Dientes de la Edad de Hierro de 2,500 años revelan cómo se desarrollaron la infancia y las dietas antiguas.
hace 8 meses

Más de 2500 años después de su entierro, los dientes de los italianos de la Edad del Hierro siguen conservando registros cruciales de su vida. Los patrones microscópicos que permanecen encerrados dentro del esmalte y la placa dental revelan cuándo enfrentaron los niños estrés fisiológico, cómo cambiaron las dietas a medida que crecían y qué alimentos consumían regularmente los adultos, incluidos los alimentos básicos fermentados que todavía definen la cocina mediterránea actual.
En un análisis detallado de los dientes recuperados del yacimiento de Pontecagnano, en el sur de Italia, un equipo de investigadores combinó técnicas dentales avanzadas para reconstruir historias de vida individuales desde la primera infancia hasta la edad adulta. Este sitio, Pontecagnano, conocido por su rica necrópolis que abarca desde la Edad del Bronce hasta la romana, ofrece una ventana excepcional a las interacciones culturales y los cambios sociales que definieron la Italia protohistórica, especialmente durante el periodo de influencia griega. Al rastrear las interrupciones del crecimiento en el esmalte y al identificar residuos de alimentos conservados en el cálculo dental, el estudio, publicado en la revista PLOS One, ofrece una visión íntima de la vida cotidiana durante los siglos VII y VI a.C. Permite entender desde los acontecimientos de la primera infancia hasta la preparación de alimentos sofisticados, moldeada por un contacto más amplio con el Mediterráneo.
“Los dientes son una especie de ‘máquina del tiempo’: preservan rastros pequeños, pero extraordinariamente poderosos, de la vida cotidiana. A través de ellos, podemos ver cómo crecieron los individuos del pasado, qué comieron y cómo enfrentaron y reaccionaron a los desafíos de su tiempo”, explica Roberto Germano, arqueólogo de la Universidad Sapienza de Roma y autor principal del estudio. “Y quizás el descubrimiento más sorprendente es cuánto se parecen a nosotros estos individuos de la Edad del Hierro: ellos también experimentaron transiciones delicadas en la infancia y consumieron alimentos fermentados que siguen siendo fundamentales para la cultura mediterránea hoy en día”. Este enfoque, que combina la paleopatología con la bioquímica, trasciende la simple catalogación de restos para ofrecer una reconstrucción vibrante de la existencia humana en una época de transformación social y el surgimiento de las grandes potencias mediterráneas.
Los Dientes como Archivos Biográficos: La Histología Dental
Para comprender de manera tan detallada la vida de estos antiguos habitantes de Pontecagnano, los investigadores emplearon una metodología que sitúa al diente en el centro de la investigación biográfica. El análisis se basó en 30 dientes procedentes de 10 individuos. Los investigadores compararon las características de crecimiento en el esmalte de caninos y molares, que se mineralizan en diferentes momentos de la infancia. Este contraste hizo posible trazar patrones de desarrollo que abarcan los primeros seis años de vida. La histología dental, el estudio microscópico de los tejidos dentales, se convierte en la llave para desbloquear estos datos cronológicos.
La razón por la que el esmalte es un registrador de vida tan fiel reside en su proceso de formación. El esmalte se forma de manera incremental, capa por capa, mediante células llamadas ameloblastos. Lo crucial es que, a diferencia del hueso, el esmalte una vez depositado no se remodela a lo largo de la vida del individuo. Por lo tanto, cualquier interrupción causada por enfermedad, fiebre alta, estrés nutricional o estrés ambiental queda registrada de forma permanente en microestructuras conocidas como líneas de hipoplasia o de estrés. Estas líneas, que solo son visibles a nivel microscópico mediante cortes delgados (histología), actúan como los anillos de un árbol, marcando un momento exacto en el tiempo cronológico del desarrollo del individuo. El rigor de esta metodología permite a los investigadores datar eventos de estrés con una precisión de semanas, transformando un simple molar en una detallada línea de tiempo biológica.

Diente de la Edad del Hierro durante los procedimientos de preparación de las secciones delgadas.
(Imagen cortesía de Roberto Germano)
Momentos Clave: El Estrés Fisiológico en la Infancia
A lo largo de los dientes analizados en Pontecagnano, se identificaron dos periodos de interrupción particularmente notorios en el crecimiento del esmalte. Uno apareció aproximadamente al año de edad y el otro alrededor de los cuatro años. Este patrón específico, según los investigadores, no sugiere penurias prolongadas o malnutrición crónica, sino más bien desafíos fisiológicos breves pero intensos vinculados a momentos en que la dieta, la movilidad o el entorno social de los niños estaban cambiando drásticamente.
