6 dispositivos de los años 90 descontinuados que la gente todavía extraña.

hace 5 horas

6 dispositivos de los años 90 descontinuados que la gente todavía extraña.

Los años 90 fueron una época dorada para la tecnología, un período de transición fascinante en el que lo analógico empezó a ceder terreno a lo digital de una forma que cambió nuestras vidas para siempre. Fue la década en la que los ordenadores dejaron de ser herramientas exclusivas de oficinas y laboratorios para convertirse en el centro de nuestros hogares. En 1991, el mundo fue testigo de cómo la World Wide Web se volvía accesible para el público general, abriendo una ventana infinita de información que hoy damos por sentada, pero que en aquel entonces parecía pura magia. Además, los precursores de los teléfonos móviles actuales empezaron a asomar en los bolsillos de la gente común, aunque todavía estábamos lejos de la hiperconectividad actual.

En general, existía un optimismo palpable en torno a la tecnología durante esos años. Nadie imaginaba que esos avances traerían consigo desafíos tan complejos como la pérdida de privacidad o la fatiga digital; en aquel momento, todo parecía una forma milagrosa de conectar con el mundo y con otras personas. No había algoritmos decidiendo qué debías ver ni notificaciones constantes interrumpiendo tu cena. La tecnología de los 90 tenía un propósito claro y, una vez cumplido, podías desconectar y volver a la realidad física sin sentir que te perdías nada fundamental.

Por todo esto, no es extraño que ciertos dispositivos de los 90 evoquen una profunda nostalgia por una era pasada y un tiempo más sencillo. Era una época en la que enviar un mensaje de texto era toda una novedad y las plataformas de redes sociales adictivas no estaban disponibles las veinticuatro horas del día para mermar nuestra capacidad de atención. Si viviste aquella década, seguramente recuerdas la emoción de estrenar un gadget que prometía cambiar tu futuro. A continuación, repasamos seis dispositivos que fueron inmensamente populares en los 90 pero que no lograron sobrevivir al auge tecnológico de los años 2000.

Índice
  1. Buscas de Motorola y la era de la mensajería unidireccional
    1. El código secreto de los buscas
  2. Apple Newton y el sueño del asistente digital
    1. Un legado técnico infravalorado
  3. PalmPilots y la organización en el bolsillo
    1. La simplicidad como bandera
  4. VCRs y el control sobre el entretenimiento doméstico
    1. El ritual del videoclub
  5. Walkmans y la banda sonora personal
    1. La cultura de la cinta grabada (Mix-tapes)
  6. Talkboys y el efecto del cine en la tecnología
    1. Un fenómeno de marketing irrepetible
  7. Fuentes

Buscas de Motorola y la era de la mensajería unidireccional

Antes de que los teléfonos móviles se hicieran con el control absoluto de nuestras comunicaciones, existieron los buscas o mensáfonos (pagers en inglés). Aunque solemos asociarlos exclusivamente con los años 90, estos dispositivos tienen raíces mucho más profundas. De hecho, su origen se remonta a la década de 1920, cuando el Departamento de Policía de Detroit instaló el primer sistema similar a un busca en uno de sus coches patrulla en 1921. Más tarde, en 1949, Al Gross patentó el primer dispositivo de búsqueda telefónica para el Hospital Judío de la ciudad de Nueva York, demostrando que su utilidad inicial estaba muy ligada a los servicios de emergencia y sectores profesionales de alta responsabilidad.

El primer busca destinado al consumidor general fue el Pageboy I de Motorola, lanzado en 1964. Sin embargo, la verdadera explosión de popularidad no llegó hasta los años 90. Para 1994, más de 61 millones de personas en todo el mundo utilizaban buscas para mantenerse localizables. En España y otros países europeos, era común ver a profesionales, pero también a jóvenes, con estos pequeños aparatos enganchados al cinturón. La dinámica era curiosa: alguien llamaba a una centralita o marcaba un código, y tu busca emitía un pitido (de ahí el nombre de "beeper") mostrando un número de teléfono al que debías devolver la llamada desde una cabina pública o un teléfono fijo.

A pesar de su éxito masivo, Motorola abandonó el negocio de los buscas en el año 2001, marcando el fin de una era y el inicio del dominio total del SMS y los móviles GSM. Lo más sorprendente es que, incluso hoy en día, unos 2 millones de personas siguen confiando en los buscas. Esto se debe a su extrema fiabilidad en entornos donde las ondas de telefonía móvil fallan o interfieren, como en hospitales o instalaciones subterráneas. Además, al ser dispositivos que solo reciben señales y no las emiten constantemente, ofrecen una seguridad y una duración de batería que los smartphones actuales solo pueden soñar.

