Muestras de tumores de 70 años podrían ayudar a arrojar luz sobre el aumento del cáncer colorrectal en pacientes más jóvenes.
hace 7 meses

Se ha observado un aumento innegable, aunque hasta ahora inexplicable, del cáncer colorrectal, o cáncer de intestino, entre la población más joven. Se han planteado explicaciones potenciales que involucran a la bacteria E. coli o a la dieta basada en alimentos ultraprocesados, pero hasta la fecha no existe una causa definitiva. Para desentrañar este enigma, investigadores del Instituto de Investigación del Cáncer (ICR) en el Reino Unido están recurriendo a muestras de tumores de hace 70 años, almacenadas en el sótano de un hospital de Londres, con la esperanza de resolver el misterio.
“La gente en la década de 1960 vivía de manera diferente a como lo hace hoy”, explica Trevor Graham, profesor de Genómica y Evolución y director del Centro de Evolución y Cáncer en el ICR. Él y su equipo están convencidos de que la clave reside en los cambios ambientales masivos que hemos experimentado como sociedad.
“Creemos que el exposoma —los cambios en la dieta, el estilo de vida y los factores ambientales a los que estamos expuestos— está contribuyendo al aumento de casos y muertes por cáncer de intestino en adultos jóvenes”, afirma Graham. Esta investigación no solo busca una causa, sino que promete revolucionar la comprensión sobre cómo nuestro entorno moldea nuestra vulnerabilidad genética ante enfermedades tan agresivas.
La Misteriosa Ola de Cáncer Colorrectal Precoz
En gran parte del mundo, los profesionales de la salud han notado una tendencia alarmante en los últimos años. Si bien el cáncer de intestino es históricamente más común en adultos mayores, se ha producido un aumento constante en el número de casos notificados en personas de 54 años o menos. Los datos son contundentes: según organizaciones internacionales, el aumento equivale a un 2 por ciento anual en este grupo de edad. En contraste, la incidencia en personas de 65 años o más ha disminuido, lo que sugiere una clara divergencia en los factores de riesgo entre generaciones.
Esta tendencia hizo que, en 2019, 1 de cada 5 pacientes diagnosticados con cáncer de intestino en EE. UU. tuviera 54 años o menos; esto duplica la cifra registrada en 1995. Patrones similares se han documentado en el Reino Unido, Canadá y muchos otros países a lo largo del mundo. Este cambio epidemiológico obliga a los sistemas sanitarios a replantearse los protocolos de detección y prevención, ya que las campañas de concienciación y cribado tradicionalmente se han centrado en la población de mayor edad.
Según el ICR, los casos de aparición temprana como estos tienden a diagnosticarse más tarde, en etapas más avanzadas, y parecen actuar de manera más agresiva que los detectados en personas mayores. Esta combinación resulta en peores resultados oncológicos y una mayor tasa de mortalidad. La razón por la que los tumores precoces son más virulentos aún no está clara, pero podría estar vinculada a una biología tumoral intrínsecamente distinta, o bien al retraso en el diagnóstico, pues los médicos a menudo no consideran el cáncer colorrectal como una posibilidad en pacientes jóvenes sin factores de riesgo evidentes. Por ello, la urgencia de identificar el origen de este repunte es crítica para salvar vidas.
El Proyecto Boomers: Desenterrando el Pasado para Entender el Presente
El estudio en cuestión ha sido bautizado como el “Proyecto Boomers” (en referencia a la generación del Baby Boom, que experimentó los cambios ambientales a partir de los años 50 y 60). Este esfuerzo titánico implica rastrear una vasta colección de muestras de cáncer colorrectal almacenadas en el Hospital St Mark’s, una institución que cuenta con miles de especímenes, algunos datados incluso en la década de 1930.