El hecho de que estos eventos de estrés fueran transitorios, y no un patrón constante de malnutrición o enfermedad, es clave para la interpretación social. Demuestra que, aunque la vida en la Edad del Hierro era dura, la comunidad de Pontecagnano era lo suficientemente robusta como para que sus hijos superaran estos picos de dificultad sin sufrir daños permanentes o un crecimiento severamente atrofiado.
La Crisis del Destete
El primer pico de estrés, alrededor del año de edad, es un patrón común en poblaciones antiguas y está casi universalmente relacionado con el periodo de destete. El destete marca una transición biológica y nutricional crítica. El niño pasa de la protección inmunológica y el aporte nutricional constante de la leche materna a una dieta sólida que, en el contexto de la Edad del Hierro, implicaba alimentos potencialmente contaminados o menos densos en nutrientes. Este cambio no solo aumenta la exposición a patógenos (la llamada "enfermedad del destete"), sino que también puede generar un déficit nutricional si los alimentos complementarios no son adecuados.
“El estrés alrededor del año de edad puede relacionarse con el periodo de destete […]. El cambio dietético y la pérdida de los anticuerpos que proporciona la lactancia materna a menudo representan el primer desafío significativo que debe superar un niño”, comenta Germano. Superar esta fase era un indicador crucial de la robustez del sistema de salud y alimentación de la comunidad. Las comunidades que lograban manejar esta transición con éxito a menudo reflejaban una mejor planificación agrícola y social. Si los adultos estaban cultivando granos y legumbres accesibles, como sugiere el sarro dental, esta provisión pudo haber mitigado los peores efectos del destete.
El segundo pico de estrés, observado alrededor de los cuatro años de edad, tiene una interpretación más social y conductual que puramente nutricional. Esta edad no está asociada típicamente con un cambio dietético brusco, sino con un aumento en la autonomía y la interacción con el entorno exterior, lo que incrementa la exposición a enfermedades.
“El segundo pico, alrededor de los cuatro años de edad, probablemente refleja una etapa en la que los niños se volvieron más autónomos y se involucraron cada vez más con la comunidad y el entorno circundante”, añade Germano. A esta edad, los niños comienzan a participar activamente en el espacio comunal, ya sea jugando, acompañando a los adultos en sus tareas, o explorando el entorno fuera del círculo protector del hogar materno. Una mayor movilidad significa una mayor exposición a agentes patógenos ajenos al hogar inmediato y a nuevas cepas de infecciones que el sistema inmunológico infantil aún no ha encontrado. Este estrés biológico se correlaciona con la intensa socialización requerida para la integración en la vida comunitaria de la Edad del Hierro, un momento crucial donde los roles y las habilidades sociales empiezan a definirse.
La Dieta de la Edad del Hierro: Un Reflejo de la Globalización Mediterránea
Más allá de la infancia, el cálculo dental (sarro) de los adultos ofrece una instantánea directa de sus hábitos alimenticios. Las pistas microscópicas encontradas en Pontecagnano indican que las dietas adultas se construían en torno a granos, legumbres y otros alimentos ricos en carbohidratos. Este descubrimiento es coherente con hallazgos en otros yacimientos de la Edad del Hierro, que documentan un periodo en el que los recursos alimenticios se diversificaban rápidamente a medida que las comunidades en el sur de Italia estrechaban sus lazos con el mundo mediterráneo.
Esta intensificación del comercio y la interacción cultural durante los siglos VII y VI a.C. tuvo un impacto directo en la agricultura y la gastronomía local. Las poblaciones, en particular las que tenían acceso a rutas marítimas o comerciales como Pontecagnano, comenzaron a priorizar y a hacer uso extensivo de cultivos importados o mejorados, como el olivo y la vid. El enfoque en estos cultivos no solo garantizaba la supervivencia, sino que también era un motor económico, haciendo del aceite de oliva y del vino productos básicos esenciales tanto para el consumo local como para el comercio exterior. Esto está en línea con la evidencia de la época, que muestra cómo la gente de las Edades del Bronce y del Hierro se centró intensamente en los cultivos de uva y oliva, haciendo del vino y el aceite una prioridad.
La Sofisticación de los Alimentos Fermentados
Una de las revelaciones más fascinantes del cálculo dental fue la presencia de residuos microscópicos de alimentos fermentados. Estos alimentos, que incluían pan leudado, vino o cerveza, sugieren una aproximación compleja y hábil a la preparación de alimentos, que iba mucho más allá de la simple cocción o el asado. Esto nos dice que los habitantes de Pontecagnano poseían un conocimiento tecnológico avanzado.
