Una capa de roca oculta bajo Bermudas explica un misterioso abombamiento en la corteza oceánica.

hace 2 meses

Una capa de roca oculta bajo Bermudas explica un misterioso abombamiento en la corteza oceánica.

El Triángulo de las Bermudas ha sido fuente de incontables leyendas durante décadas. Sin embargo, en las profundidades del Atlántico Norte se esconde un misterio real que siempre ha dejado perplejos a los geólogos. El archipiélago de las Bermudas se asienta sobre una porción de la corteza oceánica que se hincha, elevándose por encima de la corteza circundante. Este abultamiento no es un fenómeno inusual en sí mismo, ya que a menudo es el resultado de la actividad volcánica continua en otras partes del mundo. La cuestión clave es que las Bermudas no han tenido actividad volcánica en los últimos 30 a 35 millones de años.

Un nuevo estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters podría haber resuelto finalmente el enigma de este misterioso abultamiento submarino. En la investigación, los científicos inspeccionaron datos sísmicos para descubrir que una capa de roca de aproximadamente 12 millas (20 kilómetros) de espesor se oculta bajo la corteza oceánica. Es probable que esta capa surgiera cuando las Bermudas experimentaron su última erupción. Lo sorprendente es que el abultamiento debajo de la isla no ha desaparecido después de todos estos años.

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Índice
  1. El Nacimiento de las Islas Volcánicas y el Misterio de la Pluma Ausente
  2. Desvelando el Enigma del Abultamiento
  3. La Mecánica Geológica de la Subplaca Persistente
  4. Implicaciones Geológicas y la Historia de la Placa Tectónica
  5. El Nivel del Mar en Aumento: La Amenaza Moderna de las Bermudas
  6. Vulnerabilidad Costera y Riesgos Existenciales
  7. Fuentes

El Nacimiento de las Islas Volcánicas y el Misterio de la Pluma Ausente

Una forma común en que emergen las islas volcánicas es cuando las plumas del manto, originadas en el límite entre el núcleo y el manto de la Tierra, logran atravesar la corteza oceánica. El magma que asciende desde las profundidades del planeta forma estas plumas, que son columnas de roca fundida y boyante que sirven de base para montes submarinos y cadenas de islas volcánicas. Este proceso es fundamental para entender la geología de nuestro planeta.

Tomemos como ejemplo Hawái o las Islas Galápagos; son cadenas de islas volcánicas creadas por vulcanismo de punto caliente. En este proceso, una placa tectónica se desliza sobre un "punto caliente" (hotspot) estacionario del manto, que libera magma desde el fondo oceánico, construyendo isla tras isla como si se tratara de una línea de ensamblaje volcánica, según detalla el Servicio Geológico Británico. El material procedente de las plumas del manto también provoca que partes de la corteza oceánica se hinchen, creando estos característicos abultamientos. Sin embargo, esta característica geológica generalmente se disipa a medida que la placa tectónica desplaza la corteza lejos de la fuente de calor y magma.

Las Bermudas se asientan sobre un abultamiento, pero a diferencia de Hawái o las Galápagos, carecen de actividad volcánica moderna y, lo que es más importante, no tienen una pluma del manto activa debajo. Esto ha representado un misterio considerable para los geólogos, que han intentado sin éxito explicar cómo ha mantenido este abultamiento su forma y elevación sin el apoyo constante del vulcanismo activo ni el calor ascendente. La longevidad de este fenómeno desafía el entendimiento tradicional de la dinámica de las placas oceánicas.

Desvelando el Enigma del Abultamiento

En el nuevo estudio, los investigadores abordaron este enigma examinando detenidamente los datos sísmicos. Utilizaron registros de terremotos distantes capturados por una estación sísmica instalada en las Bermudas. Al observar cómo las ondas sísmicas de estos terremotos se comportaban de manera distinta al pasar por debajo de la isla, pudieron recopilar pruebas de una capa de roca inusualmente gruesa justo debajo de la corteza oceánica. Esta capa, crucialmente, es menos densa que el material del manto circundante.

Esta capa de roca, según los investigadores, es un remanente de la intensa actividad volcánica que ocurrió cuando la isla se formó originalmente hace millones de años. Con un espesor aproximado de 12 millas (20 km), se estima que esta capa es al menos el doble de gruesa que otros casos de subplaca, un fenómeno geológico conocido. La subplaca (o underplating en inglés) ocurre en áreas donde el material del manto se queda atrapado dentro de la corteza o justo debajo de la Moho, que es la frontera entre la corteza y el manto terrestre.

Debido a que esta capa es significativamente menos densa que el resto del manto, proporciona al abultamiento una gran flotabilidad o boyantía, permitiéndole mantener su forma y elevación en ausencia de calor activo o actividad volcánica continua. Este descubrimiento es vital, pues demuestra que la estructura física y la composición química de la roca, no solo el calor, pueden sostener las elevaciones oceánicas a largo plazo. Los investigadores sugieren además que es probable que la capa se extienda hacia afuera, de manera similar a la subplaca que se ha encontrado debajo de las islas de Hawái.

La Mecánica Geológica de la Subplaca Persistente

La subplaca es el proceso por el cual el magma ascendente, al no poder romper por completo la base de la corteza, se acumula y se solidifica justo debajo de ella. Esta acumulación añade material a la base de la corteza y, si ese material es menos denso que el manto subyacente, crea un efecto de flotación isostática. La isostasia es el estado de equilibrio de flotabilidad entre la litosfera de la Tierra y la astenosfera (el manto superior). Una corteza más gruesa y menos densa flotará más alto en el manto, manteniendo la elevación de la superficie.

