El cohete Artemis II de la NASA llega a la plataforma de lanzamiento antes de la misión a la Luna
hace 3 semanas

El Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA —el cohete que llevará a cuatro astronautas a la Luna por primera vez en más de cincuenta años—, junto con la nave espacial Orion, ha sido trasladado a su plataforma de despegue en Cabo Cañaveral, Florida. La misión, denominada Artemis II, tiene previsto despegar tan pronto como el 6 de febrero (del año 2026), aunque también existen fechas de lanzamiento posteriores disponibles en marzo o abril.
Antes de esta fecha crucial, el cohete se someterá a verificaciones finales y a un ensayo de lanzamiento, tras lo cual se iniciará la misión de 10 días. Este traslado es un hito monumental que simboliza el inminente regreso de la humanidad a la órbita lunar, preparando el camino para una presencia sostenida y, en última instancia, para el objetivo final del programa: llevar personas a Marte.
Más información: Artemis se prepara para llevar a personas a la Luna y más allá
El programa Artemis no es solo una repetición de las hazañas del programa Apolo de los años 60 y 70, sino un salto tecnológico que busca establecer una base sostenible en la Luna. Artemis II, la primera misión tripulada del programa, tiene la pesada tarea de demostrar la capacidad del SLS y la nave Orion para realizar viajes de larga duración en el espacio profundo. Este viaje es fundamental, ya que validará los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones necesarios para la supervivencia de los astronautas a miles de kilómetros de la Tierra.
Si bien la expectación por Artemis II es inmensa, la misión está diseñada meticulosamente para probar los límites y las capacidades del sistema. Se trata de una prueba de vuelo alrededor de la Luna, sin aterrizaje, que sienta las bases técnicas y operacionales para la misión Artemis III. Este enfoque gradual subraya la complejidad y los riesgos inherentes a la exploración espacial moderna, donde cada paso debe ser validado antes de comprometer el aterrizaje en la superficie lunar.
- El coloso de Cabo Cañaveral: Traslado del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS)
- El Ritual del Combustible: La Prueba General Húmeda
- La Tripulación Histórica de Artemis II
- Artemis II: Volando más allá de la órbita terrestre baja
- Más información: Neil deGrasse Tyson Responde al Anuncio de Artemis 2
- El Futuro Lunar: De Artemis II a Artemis III y la Puerta Espacial
- Fuentes
El coloso de Cabo Cañaveral: Traslado del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS)
Llevar el cohete a la plataforma de lanzamiento no fue una tarea fácil. El Sistema de Lanzamiento Espacial mide aproximadamente 98 metros de altura (322 pies), lo que lo hace ligeramente más alto que la Estatua de la Libertad (sin contar su base) y requirió ser movido verticalmente a lo largo de la ruta de 6,5 kilómetros (4 millas) que separa el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) de la NASA hasta la plataforma. El cohete fue transportado por uno de los vehículos transportadores oruga de la agencia espacial, conocidos como Crawler-Transporters, considerados los vehículos autopropulsados más pesados del planeta.
Estos gigantes de la ingeniería, esenciales desde la era Apolo, están diseñados para mover cargas masivas con una precisión y estabilidad inigualables. Cada Crawler pesa aproximadamente 2.700 toneladas métricas sin carga y está equipado con un sistema de nivelación avanzado que garantiza que el cohete SLS, a pesar de su tremenda altura, permanezca perfectamente vertical durante todo el trayecto. El simple acto de trasladar el cohete es, en sí mismo, una demostración de la infraestructura sin parangón que la NASA ha mantenido y modernizado durante décadas para hacer posible la exploración espacial.
Una mudanza a paso de tortuga
El viaje terrestre del cohete fue considerablemente más lento que su inminente ascenso a la Luna. La velocidad máxima registrada fue de apenas 1,32 km/h (0,82 mph). El recorrido completo duró 12 horas, partiendo a las 7:04 a.m. hora local y llegando a la Plataforma de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy a las 6:41 p.m. hora local. Este ritmo pausado es necesario para proteger la delicada instrumentación y la propia estructura del cohete.
