6 musicales que le dan un giro moderno a Shakespeare.

hace 2 días

6 musicales que le dan un giro moderno a Shakespeare.

La obra de William Shakespeare ha dejado una huella indeleble en la cultura de todo el mundo, inspirando desde películas y series de televisión hasta canciones y representaciones experimentales de todo tipo. Sin embargo, hay un medio que se ha prestado excepcionalmente bien al universo del Bardo: el musical moderno. La capacidad de Shakespeare para capturar la esencia de la condición humana, sus conflictos internos y sus pasiones desbordantes encuentra en la música y el baile un vehículo de expresión que potencia cada una de sus palabras.

Como no podía ser de otra manera, los giros dramáticos que te dejan sin aliento, los romances apasionados y condenados al fracaso, y los enredos cómicos y caóticos de Shakespeare han servido como un material increíble para el teatro musical. En honor al Día de Shakespeare, que se celebra cada 23 de abril, aquí tienes seis musicales inspirados en la obra del Bardo; algunos se toman más libertades que otros con sus creaciones, pero todos mantienen viva la llama de su genio literario.

Índice
  1. West Side Story y el eco de Verona en Nueva York
  2. & Juliet: ¿Qué pasaría si Julieta no muriera?
  3. Kiss Me, Kate y el teatro dentro del teatro
  4. All Shook Up: Elvis se encuentra con Noche de Reyes
  5. The Donkey’s Show: Una discoteca en el sueño de una noche de verano
  6. Two Gentlemen of Verona: Rock and roll en el Milán de los sesenta
  7. La relevancia de Shakespeare en el teatro musical actual
  8. Fuentes

West Side Story y el eco de Verona en Nueva York

Posiblemente la adaptación musical más famosa de una obra de Shakespeare, West Side Story superpone la tragedia romántica de Romeo y Julieta a las duras calles de la ciudad de Nueva York en la década de 1950. Con música de Leonard Bernstein y letras del legendario Stephen Sondheim, este musical supuso un encuentro sinérgico de mentes creativas que cambió la historia de Broadway para siempre. La partitura de Bernstein, que mezcla jazz, ritmos latinos y música clásica, dota a la historia de una urgencia y una modernidad que todavía hoy resultan impactantes.

La obra toma muchos detalles de la trama original de Romeo y Julieta, pero traslada el foco hacia un violento choque entre dos bandas callejeras de Nueva York: los Sharks, de origen puertorriqueño, y los Jets, jóvenes de ascendencia europea. En lugar de la rivalidad ancestral entre los Montesco y los Capuleto, el conflicto se basa en la tensión racial y social de la época. Los personajes de Tony y María representan esa esperanza de amor que intenta florecer en un entorno hostil, demostrando que los temas de Shakespeare sobre el prejuicio y el odio irracional son, lamentablemente, universales y atemporales.

Además de su impacto narrativo, West Side Story revolucionó el teatro musical mediante el uso de la danza como elemento narrativo principal, gracias a la coreografía original de Jerome Robbins. En esta obra, el baile no es solo un adorno, sino que sirve para expresar la agresividad de las bandas y la ternura de los amantes. Si alguna vez has sentido que el destino se interpone en tu camino, te verás reflejado en la lucha de estos jóvenes que, al igual que los personajes del siglo XVI, terminan siendo víctimas de un entorno que no comprende la pureza de sus sentimientos.

& Juliet: ¿Qué pasaría si Julieta no muriera?

El musical de 2019 & Juliet ofrece un giro decididamente feminista y contemporáneo al final de Romeo y Julieta, explorando qué ocurriría si Julieta decidiera vivir al final de la tragedia de Shakespeare. La premisa arranca con el propio William Shakespeare y su esposa, Anne Hathaway, discutiendo sobre el final de su obra más famosa. Anne toma la pluma y decide que Julieta no tiene por qué morir por un chico que apenas conoce, iniciando así un viaje de autodescubrimiento y empoderamiento que lleva a la protagonista desde Verona hasta París.

Este musical cuenta con una serie de éxitos pop del compositor y productor sueco Max Martin, que van desde "...Baby One More Time" de Britney Spears hasta "Since U Been Gone" de Kelly Clarkson. Al utilizar canciones que todos conocemos, la obra conecta de forma inmediata con el público joven y moderniza los dilemas de los personajes clásicos. Acompañamos a Julieta mientras explora una serie de caminos diferentes que los personajes de la obra original podrían haber tomado si Shakespeare hubiera estado abierto a cambiar su final original, rompiendo con la idea de que el destino es algo inamovible.