La buena noticia para los investigadores es que, a pesar de su antigüedad, las pruebas han demostrado que estas muestras están notablemente bien conservadas. Esta preservación histórica representa una cápsula del tiempo biológica, ofreciendo una oportunidad única para comparar el paisaje molecular de los cánceres de intestino antiguos con los actuales. Al contrastar los especímenes históricos con muestras modernas, el equipo se propone determinar qué cambios exactos en la dieta, el estilo de vida y el medio ambiente podrían estar detrás del aumento de casos en jóvenes.
Específicamente, los investigadores planean utilizar la secuenciación del genoma y técnicas avanzadas de análisis molecular. La esperanza es que esto permita a los científicos descubrir cómo diversas exposiciones ambientales, que abarcan desde la dieta hasta los contaminantes atmosféricos, han modificado el ADN en cada una de las muestras. Además, podrán trazar cómo estas exposiciones han cambiado y se han intensificado a lo largo del tiempo. Un área de particular interés para el equipo es el microbioma intestinal, el complejo ecosistema de bacterias que reside en el intestino y que es extremadamente sensible a las fluctuaciones dietéticas y ambientales.
¿Qué es el Exposoma y por qué es Clave?
El concepto central que impulsa el Proyecto Boomers es el ‘exposoma’. Mientras que el genoma rastrea los factores de riesgo hereditarios (los genes que heredas), el exposoma se define como la totalidad de las exposiciones ambientales a las que un individuo está sujeto desde la concepción hasta la muerte. Este concepto incluye no solo los contaminantes industriales y la radiación, sino también el estilo de vida, la dieta, el estrés, los patrones de sueño, las infecciones microbianas y el uso de antibióticos.
Históricamente, la investigación oncológica se ha centrado mucho en las mutaciones genéticas. Sin embargo, en el caso del cáncer colorrectal precoz, la genética pura solo explica una pequeña fracción de los casos. La dramática aceleración de la incidencia sugiere un poderoso factor ambiental o de estilo de vida que ha surgido o se ha intensificado desde la mitad del siglo XX, coincidiendo con cambios drásticos en la industrialización alimentaria y el sedentarismo. Por lo tanto, el exposoma se convierte en el principal sospechoso, ya que es el vínculo molecular entre nuestro entorno transformado y la creciente susceptibilidad a la enfermedad.
La comparación entre tumores de los años 60 y los actuales permitirá a los científicos detectar ‘firmas moleculares’ específicas. Estas firmas son patrones únicos de daño en el ADN que actúan como huellas dactilares, revelando a qué agente cancerígeno o proceso inflamatorio ha estado expuesto el tejido a lo largo de la vida del paciente. Si encuentran que los tumores de los jóvenes de hoy tienen un tipo de daño por mutación que no se veía en los tumores de los pacientes de la misma edad en el pasado, se habrá identificado una pista crucial.
El Legado Genético de St Mark’s Hospital
La elección del Hospital St Mark’s como base para el Proyecto Boomers no es casualidad. Este centro londinense es reconocido mundialmente por su experiencia en enfermedades intestinales y alberga un biobanco de tejido único en el mundo por su antigüedad y calidad. La posibilidad de analizar muestras que datan de la década de 1930 es un tesoro para la oncología evolutiva.
La excelente preservación de estos especímenes, muchos de ellos almacenados en bloques de parafina, permite a los investigadores extraer y secuenciar material genético con una fidelidad sorprendente. Este acceso a un pasado genético y molecular intacto ofrece la oportunidad de establecer un "punto de referencia" histórico. Al comparar el perfil de mutación de un cáncer colorrectal de los años 50, que surgió en un entorno con dietas menos procesadas, menor contaminación y un microbioma quizás más robusto, con el perfil de un tumor moderno, el equipo puede aislar los cambios que son posteriores al boom industrial y de estilo de vida.
Esta comparación histórica es vital porque, como señala Kevin Monahan, gastroenterólogo y codirector del Centro St Mark’s para el Cáncer Intestinal Familiar, “aún no sabemos si es un factor o muchos, que van desde la dieta y la genética hasta los microplásticos y los estilos de vida sedentarios”. Además, Monahan destaca que lo más llamativo es que muchos pacientes jóvenes no muestran signos obvios de mala salud, pero, sin embargo, se les diagnostican formas agresivas de cáncer de intestino. Esto refuerza la necesidad de mirar más allá de los factores de riesgo tradicionales.
