Por qué el viernes 13 sigue dando mala suerte
hace 5 meses

Viernes 13 ha sido objeto de mitología y especulación durante mucho tiempo en nuestra cultura. Los orígenes de las supersticiones que rodean a esta fecha son algo difusos, aunque se han rastreado hasta la creencia de que Judas pudo ser el invitado número 13 en la Última Cena narrada en la Biblia. El viernes, por su parte, se asocia con la crucifixión de Jesús y la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, según algunas creencias populares medievales que han perdurado a través de los siglos.
Hoy en día, la idea de que el viernes 13 puede traer mala suerte es una de las creencias populares más extendidas en el mundo occidental, y las razones de ello son tan complejas como los propios orígenes de la creencia. Sin embargo, si hablas con expertos en el tema, notarás que el lenguaje que utilizan es muy preciso. No pillarás a la doctora Kerry Noonan utilizando la palabra "superstición" a la ligera. Aunque a esta folclorista no le importa que la gente use el término, ella prefiere utilizar la palabra creencia.
En diversas entrevistas, Noonan ha explicado que siente que superstición es una especie de palabra peyorativa. Considera que decir "superstición" es como decir que la creencia de otra persona es estúpida o carece de fundamento. La mayoría de las personas se sienten avergonzadas al admitir que son supersticiosas, pero si lo enmarcamos como una creencia cultural, el panorama cambia por completo. Es una parte intrínseca de cómo los seres humanos intentamos dar sentido al caos del mundo que nos rodea.
- Por qué las creencias sobre el viernes 13 están tan extendidas
- El deseo humano de controlar lo incontrolable
- La psicología del "por si acaso" y la persistencia del mito
- Cómo la cultura pop influye en las creencias populares
- El número 13 en la literatura y los cuentos clásicos
- La persistencia de las sombras individuales y colectivas
- El impacto de la fobia al viernes 13 en la salud mental
- Fuentes
Por qué las creencias sobre el viernes 13 están tan extendidas
¿Quién de nosotros no ha arqueado una ceja al decidir si reservar un vuelo o viajar a algún lugar un viernes 13? Al fin y al cabo, es una reacción casi instintiva. Según Noonan, esta creencia en particular está tan extendida por una serie de razones psicológicas y sociales. Una de las razones principales por las que la historia del viernes 13 ha perdurado es que, independientemente de tus inclinaciones religiosas o espirituales, los seres humanos solemos preocuparnos mucho por la suerte.
Como folclorista, Noonan siempre analiza la función y los significados simbólicos de estos fenómenos. La función es lo que la gente obtiene de algo o lo que eso hace por ellos en su día a día. Los significados simbólicos, por otro lado, son la forma en que algo se vincula con los valores culturales subyacentes, los temores o las preocupaciones más profundas de una sociedad. Cuando se trata del viernes 13, está claro que muchas personas están preocupadas por la suerte y por cómo esta influye en sus planes inmediatos.
Todos queremos atraer la buena suerte y evitar la mala, ya que somos conscientes de que hay muchísimas cosas fuera de nuestro control. Por eso, todos realizamos pequeños rituales. Puede que lances sal sobre tu hombro izquierdo, o que toques madera para desviar la mala suerte después de decir algo positivo. En la cultura judía de Europa del Este, por ejemplo, se suele escupir un par de veces después de decir algo si no quieres gafarlo. Estos comportamientos no son meras manías, sino herramientas culturales para gestionar la incertidumbre.
El deseo humano de controlar lo incontrolable
Bajo este deseo de evitar la mala suerte se esconde lo que Noonan explica como un deseo humano natural de controlar lo incontrolable. Las creencias populares e incluso las religiones pueden surgir en el espacio que queda entre lo que la gente puede controlar y lo que no. Es una respuesta adaptativa de nuestra mente ante entornos donde los resultados son impredecibles y el riesgo es alto.
Las situaciones o eventos altamente estresantes también pueden provocar un aumento de las creencias populares. Existen investigaciones que sugieren que cuando los humanos nos encontramos en una situación realmente estresante, nuestra adherencia a las creencias populares tiende a subir. Un estudio publicado en la revista Psychological Science ha explorado cómo la falta de control sobre el entorno aumenta la percepción de patrones inexistentes, lo que refuerza este tipo de creencias. En última instancia, todo se remonta a lo mismo: afirmar el control sobre una situación en la que sientes que no tienes el mando.