La plataforma 39B, la misma que en su momento albergó las misiones Apolo y algunos lanzamientos del transbordador espacial, ha sido renovada y adaptada específicamente para el SLS. Este emplazamiento es emblemático, pues es el punto de partida de los mayores logros espaciales de Estados Unidos. La lentitud del traslado permite a los ingenieros monitorizar en tiempo real las vibraciones y el estrés estructural, asegurando que el cohete esté en condiciones óptimas para soportar las fuerzas extremas del lanzamiento orbital. Además, el equipo de tierra realiza comprobaciones continuas de los sistemas de navegación y estabilización del Crawler durante la operación.
El Ritual del Combustible: La Prueba General Húmeda
Una vez en la plataforma, el cohete llevará a cabo el llamado "ensayo general húmedo" (wet dress rehearsal), donde la agencia espacial probará los protocolos de abastecimiento de combustible y de cuenta atrás. Este ensayo está previsto que se realice a más tardar el 2 de febrero de 2026, según un comunicado de la NASA. Este paso es fundamental, ya que simula todos los procedimientos previos al lanzamiento, excepto el encendido de los motores.
Este ensayo "húmedo" implica cargar los propulsores criogénicos, es decir, el hidrógeno líquido (LH2) y el oxígeno líquido (LOX), en el núcleo central del SLS. Ambos combustibles deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas (el LH2 por debajo de -250 °C). La prueba verifica si los sistemas de transferencia de combustible, los sellos, las válvulas y, lo más importante, los procedimientos de seguridad del personal, funcionan a la perfección bajo condiciones de frío extremo. Cualquier fuga o mal funcionamiento en esta etapa podría comprometer seriamente la misión real, por lo que este ensayo es la última prueba de fuego para los sistemas terrestres.
Desafíos de la criogenia y la cuenta atrás
La complejidad de manejar millones de litros de combustible criogénico bajo la presión de un reloj de cuenta atrás requiere una sincronización casi perfecta. El ensayo general no solo comprueba la maquinaria, sino también la preparación del equipo de lanzamiento. Se simulan paradas en la cuenta atrás, resoluciones de problemas y reinicios, asegurando que el equipo esté preparado para cualquier eventualidad el día del lanzamiento real. Si bien el SLS ya completó un ensayo general húmedo antes de la misión no tripulada Artemis I (aunque con ciertas interrupciones), esta prueba es crucial para validar las modificaciones realizadas y los nuevos procedimientos que incorporan la presencia de astronautas a bordo.
Si el ensayo se desarrolla sin problemas significativos, el equipo de Artemis II recibirá la luz verde final para el despegue. Sin embargo, la NASA ya ha advertido que el Sistema de Lanzamiento Espacial podría tener que regresar al Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) para trabajos adicionales si fuese necesario. Esta cautela es estándar en misiones tripuladas, priorizando la seguridad ante cualquier posible fallo o ajuste requerido de último minuto.
La Tripulación Histórica de Artemis II
Tras la finalización de estas pruebas, el cohete llevará una nave espacial que contendrá a los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, así como al astronauta canadiense Jeremy Hansen, en una trayectoria alrededor de la Luna. Esta misión será la primera misión tripulada a la Luna desde que el Apolo 17 aterrizara en la superficie del satélite en diciembre de 1972.
Artemis II no aterrizará en la Luna, pero allanará el camino para una misión posterior de superficie, Artemis III, que los expertos estiman que se lanzará en algún momento de 2028. La composición de la tripulación de Artemis II es, en sí misma, histórica, marcando avances significativos en la diversidad y la colaboración internacional en el espacio profundo. Estamos haciendo historia, como bien señaló John Honeycutt, presidente del equipo de gestión de la misión Artemis II, en una reciente videoconferencia de prensa con la NASA.
Perfiles de la tripulación
La selección de la tripulación no solo se basa en la experiencia, sino en la capacidad de colaboración y la resistencia psicológica para un viaje de 10 días fuera de la protección de la órbita terrestre baja.
