6 de los restaurantes favoritos de Anthony Bourdain en el mundo

hace 7 meses · Actualizado hace 7 meses

Anthony Bourdain fue mucho más que un chef; fue un narrador incansable, un documentalista de viajes muy querido y un puente entre culturas aparentemente irreconciliables. A través de sus viajes y su forma de contar historias, exploró la cultura, la historia y el alma de destinos por todo el mundo, compartiendo relatos de una variedad verdaderamente diversa de personas y lugares con sus seguidores. Si algo caracterizaba a Bourdain era su capacidad para encontrar la belleza tanto en un puesto de comida callejera como en el restaurante más refinado de la guía Michelin, siempre buscando la autenticidad por encima del lujo.

Bourdain era conocido por amar las humildes chozas a pie de carretera tanto o más que los restaurantes gourmet, y no tenía reparos en cantar las alabanzas de los lugares que capturaban su imaginación. Aunque a menudo expresaba afecto por los sitios que visitaba, Bourdain fue muy claro sobre sus lugares favoritos del mundo en un ensayo llamado "13 lugares donde comer antes de morir", publicado en Men’s Health en 2009. En aquel texto, detalló algunos de sus restaurantes favoritos en los Estados Unidos, así como sus principales recomendaciones en el resto del planeta. También elogió varios restaurantes selectos en diversas entrevistas a lo largo de su carrera.

Si estás planeando tu próxima escapada y quieres que la gastronomía sea el eje central, aquí tienes algunos de los restaurantes favoritos de Bourdain fuera de los Estados Unidos. Son opciones perfectas para cuando quieras combinar una comida extraordinaria con unas vacaciones en un lugar increíble, a menos que, por supuesto, ya vivas en alguno de ellos y tengas la suerte de tener estas joyas a la vuelta de la esquina.

Índice
  1. Sukiyabashi Jiro en Tokio, Japón
  2. Souk el Tayeb y Tawlet en Beirut, Líbano
  3. St. John en Londres, Inglaterra
  4. Sin Huat Eating House en Geylang, Singapur
  5. Bún Bò Huế Kim Chau en Huế, Vietnam
  6. Happy Paradise en Hong Kong
  7. El legado de un viajero incansable
  8. Fuentes

Sukiyabashi Jiro en Tokio, Japón

"¿El mejor sushi de la Tierra? Tal vez", escribió Bourdain en Men’s Health sobre este pequeño bar de sushi de solo 10 asientos en Tokio. Más tarde confesó a The Guardian que, si tuviera que elegir una última cena, sería en este establecimiento subterráneo, que hoy en día es conocido por ser casi imposible de reservar para el público general. "Idealmente, mi última comida sería en Sukiyabashi Jiro, un pequeño bar de sushi bajo el nivel de la calle en Tokio", afirmó en el reportaje de 2016. "Sirve parte del sushi de mejor calidad de cualquier lugar del planeta".

La fascinación de Bourdain por este lugar no era casualidad. Jiro Ono, el maestro detrás de la barra, representa la búsqueda incansable de la perfección, un concepto japonés conocido como shokunin. Comer allí no es solo alimentarse, es presenciar décadas de disciplina técnica concentradas en un solo bocado. Bourdain valoraba precisamente esa entrega absoluta al oficio, algo que resonaba con su propia formación como cocinero de línea en las duras cocinas de Nueva York.

En un blog compartido en su sitio web de Parts Unknown, Bourdain profundizó en su amor por la extensa capital japonesa. "Si tuviera que comer solo en una ciudad por el resto de mi vida, sería Tokio", escribió. "La mayoría de los chefs que conozco estarían de acuerdo conmigo. Para aquellos con mentes inquietas y curiosas, fascinados por capa tras capa de cosas, sabores, gustos y costumbres que nunca seremos capaces de comprender por completo, Tokio es deliciosamente incognoscible".