Esta idea fue resumida magistralmente por el antropólogo del siglo XX Bronisław Malinowski, quien teorizó que la magia sirve como un relleno de huecos en tiempos de incertidumbre. Lo que Malinowski quería decir con esto es que, si hay una brecha entre lo que podemos controlar y el resultado que deseamos, llenamos ese hueco tanto con creencias como con comportamientos mágicos. Es una forma de puente mental que nos permite seguir adelante a pesar de la ansiedad que genera el futuro incierto.
La psicología del "por si acaso" y la persistencia del mito
A menudo, estas creencias y comportamientos se mantienen no porque las masas se suscriban a ellos de todo corazón, sino porque la gente también tiende a sentir que no vendría mal honrar estas costumbres, incluso año tras año. No cuesta nada tocar madera, ni ponerse una camisa de la suerte para una entrevista de trabajo. Tampoco cuesta nada salir, dar tres vueltas y escupir si crees que eso te protegerá de un mal augurio. Es una inversión de energía mínima para un beneficio psicológico potencialmente alto: la paz mental.
También es posible que el viernes 13, en particular, haya perdurado tanto tiempo porque la ocasión es muy general. No existen comportamientos o actividades específicas diseñadas para contrarrestar cualquier mala suerte que pueda originarse en esta fecha, lo que la hace accesible y de bajo esfuerzo para cualquiera. No tienes que realizar un ritual complejo; simplemente con ser un poco más precavido ya sientes que estás cumpliendo. Además, está conectada a una fecha específica que ocurre con cierta regularidad, pero no con la frecuencia suficiente como para volverse monótona u ordinaria.
La estructura del calendario hace que el viernes 13 sea un recordatorio periódico de nuestras ansiedades colectivas. Aparece una o dos veces al año, dándonos el pretexto perfecto para hablar de la suerte sin que el tema se agote. En términos de marketing cultural, es el intervalo perfecto para mantener el interés vivo sin saturar al "público". Esta recurrencia cíclica ayuda a que la creencia se transmita de generación en generación de forma casi automática.
Cómo la cultura pop influye en las creencias populares
Por supuesto, otra razón por la que las creencias sobre el viernes 13 se han grabado con tanta firmeza en el paisaje cultural es la famosa franquicia cinematográfica Friday the 13th (Viernes 13). La propia doctora Noonan fue actriz en la sexta película de la saga y recuerda con cariño su tiempo en el set. En un momento dado, cuenta que incluso tuvo que pedirle a C. J. Graham, el actor que interpretaba a Jason Voorhees, que dejara de hablar con ella, ya que le resultaba difícil fingir que tenía miedo después de charlar con él de forma tan casual.
Sin duda, las películas han ayudado a cimentar el mito del viernes 13 en la imaginación popular. Son ejemplos claros de cómo la cultura pop y el folclore pueden mantener relaciones simbióticas. La cultura de masas toma prestadas las creencias e historias populares, como los cuentos de fantasmas y otros tipos de mitos, y los utiliza para crear un proyecto mediático masivo. Una vez que ese proyecto se lanza, vuelve a la cultura general, reforzando la creencia original con nuevas imágenes y narrativas.
Décadas antes de que se estrenara la franquicia cinematográfica, las creencias sobre el viernes 13 también ganaron protagonismo gracias a la novela de 1907 Friday, the Thirteenth, escrita por Thomas W. Lawson. Esta obra jugó un papel fundamental al alimentar las sospechas sobre la mala suerte del día, centrando la trama en un corredor de bolsa que intenta colapsar el mercado en esa fecha específica. Y siglos antes de eso, los cuentos de hadas, incluidos los de los hermanos Grimm como La Bella Durmiente, ya presentaban tramas donde el número 13 era el catalizador de la desgracia.
El número 13 en la literatura y los cuentos clásicos
En el relato de los hermanos Grimm, doce hadas fueron invitadas a ver a la princesa recién nacida, pero la decimotercera hada, que resultó ser malvada, no fue invitada. Este desaire llevó a la maldición central de la historia. Aquí vemos cómo el número 13 se asocia con la exclusión, el caos y la venganza, elementos que resuenan profundamente en la psique humana. La literatura ha servido como un vehículo para codificar estos temores y presentarlos de forma que parezcan verdades universales.