Reid Wiseman (Comandante): Veterano de la Estación Espacial Internacional (ISS), Wiseman liderará la misión. Su experiencia previa como aviador naval y astronauta de larga duración le confiere la autoridad necesaria para comandar la Orion. El comandante es el responsable último de la nave y de la seguridad de su tripulación.
Victor Glover (Piloto): Como aviador naval y astronauta, Glover se convertirá en el primer astronauta negro en participar en una misión lunar. Su rol como piloto es vital, ya que es responsable de los sistemas de vuelo de la nave Orion, incluyendo el manejo de los propulsores durante las maniobras críticas de aproximación y salida lunar.
Christina Koch (Especialista de Misión 1): Conocida por haber ostentado el récord del vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer (328 días en la ISS), Koch aportará su vasto conocimiento en sistemas espaciales y soporte vital. Su experiencia en estancias prolongadas en el espacio será invaluable para monitorizar la habitabilidad de la Orion durante los 10 días de la misión.
Jeremy Hansen (Especialista de Misión 2): Proveniente de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Hansen es el primer astronauta no estadounidense seleccionado para una misión lunar. Este nombramiento subraya el fuerte compromiso internacional del programa Artemis y la importancia de Canadá como socio clave. La participación de Hansen valida el deseo de la NASA de llevar la exploración espacial a una escala verdaderamente global.
Artemis II: Volando más allá de la órbita terrestre baja
El vuelo de Artemis II determinará las capacidades de la nave espacial Orion, que la NASA espera que posibilite futuras misiones al espacio profundo. La meta final del programa Artemis es enviar la primera misión tripulada a Marte. Para alcanzar esta ambición, el SLS debe demostrar su potencia, y la Orion, su fiabilidad y seguridad como el vehículo principal de la humanidad para el tránsito interplanetario.
El cohete SLS es el vehículo de lanzamiento operativo más potente del mundo desde el Saturn V. En su configuración inicial (Bloque 1, utilizado para Artemis I y II), genera 8,8 millones de libras de empuje (39,1 meganewtons) en el despegue, una fuerza sobrecogedora necesaria para escapar completamente de la gravedad terrestre. Los dos propulsores de cohete sólidos (SRBs) y los cuatro motores RS-25 del núcleo central trabajan al unísono para propulsar la nave Orion más allá de la órbita baja terrestre (LEO), un lugar donde ningún vehículo tripulado ha estado desde 1972.
Etapas de la misión y el sistema de soporte vital
Una vez que sale de la atmósfera terrestre, el Sistema de Lanzamiento Espacial desenganchará sus propulsores, los paneles del módulo de servicio y el sistema de aborto de lanzamiento. La etapa superior del cohete y la nave espacial pasarán entonces dos días orbitando la Tierra. Este tiempo proporcionará a la misión un amplio margen para evaluar el sistema de soporte vital que apoya a los astronautas mientras aún están (relativamente) cerca de casa.
La nave Orion es, en esencia, una "cápsula de supervivencia" diseñada para el espacio profundo. Durante estos dos días orbitales, los ingenieros en la Tierra y la tripulación en el espacio realizarán exhaustivas pruebas de los sistemas de control térmico, la presurización de la cabina, la eliminación de dióxido de carbono y el suministro de agua y oxígeno. La fiabilidad del sistema de soporte vital es la preocupación principal, ya que, a diferencia de las misiones a la ISS, si surge un problema grave una vez que la Orion se dirige a la Luna, no habrá una ruta de escape o rescate inmediata.
Trayectoria y el Vistazo a la Cara Oculta
A continuación, la nave espacial se impulsará hacia la Luna con una maniobra de inyección translunar (TLI), comenzando un viaje de cuatro días. Una vez que llegue al satélite, la misión tendrá una ventana de tres horas para tomar imágenes del lado lejano de la Luna. Este análisis detallado de la superficie y la geología preparará el camino para futuros aterrizajes en el polo sur lunar.
