales están rotos, el dragón no es menos impresionante que cuando se construyó. Si eres lo suficientemente valiente, todavía puedes subir por la escalera interior, que atraviesa el cuerpo de la bestia, para admirar las vistas desde sus mandíbulas abiertas. Es un mirador privilegiado sobre la selva vietnamita que empieza a devorar las instalaciones.

La atmósfera en Hồ Thủy Tiên es densa y húmeda. Al caminar por los alrededores, verás toboganes de agua que terminan en piscinas llenas de agua estancada y vegetación. Durante años, corrió el rumor de que los cocodrilos del parque habían sido abandonados allí y que seguían vagando por las instalaciones, alimentados ocasionalmente por los lugareños o por animales que caían en las trampas de la decadencia. Afortunadamente, las autoridades terminaron trasladando a los animales, pero la leyenda añade un nivel de tensión extra cuando caminas entre la maleza.

A diferencia de otros lugares de esta lista, Hồ Thủy Tiên ha desarrollado una especie de economía sumergida. A menudo, encontrarás a lugareños en la puerta que te pedirán una pequeña "propina" para dejarte pasar. Una vez dentro, eres libre de explorar las gradas vacías del anfiteatro o los antiguos tanques del acuario. Es un recordatorio fascinante de cómo un proyecto de millones de dólares puede ser reclamado por la jungla en menos de dos décadas.

Western Village, Japón

Si alguna vez has deseado experimentar una versión real de Westworld, aunque significativamente menos avanzada tecnológicamente, deberías dirigir tus pasos hacia Western Village en Japón. Este parque, que abrió sus puertas a mediados de la década de 1970 y cerró definitivamente en 2007, es una réplica meticulosa de una ciudad del Viejo Oeste americano. Cuenta con todos los edificios que esperarías encontrar: un salón, la oficina del sheriff e incluso una réplica del Monte Rushmore que vigila el recinto.

Los pueblos fantasmas ya son inquietantes por definición, pero Western Village es extrañamente espeluznante debido a los numerosos animatrónicos en descomposición que aún pueblan el parque. Entre ellos se encuentra una figura que guarda un parecido asombroso con John Wayne, ahora cubierto de polvo y con la ropa raída. Estos robots, que alguna vez saludaron a los visitantes con movimientos programados, ahora permanecen inmóviles, como centinelas de un tiempo pasado.

El fotógrafo francés Romain Veillon, que ha visitado el parque en varias ocasiones, describe la experiencia como algo irreal. Al ver todos esos robots abandonados por doquier, se tiene la impresión de estar en el set de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto que salió terriblemente mal. El tiempo no ha sido amable con la tecnología de estos autómatas; a algunos les faltan partes de la cara, revelando los mecanismos internos de metal, mientras que otros muestran extremidades rotas en ángulos antinaturales.

Caminar por la calle principal de Western Village es como retroceder en el tiempo, pero a una línea temporal donde la humanidad simplemente desapareció. Las botellas de whisky falso siguen en las estanterías del salón y los carteles de se busca se balancean con el viento. La calidad del detalle japonés en la construcción hace que la decadencia sea aún más palpable, ya que las estructuras se mantienen lo suficientemente bien como para que puedas imaginar perfectamente el bullicio que una vez albergó.

Yongma Land, Corea del Sur

Ubicado en las afueras de Seúl, Yongma Land es un caso único en esta lista. Este pequeño parque temático abrió sus puertas a principios de la década de 1980, pero comenzó a sufrir un declive imparable en el número de visitantes apenas diez años después, cuando el gigantesco Lotte World abrió sus puertas cerca de allí. Yongma logró sobrevivir a duras penas durante un par de décadas más, pero finalmente cesó sus operaciones comerciales en 2011.

Sin embargo, a diferencia de otros parques que caen en el olvido total, Yongma Land ha encontrado un nicho de mercado muy rentable en su propio estado de abandono. Aunque las atracciones ya no funcionan, el propietario cobra una pequeña tarifa de entrada que utiliza para mantener el parque en su actual estado de "decadencia controlada". Si estás dispuesto a pagar un poco más, incluso encenderán las luces del carrusel para que puedas tomar fotos espectaculares durante la noche.

Esta estética melancólica ha convertido a Yongma Land en un destino predilecto para sesiones fotográficas de moda y vídeos musicales. De hecho, ha servido como escenario para ídolos del K-pop de la talla de IU y el grupo Crayon Pop. No es raro ver a parejas de novios haciéndose sus fotos de boda entre las atracciones oxidadas, buscando un contraste artístico entre la belleza del compromiso matrimonial y la fealdad del abandono.

El carrusel es, sin duda, la joya de la corona de Yongma. Cuando las luces se encienden al anochecer, el contraste entre el brillo de las bombillas y la pintura desconchada de los caballos crea una atmósfera onírica y surrealista. Es un lugar donde el tiempo parece haberse detenido por voluntad propia, permitiendo que las nuevas generaciones disfruten de un espacio que, técnicamente, ya no debería existir.

Yangon Amusement Park, Myanmar

Escondido entre las bulliciosas calles de Yangon, en Myanmar, se encuentra un parque de atracciones abandonado que está siendo devorado de forma constante por la naturaleza. Situado justo al lado del zoológico de Yangon, el parque fue construido en 1997 con grandes expectativas. Sin embargo, cerró sus puertas por razones que nunca se aclararon del todo en el año 2013. Desde entonces, el clima tropical ha acelerado su proceso de desaparición.