En todos estos casos, la cultura pop refuerza la cultura popular. No es solo que las películas o los libros inventen la superstición, sino que la validan y le dan una forma visual o narrativa que la hace más fácil de recordar y compartir. Cuando ves a Jason Voorhees acechando a sus víctimas en un viernes 13, la fecha deja de ser solo un número en el calendario para convertirse en un símbolo cargado de tensión y peligro. El cine de terror ha sido, quizás, el mayor altavoz contemporáneo para este antiguo temor.
Además, el impacto de la literatura de Lawson en 1907 no debe subestimarse. En aquel entonces, la bolsa de valores ya era un lugar lleno de incertidumbre y "magia" financiera. Asociar el viernes 13 con un desastre económico masivo caló hondo en una sociedad que empezaba a depender de mercados globales volátiles. Fue la combinación perfecta entre un temor ancestral y una ansiedad moderna, una fórmula que siempre garantiza la supervivencia de una creencia.
La persistencia de las sombras individuales y colectivas
Al igual que los orígenes de la creencia de que el viernes 13 puede ser un día de mala suerte son ligeramente oscuros, las razones por las que la fecha ha persistido son un tanto nebulosas. Están arraigadas en temores personales e individuales que muchos de nosotros compartimos, pero que a menudo no nos atrevemos a verbalizar. Perpetuamos esta creencia porque la aprendimos cuando éramos jóvenes, o porque la aprendimos de alguien en quien confiamos o a quien queremos.
También lo hacemos porque hemos visto representaciones constantes en la cultura pop, o simplemente porque es divertido pensar en ello. A veces, es una buena forma de justificar por qué hemos sido torpes ese día o por qué algo no ha salido como esperábamos. "Claro, es que hoy es viernes 13", nos decimos, y esa frase actúa como un alivio cómico o una explicación externa que nos quita parte de la responsabilidad de nuestros errores.
En última instancia, el viernes 13 sobrevive porque es útil. Nos ofrece una narrativa para lo aleatorio y una excusa para nuestras pequeñas desgracias. Mientras sigamos buscando formas de navegar la incertidumbre de la vida, estas creencias seguirán formando parte de nuestro equipaje cultural. No importa cuánta tecnología tengamos o cuánto avance la ciencia; el ser humano siempre guardará un espacio para el misterio, la suerte y, por supuesto, el respeto por un viernes que cae en día 13.
El impacto de la fobia al viernes 13 en la salud mental
Aunque para muchos el viernes 13 es solo una curiosidad o una excusa para ver películas de terror, para otros representa un problema real de ansiedad. Existe un término clínico para este miedo: paraskevidekatriafobia. Este trastorno es una forma especializada de triskaidekafobia, o miedo al número 13. Las personas que sufren esta fobia pueden experimentar síntomas físicos de ansiedad, como palpitaciones, sudoración o incluso ataques de pánico ante la llegada de esta fecha.
Un estudio en Neurology Open Access sobre fobias específicas y ansiedad social indica que los condicionamientos culturales juegan un papel crítico en el desarrollo de estas respuestas emocionales. Si una persona crece en un entorno donde el viernes 13 se trata con miedo real, es probable que su cerebro procese la fecha como una amenaza genuina. Esto demuestra que lo que Noonan llama "creencias" tiene efectos tangibles en la biología y el comportamiento humano.
Incluso en entornos médicos, se ha observado que algunos pacientes prefieren posponer cirugías o procedimientos importantes si coinciden con esta fecha. Aunque los hospitales operan con normalidad, la carga psicológica del paciente puede influir en su proceso de recuperación debido al estrés adicional. Por tanto, la gestión de estas creencias no es solo un tema de folclore, sino que tiene implicaciones en la salud pública y el bienestar emocional de la población.
Fuentes
https://www.mentalfloss.com/article/654314/why-is-friday-the-13th-unlucky
https://www.britannica.com/story/why-is-friday-the-13th-considered-unlucky
https://www.history.com/topics/folklore/friday-the-13th
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2496995/
https://www.sciencedaily.com/releases/2008/10/081002172350.htm

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