Los autores del estudio destacan que la evidencia de alimentos fermentados “sugiere no solo un enfoque complejo para la preparación de alimentos, sino también conexiones culturales, ya que estas técnicas estaban muy extendidas en todo el Mediterráneo”. La fermentación no solo mejoraba el sabor y la digestibilidad, sino que también era una técnica crucial de conservación, vital en sociedades donde la refrigeración no existía. En una comunidad emergente y cada vez más interconectada como Pontecagnano, el dominio de la fermentación (especialmente la producción de vino y pan leudado) era un signo de sofisticación tecnológica y una herramienta de identidad cultural.
El consumo de vino, en particular, no era solo una cuestión de nutrición. Para el siglo VII a.C., el vino ya se había convertido en un elemento clave en los rituales sociales, las ofrendas religiosas y el comercio en la cuenca mediterránea, tal y como se ha evidenciado en el cargamento de naufragios que arroja luz sobre el comercio de la Edad del Hierro. La capacidad de Pontecagnano para consumir y probablemente producir estas bebidas, o al menos importarlas, lo alinea con las élites y las prácticas culturales observadas en Grecia y Etruria. Al consumir estos alimentos fermentados, los habitantes de Pontecagnano no solo se nutrían, sino que participaban activamente en la cultura culinaria que daría forma a la identidad romana posterior y a la gastronomía mediterránea moderna que conocemos hoy.
Reconstruyendo Vidas: Más Allá de las Tendencias Poblacionales
El análisis de Pontecagnano marca la primera vez que la histología dental se aplica a esta comunidad específica de la Edad del Hierro. Aunque el número de individuos examinados es pequeño, el estudio demuestra el inmenso valor de combinar el análisis del crecimiento del esmalte con el examen del cálculo dental. Este enfoque permite a la arqueología ir más allá de las tendencias amplias de la población y centrarse en las biografías individuales, ofreciendo un nivel de detalle que era inalcanzable con métodos bioarqueológicos más antiguos.
Tradicionalmente, la bioarqueología se ha enfocado en el análisis de los restos óseos que reflejan el estado de salud de un individuo en el momento cercano a su muerte. Por el contrario, este nuevo enfoque dental permite a los investigadores construir y reconstruir historias de vida biológicas completas a lo largo del tiempo, desde el nacimiento hasta la edad adulta, gracias a la naturaleza inmutable del esmalte. Estáis observando los desafíos superados por un niño específico a la edad de cuatro años, y no solo la dieta general de una población. Este nivel de resolución permite a los arqueólogos hacer preguntas más matizadas sobre la resiliencia de las familias y la organización social para superar periodos de enfermedad.
El equipo de Germano ha abierto la puerta a una investigación aún más profunda y a la expansión metodológica. Si bien la histología dental nos dice cuándo ocurrió el estrés y el cálculo dental nos dice qué comieron, el futuro del método se expandirá utilizando técnicas isotópicas y geoquímicas. Al analizar las proporciones de isótopos de estroncio, por ejemplo, los investigadores pueden explorar la movilidad de los individuos. Esto significa que podrían determinar si alguien creció en Pontecagnano o si emigró allí más tarde en la vida, ofreciendo capas adicionales a la reconstrucción de la vida individual y proporcionando información sobre las redes migratorias de la época.
“Este estudio allana el camino para una reconstrucción más integrada de las historias de vida biológicas de los humanos antiguos”, afirma Germano. Al aplicar estas técnicas combinadas, podemos obtener un retrato mucho más matizado de cómo eran realmente el crecimiento, la salud y la dieta de los italianos en la Edad del Hierro, revelando una sociedad compleja y dinámica que ya estaba profundamente inmersa en las redes culturales y gastronómicas del Mediterráneo clásico. Es asombroso pensar que algo tan simple como un diente puede contar una historia tan rica y personal, conectando nuestras vidas modernas con los desafíos y gustos de aquellos que vivieron hace más de dos milenios.
Fuentes
Germano, R., et al. (2024). Life and death in Iron Age Pontecagnano (Southern Italy): A combined histological and dental calculus analysis of life histories. PLOS One.
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0298918
University of Sapienza, Rome. (2024). New study published in PLOS ONE: Iron Age individuals from Pontecagnano (Southern Italy) reveal detailed life histories through dental analysis.
https://www.uniroma1.it/en/notizia/new-study-published-plos-one-iron-age-individuals-pontecagnano-southern-italy-reveal-detailed-life-histories-through-dental-analysis
The British Museum. (Context on Iron Age Mediterranean Trade and Culture).
https://www.britishmuseum.org/collection/term/x84207

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