El código secreto de los buscas

Dado que los primeros buscas solo permitían ver números, los usuarios de los 90 agudizaron su ingenio para comunicarse. No tardaron en aparecer códigos numéricos que sustituían a frases enteras. Por ejemplo, el número 143 significaba "I love you" (basado en el número de letras de cada palabra), mientras que el 007 indicaba que el asunto era urgente o secreto. Esta forma primitiva de "lenguaje de texto" fue el precursor directo de los emojis y las abreviaturas que usamos hoy en las aplicaciones de mensajería moderna.

Para muchos adolescentes de la época, tener un busca era el máximo símbolo de estatus y libertad. Significaba que podías estar fuera de casa, con tus amigos, y aun así tus padres podían "avisarte" para que volvieras a cenar. Aunque hoy nos parezca una tecnología rudimentaria, en su momento representó el primer paso hacia la movilidad total y la disponibilidad constante que define nuestra sociedad actual.

Apple Newton y el sueño del asistente digital

Apple es hoy un gigante tecnológico indiscutible, pero hubo un tiempo en el que sus productos fracasaban con la misma frecuencia con la que tenían éxito. Uno de esos tropiezos más famosos fue el Apple Newton MessagePad. Lanzado en 1993, este dispositivo era básicamente un pequeño ordenador de mano que contaba con un sistema operativo simplificado, pantalla táctil y, en algunos modelos, teclados acoplables. El Newton fue una apuesta arriesgada de John Sculley, el entonces CEO de Apple, quien acuñó el término "Personal Digital Assistant" o PDA para describir esta nueva categoría de producto.

Estos dispositivos fueron pioneros en popularizar la tecnología de reconocimiento de escritura a mano, permitiendo que escribieras con un lápiz óptico directamente sobre la pantalla. En teoría, el Newton debía aprender de tu caligrafía y convertir tus garabatos en texto digital perfecto. Sin embargo, en la práctica, las primeras versiones eran bastante imprecisas, lo que convirtió al dispositivo en objeto de burlas en la cultura popular, incluyendo una famosa parodia en la serie Los Simpson. A pesar de sus fallos iniciales, el Newton puso las bases de lo que años más tarde sería el iPad y el iPhone.

Steve Jobs, tras su regreso a la compañía, decidió discontinuar abruptamente el producto en 1998. Los motivos fueron varios: las bajas ventas, un precio excesivamente alto para la época y la feroz competencia de dispositivos más ágiles como el PalmPilot. Jobs quería limpiar el catálogo de Apple de productos que no fueran excelentes, y el Newton, aunque visionario, era un producto adelantado a su tiempo y lastrado por las limitaciones técnicas de la década.

Un legado técnico infravalorado

Aunque el Newton se considera un fracaso comercial, su legado técnico es impresionante. Fue uno de los primeros dispositivos en utilizar la arquitectura de procesador ARM, que es precisamente la tecnología que alimenta casi todos los smartphones y tablets modernos en la actualidad. Sin la inversión de Apple en ARM para el Newton, es posible que el panorama tecnológico actual fuera completamente distinto. Además, el concepto de tener un calendario, notas y contactos sincronizados en la palma de la mano nació aquí.

Los entusiastas del Newton todavía mantienen viva la plataforma hoy en día, creando software y parches para que estos dispositivos de treinta años sigan siendo funcionales. Es un testimonio de la calidad de construcción y la ambición que Apple puso en este asistente digital, que intentó enseñarnos cómo sería el futuro mucho antes de que estuviéramos preparados para él.

PalmPilots y la organización en el bolsillo

Antes de que los iPhones aparecieran en escena para devorarlo todo, el rey indiscutible de la organización personal era el PalmPilot. Estos manejables dispositivos fueron la gran sensación de finales de los 90 y principios de los 2000. Ofrecían una tecnología de pantalla táctil mucho más refinada que la del Newton, permitiendo a los usuarios gestionar contactos, calendarios, listas de tareas y juegos con una sencillez asombrosa. Su éxito radicaba en su tamaño: cabían perfectamente en el bolsillo de una camisa, algo que los PDAs anteriores no habían logrado.

El primer dispositivo de mano de Palm salió al mercado en 1996, y rápidamente se convirtió en la herramienta favorita de ejecutivos y entusiastas de la tecnología. A diferencia del Newton, el PalmPilot utilizaba un sistema de escritura llamado "Graffiti", que obligaba al usuario a aprender una forma simplificada de trazar las letras. Esto garantizaba una precisión casi perfecta, lo que eliminó la frustración de los usuarios y disparó su adopción masiva. Los modelos posteriores incluso empezaron a ofrecer acceso limitado a Internet, permitiendo leer correos electrónicos de forma rudimentaria.

