El uso de herramientas multiusos por parte de esta vaca desafía las suposiciones sobre la inteligencia animal
hace 3 semanas

Veronika, la vaca, se inclina y recoge un cepillo con la boca. Pero, en lugar de usarlo de una manera única y simple, rota el objeto, selecciona diferentes extremos y cambia sus movimientos según dónde quiera rascarse. Este comportamiento parece tan intencionado y adaptable que la mayoría de los científicos jamás lo habrían esperado de una res.
Ahora, los investigadores han confirmado que Veronika no está actuando por accidente. Un estudio publicado en Current Biology demuestra que esta vaca utiliza un objeto externo con una flexibilidad genuina, cumpliendo con los criterios formales para el uso de herramientas. Este descubrimiento desafía suposiciones de larga data sobre la cognición del ganado y sugiere que la vida mental de los animales que tradicionalmente se consideran "simples" podría ser mucho más compleja de lo que pensábamos.
“Demostramos que una vaca puede participar en un uso de herramientas genuinamente flexible”, explicó Antonio Osuna-Mascaró, investigador postdoctoral en la Universidad de Medicina Veterinaria, en un comunicado de prensa. “Veronika no está usando un objeto solo para rascarse. Utiliza diferentes partes de la misma herramienta para distintos propósitos, y aplica diferentes técnicas dependiendo de la función de la herramienta y la región del cuerpo que quiere alcanzar”.
Esta revelación nos obliga a replantearnos nuestra visión sobre la inteligencia bovina. Si criaturas tan comunes en nuestros entornos agropecuarios son capaces de una planificación y adaptabilidad que hasta ahora solo se había documentado en primates y córvidos, ¿qué más estamos pasando por alto? La historia de Veronika no es solo una anécdota simpática; es una revolución para la ciencia del comportamiento animal.
La Vaca que Desafía la Ciencia: El Caso de Veronika
El extraordinario comportamiento de Veronika fue observado años antes de que se estudiara formalmente. Ella vive como animal de compañía en Austria con un agricultor y panadero orgánico, quien notó que a veces recogía palos y los usaba para rascarse. A diferencia de los cepillos fijos de aseo que son comunes en los establos —diseñados para que la vaca simplemente se frote contra ellos—, estos palos y herramientas debían ser elegidos, orientados y controlados activamente por ella.
El mero acto de seleccionar y manipular un objeto ya es significativo, pero lo que realmente sorprendió a los científicos fue la flexibilidad que mostraba al manejar las herramientas. La cognición del ganado ha sido históricamente subestimada, en parte porque su vida domesticada y su manipulación constante no ofrecen muchas oportunidades para mostrar habilidades cognitivas avanzadas, como el pensamiento abstracto o la planificación a largo plazo. Sin embargo, Veronika, gracias a su entorno estimulante, ha roto este molde.
Cuando los investigadores revisaron las grabaciones de vídeo de su comportamiento, se propusieron determinar si las acciones de Veronika eran deliberadas o meramente incidentales, resultado de un roce fortuito con el objeto. El equipo de científicos viajó para observarla directamente y diseñó pruebas controladas destinadas a evaluar cómo manejaba una herramienta desconocida. Las conclusiones fueron inequívocas, demostrando que había una intención clara detrás de cada movimiento.
¿Qué Implica Realmente el Uso de Herramientas?
Para el estudio del comportamiento animal, la definición de "uso de herramientas" es estrictamente rigurosa y a menudo polémica. No basta con que un animal toque un objeto o lo use una sola vez. Se requiere que el animal manipule intencionadamente un objeto externo para producir un efecto físico deseado, ya sea sobre el medio ambiente, sobre otro objeto o sobre sí mismo.
Veronika cumplió ese estándar, pero fue más allá al demostrar una flexibilidad que la sitúa en una liga cognitiva muy reducida.
Criterios Formales y Flexibilidad Cognitiva
El uso de herramientas genuino exige que el comportamiento no sea rígido ni instintivo. Es decir, que el animal pueda adaptar el uso de la herramienta ante diferentes situaciones. Por ejemplo, si usara siempre el cepillo de la misma manera, independientemente del picor, se clasificaría como un comportamiento fijo, menos complejo.