No hizo falta mucho tiempo para que la selva circundante empezara a invadir las atracciones. Hoy en día, puedes ver coches de choque cubiertos de musgo, un barco pirata que parece navegar sobre un mar de arbustos y una montaña rusa de 12 metros de altura cuyos rieles están envueltos por enredaderas. Cuando el parque se inauguró, los medios estatales lo describieron como una atracción de clase mundial y uno de los centros de entretenimiento más importantes de la ciudad, pero hoy parece el escenario de una película post-apocalíptica.

Explorar este parque requiere lidiar con el calor sofocante y la densa vegetación que ha borrado los senderos originales. La sensación de aislamiento es total, a pesar de estar en medio de una ciudad con millones de habitantes. El silencio solo se rompe por el sonido de los insectos y el crujido ocasional de alguna estructura metálica que cede ante el óxido. Es una lección visual sobre la rapidez con la que el entorno puede borrar las huellas humanas si dejamos de prestar atención.

El estado del Yangon Amusement Park es un reflejo de los cambios sociales y políticos de la región. Mientras que en su momento representó la modernidad y el ocio occidental, su estado actual habla de proyectos fallidos y de una naturaleza que no entiende de fronteras ni de planes económicos. Si decides explorarlo, ten mucho cuidado donde pisas, ya que las estructuras son extremadamente inestables y la vegetación oculta peligros bajo el suelo.

Gulliver’s Kingdom, Japón

En 1997, el parque de atracciones Gulliver’s Kingdom abrió sus puertas en el pueblo de Kamikuishiki. Aunque el parque ofrecía una vista impresionante del Monte Fuji, la elección de la ubicación fue, cuanto menos, desafortunada. Kamikuishiki había sido noticia solo dos años antes por haber sido la base principal de Aum Shinrikyo, la secta responsable del mortal ataque con gas sarín en el metro de Tokio. Esta asociación con la tragedia marcó al parque desde su nacimiento.

A pesar de ser una ubicación extraña, Gulliver’s Kingdom logró atraer a mucha gente gracias a su pieza central: una estatua de 45 metros de largo de Lemuel Gulliver, el protagonista de la obra de Jonathan Swift, Los viajes de Gulliver. La figura era colosal y estaba diseñada para que los visitantes se sintieran como los liliputienses de la novela mientras caminaban sobre ella. Sin embargo, el parque solo duró cuatro años. El colapso de su principal respaldo financiero, el Niigata Chuo Bank, provocó su cierre definitivo en 2001.

Poco después del cierre, la fantástica estatua de Gulliver cayó en el abandono más absoluto. El gigante atado al suelo se convirtió en un lienzo enorme para los artistas del grafiti, y su aspecto comenzó a deteriorarse hasta volverse verdaderamente inquietante. Ver a un gigante de hormigón tumbado a los pies de un volcán, desmoronándose lentamente, generaba una imagen de una melancolía difícil de igualar.

Finalmente, el parque fue demolido en 2007 para intentar borrar las asociaciones negativas de la zona, pero las fotografías de Gulliver bajo el Monte Fuji siguen siendo algunas de las imágenes más icónicas de la cultura del abandono en Japón. El fracaso de Gulliver’s Kingdom es un recordatorio de que, a veces, ni siquiera la inversión más espectacular puede superar el peso de un pasado oscuro o de una mala situación económica.

La belleza de lo olvidado

Visitar estos lugares nos permite reflexionar sobre la impermanencia de nuestras creaciones. Los parques temáticos están diseñados para ser eternos en nuestra memoria como lugares de felicidad, pero su realidad física es mucho más frágil. Estos siete destinos internacionales nos muestran que, cuando la música se detiene y las luces se apagan, lo que queda es una belleza cruda y honesta que nos obliga a mirar de frente a la decadencia.

Si te apasiona la historia, la fotografía o simplemente la adrenalina de lo desconocido, estos parques ofrecen una experiencia que ningún parque operativo podrá igualar jamás. Solo recuerda que, si decides visitar alguno de ellos, debes hacerlo con respeto por la historia que albergan y con una precaución extrema, ya que el peligro suele esconderse tras la fascinante pátina del óxido.

Fuentes

https://meanderingwild.com/pripyat-amusement-park/

https://www.atlasobscura.com/places/cidade-albanoel

https://edition.cnn.com/travel/article/brazil-abandoned-santa-theme-park

https://www.timetravelturtle.com/vietnam/abandoned-water-park-hue/

https://www.tokyotimes.org/now-and-then-photos-of-japans-abandoned-western-village/

https://edition.cnn.com/travel/article/western-village-japan

https://www.hallaroundtheworld.com/blog/visiting-yongma-land-abandoned-theme-park-seoul

https://thecalmchronicle.com/yongma-land-abandoned-amusement-park-seoul/

https://couldhavestayedhome.com/myanmar/urban-exploration-abandoned-amusement-park-yangon/

https://www.abandonedspaces.com/parks/myanmar.html

https://www.bbc.co.uk/news/world-asia-35975069

https://weburbanist.com/2011/06/05/big-in-japan-gullivers-kingdom-abandoned-theme-park/

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