Sin embargo, a mediados de la década de 2000, la compañía cambió su enfoque hacia los teléfonos móviles, intentando competir en un mercado que estaba a punto de cambiar para siempre. Palm lanzó el sistema operativo webOS, que era visualmente impresionante y muy avanzado, pero no pudo frenar el avance del iPhone y Android. La compañía acabó cerrando completamente en 2011, llevándose consigo los últimos vestigios de los dispositivos Pilot que tanto nos ayudaron a organizar nuestras vidas antes de que el smartphone lo centralizara todo.

La simplicidad como bandera

Lo que hacía que los PalmPilots fueran tan especiales era su enfoque en la eficiencia. No estaban diseñados para que pasaras horas mirando la pantalla, sino para que pudieras consultar un dato en menos de cinco segundos. La sincronización con el ordenador de sobremesa se hacía a través de una base llamada "cradle" y un solo botón de "HotSync". En un momento en el que conectar dos dispositivos digitales solía ser un dolor de cabeza, Palm consiguió que pareciera algo natural y sencillo.

Muchos usuarios veteranos todavía echan de menos la respuesta táctil y la autonomía de aquellos dispositivos. Un PalmPilot podía durar semanas con un par de pilas AAA, algo impensable para nuestros teléfonos actuales que apenas llegan al final del día. Fue el dispositivo que nos enseñó a vivir con una pantalla en la mano sin convertirnos en esclavos de las notificaciones constantes.

VCRs y el control sobre el entretenimiento doméstico

Los reproductores de cintas de vídeo, conocidos comúnmente como VCR (Video Cassette Recorders), surgieron en los años 50, pero los 90 marcaron indiscutiblemente su apogeo y, al mismo tiempo, su canto del cisne. Entre los años 70 y finales de los 90, casi todos los hogares tenían un VCR junto al televisor y una pila de cintas VHS amontonadas cerca. Estos aparatos otorgaron a la gente, por primera vez en la historia, el poder de decidir qué querían ver y cuándo querían verlo, rompiendo la tiranía de la programación televisiva tradicional.

Poder grabar tu programa favorito mientras estabas fuera o alquilar la última película de estreno en el videoclub del barrio fue una revolución cultural sin precedentes. Esta tendencia de "consumo a la carta" es la que domina nuestro mundo actual gracias a plataformas como Netflix o YouTube, pero todo empezó con el clic mecánico de una cinta VHS entrando en el reproductor. Los 90 fueron la década de rebobinar las cintas antes de devolverlas y de usar cinta adhesiva para tapar la pestaña de protección y poder grabar encima de un vídeo viejo.

A pesar de su ubicuidad, su popularidad comenzó a declinar rápidamente a principios de los años 2000 con la llegada del DVD, que ofrecía mejor calidad de imagen y un acceso instantáneo a las escenas sin necesidad de rebobinar. La última empresa del mundo que seguía fabricando reproductores de VCR, la japonesa Funai Electric, dejó de producirlos definitivamente en 2016. Con su desaparición, se cerró un capítulo fundamental de la historia tecnológica de nuestros salones.

El ritual del videoclub

No se puede hablar de los VCR en los 90 sin mencionar la experiencia de ir al videoclub. Era un ritual social: recorrer los pasillos, leer las sinopsis de las carátulas y esperar que la película que querías ver no estuviera todas alquiladas. El VCR no era solo un aparato; era la puerta de entrada a una biblioteca de cine infinito que compartíamos con nuestros vecinos. La calidez de la imagen analógica, con sus rayas ocasionales y su sonido característico, forma parte del ADN emocional de toda una generación.

Además, los VCR permitieron que las familias crearan sus propios archivos históricos. Gracias a las videocámaras domésticas, los salones se llenaron de cintas con bodas, bautizos y vacaciones que hoy en día muchos intentan digitalizar desesperadamente antes de que el paso del tiempo desmagnetice las cintas. El VCR fue el guardián de nuestros recuerdos durante décadas.

Walkmans y la banda sonora personal

En un tiempo pasado, cuando el Bluetooth todavía sonaba a concepto de ciencia ficción y los cables eran obligatorios, la gente tenía Walkmans. Estos reproductores de música fabricados por Sony se lanzaron por primera vez en 1979, pero fue en los 90 cuando alcanzaron su máxima sofisticación técnica y estética. El Walkman permitió a toda una generación sacar su música de casa y llevarla a la calle, convirtiendo el trayecto al instituto o al trabajo en una experiencia cinematográfica personal.

El Sony Walkman original vendió más de 200 millones de unidades a lo largo de su historia. Esta tecnología inició la fiebre por la música portátil que después continuarían el Discman (reproductor de CDs) y, finalmente, el reproductor de MP3. En los 90, el Walkman era un compañero inseparable: llevabas tu estuche de cintas, tus pilas de repuesto y, si tenías suerte, un modelo con función de "auto-reverse" que permitía escuchar las dos caras de la cinta sin tener que sacarla y darle la vuelta manualmente.