Los Candidatos a Culpables: Factores Ambientales y de Estilo de Vida
Existen varias explicaciones que se han propuesto para dar cuenta de esta preocupante tendencia, según diversos estudios publicados en revistas de prestigio como Cancer Epidemiology, JAMA Oncology y JNCI Cancer Spectrum. El espectro de sospechosos es amplio e incluye desde un estilo de vida eminentemente sedentario hasta el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados o la omnipresencia de los microplásticos en nuestra cadena alimentaria.
Incluso hay sugerencias de que el aumento, que según un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute comenzó ya en la década de 1960, podría estar relacionado con la exposición a un tipo específico de E. coli durante la infancia. Sin embargo, hasta ahora, no existe suficiente evidencia para afirmar con un alto nivel de certeza que el aumento del cáncer de intestino entre los jóvenes esté relacionado con un único factor. Esto es precisamente lo que los investigadores del ICR esperan cambiar. Al cruzar los datos del exposoma histórico con el moderno, pretenden dar con la combinación o el disparador definitivo.
El Papel de la Dieta Moderna y los Ultraprocesados
La transformación radical de la dieta occidental es, sin duda, el principal sospechoso ambiental. El cáncer colorrectal es una enfermedad altamente sensible a la dieta. Los tumores de los años 50 se desarrollaron en personas que, en general, consumían menos azúcares refinados, menos grasas trans y significativamente menos alimentos ultraprocesados (AUP).
Los AUP están diseñados para ser hiperpalatables, son pobres en fibra y micronutrientes, y contienen emulsionantes y conservantes que se ha demostrado que alteran el equilibrio del microbioma intestinal. Esta alteración provoca inflamación crónica en el intestino. La inflamación prolongada es un conocido precursor del cáncer. La hipótesis es que la exposición temprana y continua a estas dietas, comenzando en la infancia y la adolescencia de los jóvenes afectados, ha sembrado un terreno propicio para la aparición temprana de tumores. El Proyecto Boomers podrá buscar patrones de inflamación y daño celular inducido por la dieta en los tejidos de los pacientes más recientes, contrastándolos con los tumores de hace medio siglo.
La Hipótesis Bacteriana: E. Coli y el Microbioma
Otro foco crítico de la investigación son los cambios en el microbioma intestinal. Sabemos que el intestino alberga trillones de bacterias que influyen en la digestión, el metabolismo y el sistema inmune. La vida moderna (antibióticos, dieta, falta de contacto con la naturaleza) ha modificado drásticamente la diversidad y composición de este microbioma en comparación con la de nuestros abuelos.
Una línea de investigación particularmente intrigante apunta a cepas específicas de la bacteria Escherichia coli (E. coli) que portan un gen llamado pks. Esta toxina bacteriana (colibactina) ha demostrado en modelos de laboratorio ser capaz de dañar directamente el ADN de las células epiteliales del colon, induciendo mutaciones que conducen al cáncer. La hipótesis sugiere que una mayor exposición a esta cepa específica de E. coli en la infancia, quizá debido a cambios en la higiene o en la alimentación, podría haber iniciado el proceso cancerígeno décadas antes.
Al secuenciar los genomas de los tumores antiguos y modernos, los investigadores no solo buscarán mutaciones en el ADN humano, sino también restos o firmas de ADN bacteriano dentro del tejido tumoral. Si el patrón de daño genético causado por la colibactina es más prevalente en los casos jóvenes modernos que en los históricos, se habrá encontrado un vínculo biológico directo entre la infección microbiana y la ola de cáncer precoz.