La misión viajará más de 7.400 kilómetros (4.600 millas) más allá de la Luna, alcanzando la mayor distancia de la Tierra jamás lograda por una tripulación humana. Esto permitirá a los astronautas ver la Luna en primer plano con la Tierra enmarcada a casi 400.000 kilómetros (250.000 millas) de distancia. El viaje de regreso de la misión permitirá que el campo gravitatorio de la Tierra atraiga a la nave espacial de vuelta a casa, culminando con un amerizaje controlado en el Océano Pacífico. El momento más peligroso de esta fase será la reentrada atmosférica, donde el escudo térmico de la Orion debe soportar temperaturas de miles de grados Celsius al golpear la atmósfera a velocidades hipersónicas.
Antes de que pueda comenzar este gigantesco viaje, el Sistema de Lanzamiento Espacial puede tener que volver a moverse por tierra: la NASA ha advertido que podría tener que regresar al Edificio de Ensamblaje de Vehículos para trabajos adicionales si fuera necesario antes de su despegue final.
Más información: Neil deGrasse Tyson Responde al Anuncio de Artemis 2
El anuncio y la progresión de Artemis II han capturado la atención global, especialmente de figuras prominentes de la ciencia y la divulgación como Neil deGrasse Tyson. El astrofísico ha señalado en repetidas ocasiones la importancia crítica de esta misión, no solo como un logro técnico, sino como un motor para la inspiración y el avance científico.
Para Tyson, el regreso a la Luna mediante Artemis es la confirmación de que la humanidad aún posee la voluntad y la capacidad de empujar las fronteras de la exploración. Después de décadas enfocadas en la órbita terrestre baja y la ISS, Artemis II marca el redescubrimiento de la capacidad de la humanidad para viajar al espacio profundo. La generación actual de estudiantes y futuros ingenieros está siendo testigo del nacimiento de una nueva era espacial, un fenómeno que Tyson considera esencial para mantener el ritmo del progreso tecnológico y la alfabetización científica.
El Futuro Lunar: De Artemis II a Artemis III y la Puerta Espacial
Artemis II es un paso intermedio. Su éxito no solo significa la supervivencia de la tripulación y la validación de la Orion, sino la luz verde para el objetivo más ambicioso: Artemis III. Esta tercera misión, prevista para 2028, incluirá el aterrizaje de astronautas (incluyendo a la primera mujer y a la primera persona de color en la Luna) cerca del polo sur lunar, un área de inmenso interés científico y estratégico.
El polo sur es crucial porque se cree que alberga grandes cantidades de hielo de agua en los cráteres permanentemente sombreados. El acceso a este recurso podría transformar la logística espacial; el agua puede ser utilizada para el soporte vital, o separada en hidrógeno y oxígeno para crear combustible para cohetes. Por lo tanto, el aterrizaje de Artemis III en el polo sur es un paso directo hacia la autosuficiencia lunar, esencial para establecer una presencia permanente.
La Estación Gateway: Un Pilar para la Exploración Profunda
Paralelamente a las misiones de superficie, el programa Artemis planea construir la estación espacial lunar Gateway. Gateway actuará como un puesto avanzado orbital, un punto de transferencia para las misiones a la superficie lunar y un laboratorio para probar tecnologías necesarias para el viaje a Marte.
Si bien Artemis II y III se realizan sin la Gateway, la construcción y operación de esta estación es el siguiente paso lógico. Gateway permitirá estancias prolongadas en la órbita lunar y servirá de plataforma para desarrollar sistemas de propulsión y soporte vital cerrados, vitales para un viaje de años al planeta rojo. La estación representa una asociación internacional en evolución, con módulos aportados por socios clave como la Agencia Espacial Europea (ESA), la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) y la CSA. En resumen, Artemis II es el primer puñetazo de la humanidad en la nueva era de la exploración, poniendo a prueba los límites para que misiones futuras puedan colonizar y finalmente partir hacia otros mundos.
Fuentes
https://www.nasa.gov/mission/artemis-ii/
https://www.nasa.gov/general/la-tripulacion-de-artemis-ii/
https://www.nasa.gov/facility/vehicle-assembly-building/
https://www.nasa.gov/systems/space-launch-system/
https://www.asc-csa.gc.ca/eng/missions/artemis-ii/default.asp

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