La complejidad de Tokio se refleja en su oferta culinaria, que va desde los puestos de ramen más concurridos hasta templos del producto como el de Jiro. Bourdain animaba a los viajeros a perderse en sus calles y a no temer a lo desconocido, pues en esa incomprensión reside la verdadera magia de la ciudad. Para él, Tokio era el destino final, el lugar donde la gastronomía alcanza una dimensión espiritual.

Souk el Tayeb y Tawlet en Beirut, Líbano

Bourdain siempre se dedicó a buscar y compartir las historias de las personas y los propósitos detrás de los restaurantes en los que comía. En su visita a Beirut, pasó tiempo en Souk el Tayeb, un mercado de agricultores que funciona como una empresa social donde los productores locales pueden vender sus productos. También comió en su cocina, Tawlet, que sirve comida junto con historias de chefs locales que detallan sus tradiciones y la historia de sus estilos de cocina. Describió el restaurante como una "especie de escaparate utópico" para los chefs de Beirut, y su visita allí enfatizó la importancia de honrar las tradiciones culinarias y la historia cultural en medio de la violencia y la guerra.

Este enfoque en lo humano es lo que hacía que sus recomendaciones fueran tan potentes. En Tawlet, cada día una mujer diferente de una región distinta del Líbano cocina los platos de su tierra, preservando recetas que de otro modo podrían perderse. Para Bourdain, esto era la máxima expresión de la gastronomía: la comida como resistencia, como identidad y como forma de mantener viva la memoria colectiva de un pueblo que ha sufrido tanto.

En general, Bourdain era un gran admirador de la capital libanesa. "Por la razón que sea, incluso con todos los problemas y todas las cosas terribles que han sucedido aquí a lo largo de los años, me bajo del avión en Beirut y me siento extrañamente, inexplicablemente cómodo, feliz, como en casa", dijo en una ocasión. Esta conexión emocional con el Líbano se forjó especialmente durante la grabación de su programa en 2006, cuando él y su equipo quedaron atrapados en medio de un conflicto armado, una experiencia que cambió para siempre su forma de ver el mundo y el periodismo de viajes.

Beirut, para Bourdain, representaba la resiliencia humana. A pesar de las cicatrices de la historia, la ciudad mantenía una alegría de vivir contagiosa y una mesa generosa. Si decides seguir sus pasos en el Líbano, descubrirás que la hospitalidad es un pilar fundamental de su cultura y que sentarse a comer es el acto de paz más sagrado que existe.

St. John en Londres, Inglaterra

Bourdain también cantó las alabanzas de este establecimiento londinense en su reportaje de Men’s Health, afirmando que sirve como prueba de que la comida inglesa no es mala después de todo. "Si tuviera que morir con medio bocado de algo colgando de la boca, probablemente sería la médula ósea asada en el comedor de paredes blancas de Fergus Henderson en St. John", escribió. "Extraída y untada sobre una costra de pan tostado y espolvoreada con sal marina, es simple pero lujosa". También elogió el hecho de que el lugar sirve carne de animales criados de forma ética y "tratados con amor y respeto".

El restaurante St. John es el epicentro del movimiento "Nose to Tail Eating" (comer del morro a la cola), una filosofía que defiende que, si vas a matar a un animal para comer, lo más respetuoso es aprovechar cada una de sus partes. Esta honestidad brutal y falta de pretensiones enamoraron a Bourdain. En un mundo de espumas y esferificaciones, St. John ofrecía la pureza del producto y la maestría en las preparaciones más básicas y tradicionales.

Londres ha evolucionado enormemente como destino gastronómico, pero St. John sigue siendo una parada obligatoria para cualquier entusiasta de la cocina que busque la esencia del sabor. El local, ubicado en una antigua casa de ahumado de carne cerca del mercado de Smithfield, mantiene una estética minimalista que pone todo el foco en lo que llega al plato. Es un lugar donde no hay escondites: o el producto es excelente o el plato falla, y en St. John, el producto siempre es el protagonista.