La puesta en escena de & Juliet es una explosión de color, confeti y energía que invita a la reflexión sobre el género, la identidad y el derecho a elegir nuestro propio futuro. Al igual que vosotros podríais replantearos vuestras propias decisiones vitales, Julieta se enfrenta a la presión de las expectativas sociales y familiares, pero esta vez con una banda sonora que celebra la libertad. Es una reinterpretación que demuestra que las historias de Shakespeare son lo suficientemente robustas como para ser desmontadas y reconstruidas con una sensibilidad del siglo XXI.

Kiss Me, Kate y el teatro dentro del teatro

Kiss Me, Kate es una interpretación creativa y "meta" de los acontecimientos de la obra de Shakespeare La fierecilla domada. Este musical presenta dos narrativas concurrentes: una versión de "musical dentro de un musical" de la propia obra de Shakespeare, y la historia de Lilli Vanessi y Fred Graham, una pareja divorciada que se ve obligada a trabajar junta como protagonistas de la producción. La tensión entre los personajes de la vida real se filtra constantemente en su actuación sobre el escenario, creando un paralelismo fascinante entre sus vidas y las de Petruchio y Catalina.

La historia es extremadamente shakespeareana en su uso de múltiples personajes y tramas superpuestas, que se unen para crear una reinterpretación encantadora del relato de Petruchio y sus esfuerzos por cortejar a la testaruda Kate. La música y las letras de Cole Porter, junto con el libreto de Sam y Bella Spewack, han convertido a esta obra en un clásico absoluto. Canciones como "Another Op'nin', Another Show" o "Brush Up Your Shakespeare" son ya parte del canon del teatro musical, ofreciendo una visión ingeniosa y a veces cínica del mundo del espectáculo.

A pesar de que la obra original de Shakespeare ha sido objeto de críticas modernas por su retrato de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, Kiss Me, Kate utiliza el recurso del teatro dentro del teatro para suavizar y satirizar estos elementos. Vosotros, como espectadores, podéis disfrutar de las peleas físicas y los duelos verbales entre Fred y Lilli, sabiendo que, en el fondo, su conflicto nace de una pasión que no han logrado apagar. Es un recordatorio de que, a veces, la realidad puede ser tan dramática y cómica como cualquier ficción escrita por el Bardo.

All Shook Up: Elvis se encuentra con Noche de Reyes

El musical All Shook Up plantea una pregunta curiosa: ¿qué pasaría si Noche de Reyes de Shakespeare se adaptara libremente como un musical de "jukebox" con canciones de Elvis Presley? La respuesta es una historia ambientada en un pueblo estadounidense genérico de la década de 1950 que se ve sumido en el caos cuando llega un nómada en motocicleta llamado Chad. Al igual que el duque Orsino en la obra original, Chad se convierte en el centro de un torbellino de deseos cruzados y confusiones románticas que sacuden los cimientos conservadores de la localidad.

En conjunto, es una forma decididamente moderna de interpretar el relato de Shakespeare sobre una mujer llamada Viola que se disfraza de hombre (llamado Cesario) para conseguir empleo. La situación se complica cuando Viola se enamora del hombre para el que trabaja, mientras que la mujer de la que él está enamorado, Olivia, cae rendida ante los encantos de "Cesario". En All Shook Up, este enredo se potencia con la energía del rock and roll y las leyes de decencia de un pueblo que prohíbe la música "provocativa", lo que añade una capa de rebelión juvenil a la trama de Shakespeare.

Aunque All Shook Up se inspira más ligeramente en Noche de Reyes que otras adaptaciones más precisas, mantiene elementos clave como las extensas redes de confusión romántica creadas por el travestismo y los malentendidos. Si os gusta la estética de los años 50 y las canciones icónicas de Elvis como "Love Me Tender" o "Heartbreak Hotel", este musical os resultará fascinante. Demuestra que el espíritu de comedia de Shakespeare, basado en que el amor es una fuerza caótica que nadie puede controlar, encaja perfectamente con el espíritu rebelde del primer rock and roll.