En el caso de las Bermudas, la magnitud y el grosor extremo de esta capa de subplaca (20 km) explican por qué el abultamiento ha perdurado durante tanto tiempo. La erupción original debió ser masiva, un evento único o una serie de eventos muy intensos que inyectaron una cantidad colosal de material magmático. Este material no solo formó el edificio volcánico visible, sino que también dejó una "raíz" gruesa y boyante anclada profundamente en la base de la corteza. Sin esta raíz, la elevación se habría erosionado y hundido lentamente a medida que la placa se enfriaba y se alejaba del punto caliente original, como sucede en la mayoría de las islas volcánicas antiguas.

Los investigadores estiman que la extensión lateral de esta subplaca es considerable. "En el caso de las Bermudas, la subplaca puede extenderse más allá del edificio volcánico y tener una forma similar a la de un cuenco. Si la subplaca se extiende más allá del edificio, consideramos que 200 km [124 millas] es un límite superior extremo para la extensión lateral y consideramos que una subplaca de hasta 50 a 100 km [31 a 32 millas] desde la isla es más razonable", explicaron los científicos en el estudio. Este hallazgo no solo resuelve el misterio de las Bermudas, sino que también obliga a replantear cómo la actividad volcánica prehistórica puede influir en la topografía oceánica a lo largo de decenas de millones de años.

Implicaciones Geológicas y la Historia de la Placa Tectónica

El descubrimiento de esta subplaca masiva cambia la narrativa sobre la geodinámica de la Placa Norteamericana, donde se encuentra el archipiélago de las Bermudas. Tradicionalmente, la vida útil de un abultamiento asociado a una pluma de manto se mide en el tiempo que le lleva a la placa tectónica moverse y alejarse de la fuente de calor. Una vez que la placa se desplaza, la elevación tiende a disminuir y el abultamiento se hunde debido al enfriamiento de la roca.

Las Bermudas, al mantener su elevación durante 35 millones de años, demuestran que la flotabilidad isostática generada por un evento de subplaca excepcionalmente grande puede ser un mecanismo de soporte a largo plazo mucho más eficaz de lo que se creía. Este fenómeno sugiere que debemos reevaluar la estabilidad y la evolución de otras provincias ígneas oceánicas que parecen tener una elevación inexplicable en relación con su edad geológica y la ausencia de vulcanismo actual.

Además, el estudio de las Bermudas ofrece una ventana a la composición y las condiciones del manto en el momento de la erupción original. El hecho de que la roca sea menos densa indica que el magma que ascendió era probablemente rico en ciertos minerales ligeros o que se segregó de manera muy eficiente al ascender. Comprender la química de esta subplaca podría ofrecer pistas sobre la naturaleza del material en las profundidades del manto en esa región, proporcionando datos valiosos para los modelos de convección y evolución térmica de la Tierra. En esencia, las Bermudas son un archivo geológico gigante que registra un evento de vulcanismo extraordinario.

El Nivel del Mar en Aumento: La Amenaza Moderna de las Bermudas

Aunque las Bermudas —que constan de 181 islas— ya no tienen que preocuparse por volcanes activos, sus residentes deben lidiar con las crecientes consecuencias del cambio climático. Para un archipiélago que depende de una elevación estable para su supervivencia, la amenaza del aumento del nivel del mar es directa e inminente.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la tendencia relativa del nivel del mar para las Bermudas ha sido de 2.18 milímetros por año, basándose en los datos mensuales del nivel medio del mar recopilados desde 1932 hasta 2024. Esto equivale a un cambio de 0.72 pies (unos 22 centímetros) en 100 años. Aunque esta cifra pueda parecer pequeña en términos absolutos, un cambio minúsculo como este plantea una amenaza significativa para las Bermudas, donde más del 20% de la masa terrestre se encuentra a elevaciones inferiores a 6.5 pies (aproximadamente 2 metros). Esto significa que una porción considerable de la infraestructura y el ecosistema costero están directamente en riesgo.

Vulnerabilidad Costera y Riesgos Existenciales

La vulnerabilidad de las Bermudas no se limita a la inundación directa. El aumento del nivel del mar exacerba otros problemas, como la erosión costera y la intrusión de agua salada en los acuíferos de agua dulce. Al ser una isla pequeña y relativamente aislada, las Bermudas dependen de las reservas de agua dulce que se acumulan en lentes de agua flotantes sobre el agua salada. La elevación del mar empuja el agua salada hacia arriba y hacia el interior, contaminando estas reservas esenciales para el consumo humano y la agricultura.

Además, los eventos climáticos extremos, como los huracanes, se vuelven exponencialmente más destructivos cuando el nivel base del mar es más alto. Una marea de tempestad que antes podía causar daños limitados ahora tiene la capacidad de penetrar mucho más tierra adentro, afectando carreteras, edificios y la valiosa infraestructura turística que sostiene la economía de las islas. El Instituto de Ciencias Oceánicas de las Bermudas y la Universidad Estatal de Arizona han señalado que la combinación de un terreno bajo y una alta densidad de población en las zonas costeras pone a la isla en una situación de riesgo existencial si las proyecciones más pesimistas sobre el aumento del nivel del mar se materializan a finales de siglo. Es crucial que la estabilidad geológica ganada por la subplaca no se vea contrarrestada por los rápidos efectos del cambio climático global.

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Fuentes

https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2023GL106202
https://www.bgs.ac.uk/geology-at-bgs/geology-of-britain/volcanic-geology/hawaii-and-hotspots/
https://tidesandcurrents.noaa.gov/sltrends/sltrends_station.shtml?id=612-001
https://bios.edu/
https://www.nature.com/articles/s41561-018-0284-8

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