Para Bourdain, Fergus Henderson no era solo un chef, sino un filósofo de la cocina. La influencia de este restaurante se puede ver hoy en día en cocinas de todo el mundo, desde Nueva York hasta Sídney. Si visitas Londres, hacer una reserva en St. John es rendir homenaje a una forma de entender la gastronomía que prioriza la ética y el sabor por encima de cualquier tendencia pasajera.

Sin Huat Eating House en Geylang, Singapur

Este restaurante de Singapur también formó parte del reportaje de Bourdain en Men’s Health. "Tiene un aspecto mugriento, el servicio puede ser menos que cálido, la cerveza se sirve en botella (a menudo con hielo) y las mesas se asientan a medio camino de las calles de Geylang, el distrito de luz roja de Singapur", escribió Bourdain. "Pero el crab bee hoon —bestias gigantes de Sri Lanka cocinadas con una salsa misteriosa picante y fideos— es pura indulgencia desordenada".

Singapur es famoso por sus centros de vendedores ambulantes (hawker centres), donde la comida es barata, rápida y deliciosa, pero Sin Huat tiene una mística especial. A pesar de su apariencia humilde, el precio no siempre es bajo, ya que el producto es de primera calidad. Bourdain disfrutaba de esta contradicción: la mejor comida del mundo servida en un entorno que muchos evitarían. Es la esencia de lo que él llamaba "la comida real".

El plato estrella, el cangrejo con fideos de arroz (crab bee hoon), es una experiencia sensorial completa. Se requiere usar las manos, ensuciarse y dedicar tiempo a extraer cada trozo de carne dulce impregnada de una salsa umami y ligeramente picante. Bourdain valoraba esta falta de protocolo; para él, comer debía ser un acto visceral y placentero, libre de las ataduras de la etiqueta formal de los restaurantes de alta alcurnia.

Explorar Geylang es también una forma de ver la cara menos pulida pero más vibrante de Singapur. Lejos de los rascacielos futuristas de Marina Bay, este barrio ofrece una mirada a la vida cotidiana, a los mercados nocturnos y a la mezcla de culturas que define a la ciudad-estado. Seguir la recomendación de Bourdain en Sin Huat es sumergirse de lleno en el corazón palpitante de la gastronomía del sudeste asiático.

Bún Bò Huế Kim Chau en Huế, Vietnam

Bourdain viajaba con frecuencia a Vietnam y cenó de forma muy famosa con el entonces presidente Barack Obama en el Bún Chả Hương Liên de Hanói en 2016. Sin embargo, le tomó casi una década de viajes llegar a Hue, una ciudad situada en el centro de Vietnam que alberga los restos del palacio central de la dinastía Nguyễn. Durante su visita, Bourdain se enamoró de un plato de sopa bún bò Huế servido en el Bún Bò Huế Kim Chau, en el mercado de Dong Ba.

Vietnam era, según sus propias palabras, su lugar favorito en el mundo. Le fascinaba la elegancia de su gente y la complejidad de su cocina, que logra un equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado, lo ácido y lo picante. La bún bò Huế es el ejemplo máximo de esta maestría. A diferencia del más conocido Phở, esta sopa es más robusta, con un caldo enriquecido con limoncillo y pasta de gambas fermentada que le da una profundidad de sabor incomparable.

"En la jerarquía de las cosas deliciosas y sorbibles en un bol, la bún bò Huế está en lo más alto", dijo Bourdain, según recoge The Guardian. "Un caldo elaborado de huesos mixtos aromatizado con limoncillo, especias y pasta de gambas fermentada... fideos de arroz colmados de tierna jarreta de ternera cocinada a fuego lento, albóndigas de carne de cangrejo, manitas de cerdo y pastel de sangre huyet. Aderezado con una rodaja de lima, cilantro, cebolletas, salsa de chile, flores de plátano desmenuzadas y brotes de soja... la mejor sopa del mundo... un bol de comida tan sofisticado y complejo como cualquier restaurante francés. Realmente es la cima de la montaña".