Los experimentos mostraron que Veronika ajusta la herramienta a la tarea. Utilizar partes distintas del mismo objeto para conseguir diferentes resultados es lo que los etólogos denominan uso de herramientas multi-propósito. Este patrón de adaptabilidad, fuera de los humanos, solo se había documentado de forma clara y robusta en chimpancés, que pueden usar una rama gruesa para cavar y una ramita fina para pescar termitas, por ejemplo. En el caso de Veronika, la distinción entre las cerdas y el mango de madera es funcionalmente similar. El animal ha evaluado las propiedades físicas del objeto y ha decidido cuál es la más adecuada para la sensación que busca.
Este nivel de flexibilidad cognitiva es lo que verdaderamente conmociona a la comunidad científica. La vaca no solo reconoce el cepillo como una extensión de su cuerpo, sino que también comprende que esa extensión tiene múltiples funcionalidades, y elige la función basándose en el estímulo sensorial (dónde le pica y cuánto).
La Distinción Egocéntrica
Debido a que Veronika utiliza herramientas en su propio cuerpo para su propio beneficio (rascarse), sus acciones se clasifican como uso de herramientas egocéntrico. Este tipo de uso se considera a menudo menos complejo que el uso de herramientas dirigido a objetos externos, como usar una roca para romper una nuez (uso exocéntrico), que requiere una comprensión más profunda de la causalidad en el entorno.
No obstante, los investigadores enfatizan que, a pesar de la clasificación egocéntrica, la hazaña de Veronika sigue siendo formidable debido a sus significativas limitaciones físicas. Ella manipula la herramienta completamente con su boca, sin el beneficio de manos o garras prensiles que permiten una manipulación fina. La rotación y orientación precisa del cepillo, utilizando solo su lengua y mandíbula, requiere un control motor y una planificación espacial impresionantes. Piensa en el esfuerzo que supone para ti intentar maniobrar un objeto largo con los dientes para alcanzar una zona difícil de la espalda. Este desafío motor aumenta el mérito cognitivo de Veronika.
El Rigor Científico Tras la Observación
Para asegurarse de que el comportamiento de Veronika no era un mero acto casual, los investigadores diseñaron una serie de pruebas de campo controladas que imitaban condiciones de laboratorio, a pesar de que la vaca vivía en un entorno natural.
En estos ensayos, se colocó un cepillo de cubierta (similar a una escoba de exteriores) en el suelo, presentándolo en diferentes orientaciones. Los investigadores registraron meticulosamente qué extremo seleccionaba Veronika (el de cerdas o el de madera), cómo lo colocaba y qué parte de su cuerpo se convertía en el objetivo. A lo largo de repetidas sesiones, las elecciones de la vaca siguieron patrones claros y estadísticamente significativos, lo cual eliminó la posibilidad de que sus acciones fueran fruto del azar.
Análisis Detallado del Uso Multifuncional
Los experimentos revelaron que Veronika no trataba el cepillo como un objeto de un solo uso, sino como un kit de herramientas.
Cuando se rascaba zonas amplias y menos sensibles de su cuerpo, como la espalda o los hombros, elegía sistemáticamente el extremo de las cerdas, aplicando movimientos más amplios y enérgicos, buscando una estimulación fuerte y generalizada. Sin embargo, cuando su objetivo eran áreas más blandas y sensibles de su cuerpo, como la parte baja del abdomen o las patas, cambiaba al mango de madera liso. Este cambio de herramienta dentro del mismo objeto sugiere una conciencia de la sensibilidad de su propia piel.
Sus movimientos también cambiaban drásticamente. Rascarse más alto en el cuerpo implicaba movimientos más amplios y contundentes, mientras que el rascado en la parte inferior del cuerpo era notablemente más lento y controlado. Estos ajustes sugieren que Veronika anticipaba cómo se sentiría la herramienta en la zona objetivo y modificaba su acción para que se adaptara a la necesidad específica del momento. Esta capacidad de anticipación y adaptación es un sello distintico de la inteligencia avanzada.
El Impacto en la Cognición del Ganado
El descubrimiento de Veronika tiene profundas ramificaciones, ya que afecta a nuestra comprensión taxonómica de la inteligencia. Durante mucho tiempo, la capacidad de usar herramientas se consideró una línea divisoria estricta entre los primates superiores y el resto del reino animal. Hallar esta habilidad en un rumiante, un animal de granja, obliga a reevaluar toda la escala de complejidad cognitiva.
