Donde la Gran Depresión azotó con más fuerza a Estados Unidos, en mapa

hace 1 día

La Gran Depresión de los años treinta fue uno de los períodos más devastadores de la historia económica mundial. Cuando el mercado de valores de Estados Unidos se desplomó en 1929, la llamada "edad del jazz" quedó reducida a un recuerdo lejano. Bancos quebraron, millones de personas perdieron sus empleos y sus hogares, y familias enteras vieron cómo sus ahorros de toda la vida desaparecían de la noche a la mañana. Según la Enciclopedia Británica, los estadounidenses cayeron en "la peor depresión jamás experimentada por la economía mundial", sin saber que su supervivencia quedaría grabada para siempre en los libros de historia. A continuación, exploramos las causas que desencadenaron esta crisis y las regiones donde sus efectos resultaron más crueles.

Índice
  1. ¿Qué causó la Gran Depresión?
    1. La burbuja especulativa y el compra a margen
    2. El papel de la Reserva Federal y el patrón oro
    3. La Ley Smoot-Hawley y el proteccionismo
  2. ¿Dónde golpeó más duramente la Gran Depresión?
    1. Los estados del Dust Bowl
    2. Las zonas menos afectadas
  3. La recuperación y el Nuevo Trato
  4. Fuentes

¿Qué causó la Gran Depresión?

El colapso económico de finales de los años veinte y principios de los treinta no fue producto de un único acontecimiento, sino de la confluencia de múltiples factores que fueron enrareciendo el entorno económico durante años. Según la revista History, el consumo masivo tras la Primera Guerra Mundial dejó a las empresas "vulnerables a cambios repentinos en la confianza del consumidor". Las naciones que antes colaboraban para mantener el sistema financiero internacional ahora se encontraban en posiciones enfrentadas, lo que debilitó la cooperación económica global.

La burbuja especulativa y el compra a margen

Los esquemas para hacerse rico rápidamente se multiplicaron a lo largo de los bulliciosos años veinte. Los inversores estadounidenses compraron acciones "a margen", es decir, pidieron prestado hasta el 90 % del valor de dichas acciones a los bancos. Cuando el mercado se desplomó en octubre de 1929, los inversores corrieron a retirar su dinero y a vender sus participaciones, provocando un efecto dominó que arrastró a toda la economía. Según Mary Eschelbach Hansen, profesora de economía de la Universidad Americana, el colapso tuvo un efecto riqueza sobre el consumo: cuando la riqueza de las personas cae, consumen menos. Además, generó un profundo pesimismo entre consumidores y empresas. Se produjo entonces una serie de pánico bancario y quiebras. Los hogares perdieron más parte de su patrimonio, las líneas de crédito que utilizaban las empresas se interrumpieron y el desempleo se disparó.

El papel de la Reserva Federal y el patrón oro

Creado en 1913 para promover la estabilidad económica, el Sistema de la Reserva Federal acabó, paradójicamente, acelerando la Gran Depresión. Los tipos de interés descendieron, los ciudadanos invirtieron en exceso y la oferta monetaria —que creció un 67 % entre 1921 y 1929— se contrajo de forma drástica en un intento de contener el mercado bursátil, hasta que el enfriamiento resultó demasiado brutal. Otro factor determinante fue el patrón oro. Cuando el mercado se desplomó, los inversores comenzaron a cambiar sus dólares por oro. La Reserva Federal respondió a la devaluación del dólar elevando los tipos de interés, lo que provocó el cierre de empresas y afectó los medios de subsistencia de familias comunes en todo el país.

La Ley Smoot-Hawley y el proteccionismo

Como si todo esto no fuera suficiente para derribar la economía, el presidente Herbert Hoover firmó la Ley Smoot-Hawley en 1930, elevando los aranceles estadounidenses. Otros países respondieron imponiendo aranceles sobre las exportaciones estadounidenses, lo que redujo drásticamente la demanda de productos americanos en el extranjero. Esta guerra comercial aggravó aún más la recesión global y prolongó el sufrimiento económico.

¿Dónde golpeó más duramente la Gran Depresión?

No todos los estados experimentaron la Gran Depresión de la misma manera. Según la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), los ingresos disminuyeron en mayor medida en ciertas regiones que en otras. Dakota del Sur sufrió la mayor pérdida de empleo, mientras que Maryland experimentó la menor afectación. Las diferencias entre regiones fueron enormes y obedecieron a una combinación de factores estructurales, geográficos e industriales.

Los estados del Dust Bowl

Los estados golpeados con más dureza por la Gran Depresión fueron los que conformaban el Dust Bowl (cuenca de polvo): Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Colorado y Nebraska. Estos estados enfrentaron simultáneamente una economía en colapso y una sequía devastadora que destruyó las tierras cultivables. La combinación de ambos fenómenos obligó a cerca de 200.000 estadounidenses a abandonar las Grandes Llanas rumbo a California en busca de un futuro más prometedor. Las familias que permanecieron vieron cómo sus cosechas se convertían en polvo y sus medios de subsistencia desaparecían irremediablemente.

Las zonas menos afectadas

Los estados del Atlántico Sur, como Maryland, resultaron menos perjudicados que las llanuras porque contaban con una mayor diversificación industrial. Los centros políticos y las comunidades rurales autosuficientes también estuvieron mejor preparados para sobrellevar la crisis que otras regiones. La existencia de industrias y redes de apoyo local permitió que estas áreas resistieran mejor el temporal económico, mientras que las zonas dependientes exclusivamente de la agricultura se hundían inexorablemente.

La recuperación y el Nuevo Trato

La economía estadounidense no volvió a la normalidad hasta aproximadamente 1940, en pleno estallido de la Segunda Guerra Mundial. El aumento del gasto público, la creación masiva de empleos y la firma del Nuevo Trato (New Deal) por parte del presidente Franklin Delano Roosevelt fueron decisiones fundamentales que apoyaron la recuperación tras la Gran Depresión. A través de programas de obras públicas, regulaciones financieras y reformas sociales, el Nuevo Trato transformó el papel del gobierno federal en la economía y sentó las bases del Estado de bienestar moderno. La participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial impulsó definitivamente la producción industrial y el empleo, poniendo fin al período de recesión más prolongado de la historia del país.

Fuentes

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