The Donkey’s Show: Una discoteca en el sueño de una noche de verano

Al igual que otros musicales de esta lista, The Donkey’s Show: A Midsummer Night’s Disco transporta la mística comedia de Shakespeare ambientada en Atenas a un entorno decididamente moderno: en esta ocasión, la escena disco de la década de 1970. Esta producción rompe la cuarta pared de forma radical, invitando a menudo a los espectadores a participar activamente, bailando y bebiendo en un ambiente que emula a una discoteca real de la época. La experiencia es inmersiva y sensorial, alejándose de la formalidad de un teatro tradicional.

El espectáculo utiliza grandes éxitos de la era disco como "YMCA" y "We Are Family", sustituyendo el bosque lleno de hadas de Shakespeare por el entorno igualmente alucinatorio de una pista de baile iluminada y llena de espejos. Aquí, la reina y el rey de las hadas, Titania y Oberón, son reimaginados como una organizadora de clubes nocturnos y una estrella del disco enfrentados en una guerra de egos. El personaje de Bottom, que en la obra original es transformado en asno, aquí suele ser reinterpretado bajo la estética kitsch y vibrante de los 70, a veces incluso siendo reemplazado por gemelos bailarines.

Podéis imaginar la atmósfera cargada de energía y purpurina donde los enredos amorosos de los jóvenes amantes se resuelven entre luces de neón. La esencia de El sueño de una noche de verano, que trata sobre la pérdida de la noción de la realidad y la magia del amor, se traduce perfectamente a la euforia de una noche de fiesta. Es una prueba de que Shakespeare no solo es para ser leído en silencio, sino para ser vivido y celebrado con la misma intensidad con la que se disfruta de una noche inolvidable en la pista de baile.

Two Gentlemen of Verona: Rock and roll en el Milán de los sesenta

El musical de Broadway de 1971 Two Gentlemen of Verona adaptó la obra homónima de Shakespeare, situando la comedia en un Milán con tintes de los años 60, pero manteniendo los elementos básicos de la trama y los nombres de sus protagonistas. Esta versión fue creada por Galt MacDermot (compositor de Hair), lo que le otorgó un sonido rockero, fresco y multicultural que contrastaba con las producciones más académicas del Bardo. Ganó el premio Tony al Mejor Musical, demostrando que Shakespeare podía ser "cool" y vibrante para las audiencias de la era hippie.

Tanto la obra como el musical siguen a dos mejores amigos, Valentín y Proteo, que se enamoran de la misma mujer, Silvia. El musical es una adaptación bastante fiel en general, pero a diferencia de la obra de teatro original, proporciona a los personajes una gran cantidad de baladas y temas de rock-and-roll para expresar sus angustias y deseos. La trama explora temas como la traición, la amistad masculina y la volubilidad del corazón joven, todo ello aderezado con un ritmo que invita a mover los pies.

A través de esta obra, podéis ver cómo los conflictos juveniles de la Italia renacentista guardan un parecido asombroso con las inquietudes de cualquier generación joven que busca su lugar en el mundo. Aunque es menos conocida hoy en día que West Side Story, esta adaptación fue pionera en demostrar que el lenguaje de Shakespeare podía fundirse con los ritmos más contemporáneos sin perder su esencia. Es una pieza llena de alegría y energía que reivindica el lado más lúdico y menos solemne de las comedias del autor inglés.

La relevancia de Shakespeare en el teatro musical actual

La razón por la cual seguimos adaptando a Shakespeare al formato musical es sencilla: sus historias son estructuras perfectas que soportan cualquier tipo de ornamentación. Shakespeare escribía para el pueblo, para un público que buscaba entretenimiento, emoción y una conexión con la realidad de sus vidas. El teatro musical moderno busca exactamente lo mismo, utilizando la canción para elevar el momento emocional donde las palabras, por sí solas, ya no son suficientes. Si alguna vez habéis sentido que una canción expresa exactamente lo que tenéis en el corazón, entenderéis por qué el Bardo y Broadway son compañeros de viaje ideales.

Además, estas adaptaciones permiten que nuevas generaciones se acerquen a textos que, de otra forma, podrían parecer distantes o difíciles de entender. Al ver a Julieta cantar un éxito de Katy Perry o a los Jets bailar por las calles de Nueva York, el público comprende que las emociones que Shakespeare describió hace cuatrocientos años son las mismas que sentimos hoy. La versatilidad de su obra asegura que, mientras existan artistas con ganas de innovar y públicos con ganas de emocionarse, seguiremos viendo los dramas de Shakespeare bajo las luces de los carteles de Broadway.

Fuentes

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