De Seres ‘Simples’ a Usuarios de Herramientas
La visión tradicional del ganado, especialmente las vacas lecheras o de carne, es la de animales orientados principalmente a la alimentación y la producción, con una inteligencia limitada y centrada en la jerarquía social básica. Se les considera seres reactivos, no planificadores. Sin embargo, la investigación moderna ha estado acumulando pruebas de que esto es falso.
Los bovinos son criaturas sociales complejas. Se sabe que forman amistades duraderas, desarrollan un fuerte sentido de jerarquía social, demuestran memoria espacial para rutas de pastoreo y son capaces de resolver problemas complejos, como aprender a operar palancas para obtener recompensas. Incluso se ha documentado que experimentan emociones como la ansiedad y la excitación, y que su ritmo cardíaco aumenta ante tareas de resolución de problemas, un signo de compromiso cognitivo. El uso de herramientas, sin embargo, eleva drásticamente su perfil cognitivo, añadiendo la planificación motora flexible a su repertorio.
Esto significa que, al igual que los perros o los caballos, las vacas tienen una rica vida mental y capacidades de aprendizaje significativas. La diferencia es que, hasta ahora, simplemente no habíamos estado buscando las señales correctas en el contexto correcto.
El Factor Ambiental y el Enriquecimiento
El equipo de investigadores subraya que el entorno de Veronika pudo haber sido crítico para el desarrollo de esta habilidad. La mayoría del ganado vive en condiciones que limitan la exploración, el tiempo de vida y el encuentro con una variedad de objetos. Una vaca de producción típica no vive tanto tiempo, no interactúa diariamente con humanos en contextos no productivos y rara vez tiene la oportunidad de manipular objetos de forma prolongada.
Veronika, al ser un animal de compañía con una larga esperanza de vida y un entorno complejo y estimulante, tuvo la oportunidad y el tiempo necesarios para que este comportamiento emergiera y se perfeccionara. Su caso sugiere que las habilidades cognitivas de muchos animales pueden permanecer latentes o reprimidas si el entorno no ofrece los estímulos o la libertad de experimentación adecuados.
Este hallazgo es crucial para los defensores del bienestar animal. Si un entorno enriquecido facilita el surgimiento de habilidades cognitivas complejas, entonces es imperativo reconsiderar los estándares de habitabilidad y estímulo para todo el ganado. Proporcionar a estos animales oportunidades para explorar, manipular objetos y resolver problemas podría ser tan importante para su bienestar como una dieta adecuada o un refugio seguro. Los investigadores ahora esperan entender qué condiciones exactas hacen que tales comportamientos sean más probables y cuántos ejemplos similares pueden haber pasado desapercibidos simplemente porque nadie estaba mirando lo suficientemente de cerca.
Implicaciones para el Futuro y el Bienestar Animal
La documentación del uso de herramientas en Veronika es el primer caso confirmado en el ganado. El mensaje subyacente es claro: debemos dejar de simplificar la vida mental de los animales que utilizamos en la agricultura. Si una vaca puede mostrar una flexibilidad de uso de herramientas comparable a la de un chimpancé, esto debería influir en cómo se diseñan los sistemas de crianza y producción.
Entender la cognición de las vacas no es solo una búsqueda académica; tiene consecuencias éticas directas. Si sabemos que son capaces de resolver problemas de forma flexible y de mostrar intencionalidad, se incrementa nuestra responsabilidad hacia su bienestar emocional y psicológico. La investigación futura se centrará probablemente en diseñar entornos que permitan a otras reses mostrar habilidades similares, alejándose del determinismo genético y reconociendo el papel crucial del medio ambiente en la expresión de la inteligencia.
Para vosotros, como lectores, esta historia debe serviros de recordatorio de que la inteligencia y la conciencia en el reino animal no son exclusivas de unas pocas especies carismáticas. La próxima vez que veáis una vaca, recordad que bajo esa aparente calma rumiante se esconde una mente capaz de planificación, adaptación y, sí, de fabricar y usar herramientas para hacerse la vida más fácil.
Fuentes
https://www.eurekalert.org/news-releases/1111891
https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(24)00155-2
https://www.nationalgeographic.com/animals/article/cows-tool-use-cognition-intelligence
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S016815911400263X (Estudio sobre el bienestar y cognición en bovinos)

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