Visitar el mercado de Dong Ba para probar esta sopa es una experiencia obligatoria para cualquier viajero. El bullicio del mercado, los aromas que se mezclan en el aire y el calor del vapor de las ollas crean el escenario perfecto para disfrutar de lo que Bourdain consideraba una obra maestra culinaria. Vietnam ofrece una lección constante de cómo ingredientes sencillos pueden transformarse en algo sublime a través de la técnica y la tradición.

Happy Paradise en Hong Kong

Aunque Bourdain pudiera haber sido un fanático masivo de la cocina de Tokio, también sentía un gran afecto por Hong Kong. "Me preguntan constantemente: '¿Cuál es la ciudad con la mejor comida del mundo?'. Y siempre digo que nadie puede decir que te equivocas si dices Hong Kong", afirmó en un episodio de No Reservations, de acuerdo con The Guardian. En particular, disfrutaba de la versión moderna de la cocina clásica cantonesa servida por el restaurante Happy Paradise, calificando sus langostinos salteados con calabaza asada y otros manjares como "verdadera y asombrosamente deliciosos".

Happy Paradise, dirigido por la chef May Chow, representaba la nueva ola de la gastronomía en Hong Kong: joven, atrevida y profundamente respetuosa con sus raíces. Bourdain apreciaba este equilibrio. No le gustaba la innovación por el simple hecho de ser diferente, pero celebraba cuando un chef lograba elevar los sabores tradicionales utilizando técnicas contemporáneas sin perder el alma del plato original.

Aunque el restaurante ha cerrado sus puertas desde entonces, su legado perdura a través de los diversos eventos y pop-ups en los que participan sus chefs por todo el mundo. Hong Kong sigue siendo ese crisol culinario donde puedes comer el mejor dim sum en una casa de té centenaria por la mañana y disfrutar de la cocina de vanguardia más excitante por la noche. La energía de la ciudad es inseparable de su comida.

Para aquellos que quieran seguir el espíritu de Bourdain en Hong Kong, la clave es la curiosidad. Él siempre animaba a la gente a entrar en esos lugares donde no hay menús en inglés, a probar las entrañas, los pescados secos y los sabores fermentados que dan a la cocina cantonesa su carácter único. Hong Kong es, en sus palabras, una ciudad que nunca deja de sorprender al paladar.

El legado de un viajero incansable

Anthony Bourdain no solo nos dejó una lista de restaurantes; nos dejó una filosofía de vida basada en la empatía y la apertura mental. Para él, la mesa era el único lugar donde personas de diferentes religiones, ideologías y estratos sociales podían sentarse y encontrar algo en común. Al visitar estos lugares, no solo estás buscando una buena comida, estás participando en el ritual humano de compartir y comprender.

Seguir sus recomendaciones es también una forma de mantener vivo su mensaje. En un mundo cada vez más dividido, la curiosidad por lo que come "el otro" es una herramienta poderosa para romper prejuicios. Bourdain nos enseñó que la verdadera aventura no está en el destino lujoso, sino en la disposición a ser vulnerables, a probar algo nuevo y a escuchar las historias de quienes preparan nuestra comida.

Ya sea en un mercado en Vietnam, en un sótano en Tokio o en un barrio humilde de Singapur, la esencia es la misma: la búsqueda de la verdad a través del sabor. Anthony Bourdain se fue, pero su mapa del mundo, trazado con manchas de salsa y aromas de especias lejanas, sigue disponible para cualquiera que tenga el valor de salir a explorarlo.

Fuentes

https://www.menshealth.com/nutrition/a19540872/must-visit-restaurants/

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2016/mar/25/sushi-sake-sukiyabashi-jiro-anthony-bourdain-last-bites

https://explorepartsunknown.com/tokyo/bourdains-field-notes-tokyo/

https://www.soukeltayeb.com/

https://www.getyourguide.com/explorer/travel-inspiration/anthony-bourdains-favorite-food-destinations/

https://www.theguardian.com/travel/2021/may/19/five-of-anthony-bourdains-favourite-food-destinations

https://www.instagram.com/happyparadisehk/?hl=en

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