Sin embargo, la introducción del iPod en el año 2001 selló el destino del Walkman de cinta. La tecnología fue oficialmente discontinuada en 2010. Curiosamente, Sony ha seguido utilizando la marca Walkman para sus reproductores digitales de alta fidelidad, y la tecnología analógica ha experimentado un pequeño resurgimiento en los últimos años. Cada vez más personas buscan alternativas a los teléfonos móviles llenos de notificaciones, volviendo a la pureza de escuchar un álbum completo de principio a fin en una cinta de cassette.

La cultura de la cinta grabada (Mix-tapes)

El Walkman no solo cambió cómo escuchábamos música, sino cómo la compartíamos. La cultura de las "mix-tapes" o cintas variadas fue el precursor de las listas de reproducción de Spotify. Dedicar horas a grabar canciones de la radio (intentando que el locutor no hablara encima del final) o pasar canciones de un disco a una cinta para regalársela a alguien especial era un acto de amor y dedicación. El Walkman hacía que esa selección musical fuera tu refugio privado en medio del ruido del mundo.

Además, el diseño de los Walkman de los 90, con sus colores vibrantes y sus carcasas transparentes, marcó una tendencia estética inconfundible. Eran dispositivos resistentes, pensados para la vida activa, y ver a alguien con los icónicos auriculares de espuma naranja era la señal de que esa persona estaba en su propio mundo, disfrutando de su banda sonora particular.

Talkboys y el efecto del cine en la tecnología

Los Talkboys eran productos sencillos y un tanto extravagantes que debían su existencia a una sola película: Solo en Casa 2: Perdido en Nueva York. Estos dispositivos permitían a los usuarios grabar audio y reproducirlo a diferentes velocidades, lo que daba como resultado voces muy agudas o muy graves. Lo más curioso es que el producto comenzó como un invento ficticio creado exclusivamente para la película, pero sus creadores, Tiger Electronics, decidieron fabricar una versión real ante la avalancha de cartas de niños que querían tener el gadget de Kevin McCallister.

Tras un comienzo algo dubitativo y varias revisiones de diseño, las ventas del Talkboy se dispararon en 1993, provocando una escasez masiva durante las vacaciones de Navidad. Los niños de los 90 pasaban horas gastando bromas telefónicas o grabando mensajes divertidos, imitando las hazañas del protagonista de la película. Fue uno de los primeros casos de éxito masivo de un producto que saltó de la pantalla de cine directamente a las estanterías de las jugueterías.

El Talkboy fue la gran sensación durante unos años, pero para 1999 el interés había decaído y la producción se detuvo. Hoy en día, algunos modelos todavía se venden por precios considerables en eBay, para regocijo de aquellos que quieren viajar en el tiempo a una época más inocente. Fue un recordatorio de que, a veces, la tecnología más divertida no es la más avanzada, sino la que nos permite jugar con nuestra imaginación.

Un fenómeno de marketing irrepetible

El éxito del Talkboy demostró el enorme poder que Hollywood tenía sobre el consumo tecnológico infantil. No solo se lanzó el modelo estándar, sino que aparecieron versiones como el Talkgirl (en color rosa), el Talkboy FX y hasta bolígrafos grabadores. Aunque su tecnología era básica (una cinta de cassette pequeña y un variador de voltaje para el motor), capturó la esencia de la travesura adolescente de la época.

En retrospectiva, el Talkboy fue el antepasado analógico de las aplicaciones de cambio de voz y los filtros de audio que hoy inundan TikTok. Nos enseñó que manipular la realidad, aunque solo fuera nuestra propia voz, era algo fascinante. Aunque hoy en día cualquier smartphone puede hacer lo mismo con una aplicación gratuita, nada supera la sensación táctil de pulsar el botón rojo de un Talkboy y esperar a ver qué tontería habías grabado.

Fuentes

https://www.spok.com/blog/throwback-thursday-history-pagers/
https://www.thoughtco.com/history-of-pagers-and-beepers-1992315
https://www.wired.com/2013/08/remembering-the-apple-newtons-prophetic-failure-and-lasting-ideals/
https://www.lenovo.com/us/en/glossary/what-is-palmpilot/
https://www.wipo.int/en/web/wipo-magazine/articles/50-years-of-the-video-cassette-recorder-35495
https://arstechnica.com/gadgets/2016/07/vcr-vhs-production-ends/
https://www.wnycstudios.org/podcasts/takeaway/articles/99259-your-walkman-memories
https://www.sony.com/en/SonyInfo/CorporateInfo/History/sonyhistory-d.html
https://www.mentalfloss.com/article/501258/brief-history-talkboy

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