De la Inactividad a los Contaminantes Ocultos
Además de la dieta y el microbioma, el estilo de vida sedentario contemporáneo es un factor de riesgo de primer orden. La actividad física regular está asociada con un tránsito intestinal más rápido, lo que reduce el tiempo de contacto del colon con sustancias carcinógenas. La transición hacia trabajos de oficina y el aumento del tiempo dedicado a actividades sedentarias (pantallas, televisión) han reducido drásticamente el gasto energético diario.
Finalmente, la aparición de contaminantes ambientales novedosos en las últimas décadas también figura como posible culpable. Los microplásticos, por ejemplo, solo se han convertido en un problema generalizado recientemente. Aunque el mecanismo exacto por el que los microplásticos podrían inducir el cáncer colorrectal no se conoce completamente, se sospecha que podrían actuar como transportadores de toxinas o como irritantes crónicos del revestimiento intestinal, contribuyendo a la inflamación. El Proyecto Boomers, al analizar el exposoma, busca identificar estas huellas químicas ocultas en el tejido tumoral.
Implicaciones Clínicas y Futuro de la Prevención
El éxito del Proyecto Boomers y la identificación de los factores específicos que están impulsando el cáncer colorrectal en personas jóvenes tendrían implicaciones profundas para la salud pública a nivel mundial. Actualmente, las directrices de cribado (colonoscopias y pruebas de sangre oculta en heces) se han ido ajustando para empezar a edades más tempranas (como los 45 años en EE. UU.), pero si la investigación demuestra que ciertos factores de riesgo dietéticos o infecciosos son los responsables, se podrían implementar medidas preventivas mucho más efectivas.
Si el culpable resulta ser la dieta ultraprocesada, por ejemplo, las campañas de salud pública deberían centrarse en la regulación alimentaria y la educación nutricional intensiva dirigida a adolescentes y adultos jóvenes. Si se confirma la hipótesis de la E. coli con el gen pks, se abriría la puerta al desarrollo de vacunas o tratamientos antimicrobianos selectivos para erradicar la cepa patógena antes de que cause daño irreversible.
La prevención del cáncer en el futuro no se basará únicamente en tratar los tumores una vez que aparecen, sino en gestionar nuestro exposoma individual. Los hallazgos de esta investigación histórica permitirán a los científicos desarrollar modelos de riesgo más precisos para los jóvenes, ayudando a los médicos a identificar a aquellos que tienen mayor riesgo genómico de desarrollar la enfermedad antes de los 50. Como afirma Monohan, “Creemos que nuestro recurso único de muestras históricas de tumores en el Hospital St Mark’s abrirá una ventana a nuevos enfoques para la prevención del cáncer de intestino en los jóvenes”. Este estudio representa un puente crucial entre el pasado molecular y un futuro más informado en la lucha contra esta creciente epidemia oncológica juvenil.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no ofrece asesoramiento médico. Consulta siempre a un profesional sanitario para cualquier duda médica.
Fuentes
https://acsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.3322/caac.21605 (Referencia a estadísticas de la American Cancer Society sobre el aumento del 2% anual en jóvenes).
https://academic.oup.com/jnci/article/111/4/350/5129648 (Estudio en el Journal of the National Cancer Institute sobre el inicio del aumento en los 60 y la posible vinculación con E. coli).
https://jamanetwork.com/journals/jamaoncology/fullarticle/2753386 (Estudios sobre tendencias de incidencia de cáncer colorrectal en jóvenes, mencionado como JAMA Oncology).
https://www.sciencedirect.com/journal/cancer-epidemiology/special-issue/108XW2M921H (Referencia a estudios en Cancer Epidemiology sobre factores de riesgo).
https://academic.oup.com/jncics/article/4/4/pkab025/6264560 (Estudio en JNCI Cancer Spectrum sobre las tendencias epidemiológicas).
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8900767/ (Revisión sobre la dieta occidental, microbioma y cáncer colorrectal temprano).
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8570395/ (Estudio sobre el exposoma y la salud humana, relevancia para el cáncer).

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