5 mitos sobre el caso Lizzie Borden que cree la mayoría
hace 2 días

Si has escuchado el nombre de Lizzie Borden, probablemente fue por la canción de patio o de fiesta de pijamas: Lizzie Borden tomó un hacha, / y le dio a su madre 40 golpes. / Al ver lo que había hecho, / le dio a su padre 41. Esta canción, que no estaba pensada para niños, se convirtió en el vehículo principal mediante el cual la historia de los asesinatos de los Borden se propagó por todo Estados Unidos a finales de la década de 1890. A principios del siglo XX, jóvenes y mayores creían firmemente que Lizzie Borden había destrozado a sus padres con un hacha. Sin embargo, los hechos reales del caso se perdieron entre las innumerables versiones, y hoy en día la historia se ha convertido más en mito y leyenda que en un relato histórico fiable. Todos los detalles de lo que realmente ocurrió aquella mañana del 4 de agosto de 1892 en Fall River, Massachusetts, quizá nunca se aclaren por completo. Lo que sí sabemos es que la canción y las sucesivas reelaboraciones han generado numerosas concepciones erróneas tanto sobre Lizzie, la presunta asesina, como sobre las víctimas, Andrew y Abby Borden. A continuación, se examinan algunos de los mitos más extendidos sobre este célebre caso.
Mito: Abby Borden era la madre de Lizzie
Dos años después de la muerte de su primera esposa, Andrew Borden se casó con Abby Durfee Gray el 6 de junio de 1865. Abby se convirtió en madrastra de las dos hijas de Andrew, Emma y Lizzie, pero se ha informado de que la relación entre ambas era distante y tensa. De hecho, la tensión entre ambas no era un secreto para los habitantes de Fall River, y diversas fuentes históricas señalan que la convivencia en el hogar Borden era anything but armoniosa. La dinámica familiar era un tema que generaba conversaciones y especulaciones en la comunidad.
Ya como adulta, Lizzie dejó de llamar a Abby "Madre", y, unos meses antes de los asesinatos, supuestamente llegó a decirle a la costurera local que Abby era una "persona malvada y buena para nada". Tras los crímenes, la policía interrogó a Lizzie y mencionó a su madre. Lizzie corrigió de forma abrupta y vehemente, dejando muy claro que Abby Borden no era su madre. Esta reacción ha sido interpretada por muchos como indicativa de un profundo resentimiento. No obstante, otras personas que conocían a Lizzie afirmaron que ella no mantenía una mala relación con su madrastra, lo que añade una capa de complejidad a una cuestión que no es tan clara como parece a primera vista.
Mito: Abby y Andrew Borden fueron asesinados con un hacha
La canción sobre Lizzie Borden asegura que ella era una asesina con hacha, pero, técnicamente, Andrew y Abby Borden fueron asesinados con un hatchet, es decir, un hacha pequeña o un azadón. La diferencia puede parecer insignificante, pero la herramienta exacta utilizada es un detalle crucial a la hora de intentar determinar quién pudo haber matado al señor y a la señora Borden. Esta distinción ha sido fundamental en las investigaciones y en las teorías que han circulado durante más de un siglo.
Un hacha convencional, con su cabeza más grande y su mango más largo, habría sido pesada y difícil de manejar para una mujer no acostumbrada a trabajos físicos. Un hatchet, en cambio, sería más fácil de utilizar al ser más pequeño y ligero, además de poder ocultarse con mayor facilidad. La policía encontró efectivamente un hatchet con el mango cortado en el sótano de la casa de los Borden, pero la cuchilla estaba completamente limpia. Este hallazgo generó una enorme controversia, ya que muchos se preguntaron cómo podía una herramienta con la sangre borrada ser la pieza clave de la investigación. La ausencia de pruebas biológicas en el arma supuso uno de los mayores obstáculos para lograr una condena.
Mito: Los 40 y 41 "golpes" de la canción
Cualquier número de golpes en la cabeza con un hatchet es excesivo, pero la canción exageró enormemente la cantidad de impactos que recibieron Andrew y Abby Borden. Abby fue asesinada primero en una habitación de invitados del segundo piso que estaba limpiando. Recibió entre 18 y 19 golpes en la parte posterior de la cabeza, menos de la mitad de los 40 que cantaba la canción. La violencia de los golpes fue suficiente para causar la muerte, pero la cifra se había multiplicado de forma desproporcionada en la tradición oral.
Andrew Borden fue asesinado aproximadamente una hora y media después de su esposa, mientras dormitaba en el sofá de la sala de estar. Recibió entre 10 y 11 golpes en el rostro, muchos menos que los 41 que sugería la canción, aunque suficientes para dejarlo gravemente destrozado. Las cifras reales no encajaban tan bien en la rima pegajosa, y la gente que difundía la noticia no pensaba dejar que la verdad se interpusiera en el camino de una buena historia. Esta tendencia a embellecer los hechos contribuyó a crear una narrativa que distaba mucho de la realidad forense.
Mito: Todo el mundo creía que Lizzie era culpable
En la actualidad, al mirar hacia atrás el caso, podemos pensar que Lizzie era la única sospechosa plausible, pero en su época las cosas no eran tan claras. La policía nunca encontró el arma homicida confirmada, ni tampoco descubrió sangre alguna en Lizzie ni en su ropa. Aunque su testimonía tenía muchos vacíos, estos se explicaron más o menos por el hecho de que su médico le administró morfina para calmar su estado de shock e "histeria". El término histeria, ampliamente utilizado en la época, sirvió en muchos casos para desacreditar o minimizar la respuesta emocional de las mujeres.
Los investigadores de la policía y el juez encargado del caso de Lizzie consideraban que probablemente ella era la asesina, pero carecían de pruebas suficientes. Grupos de mujeres y asociaciones religiosas apoyaron a Lizzie en su defensa, considerando que alguien tan activo en obras de caridad y en funciones de la iglesia no podía haber cometido un crimen tan brutal. Cuando Lizzie fue absuelta, existían grupos que creían en su culpabilidad y otros que defendían su inocencia. Este dividendo social refleja la tensión entre la evidencia circunstancial y los prejuicios de género de la época victoriana.
Mito: El motivo de Lizzie para asesinar
Dado que Lizzie nunca fue condenada, y tampoco lo fue nadie más, quizá nunca sepamos cuál fue el verdadero motivo detrás de los asesinatos. Esto no impidió que la gente elaborara numerosas teorías sobre por qué Lizzie habría querido matar a su padre y a su madrastra. Muchos pensaron que se trataba de una venganza porque Andrew Borden había matado a las palomas de las que Lizzie cuidaba. Esta teoría, aunque pintoresca, refleja la idea de que los pequeños conflictos domésticos podían escalar hasta la tragedia.
Otra especulación sostenía que Lizzie estaba cansada de vivir como una pobreza cuando sabía que su padre era muy adinerado. Los Borden vivían en una zona modesta de la ciudad, sin electricidad ni agua corriente, porque Andrew Borden era extremamente tacaño con su fortuna. Tras ser absuelta, Lizzie utilizó su herencia para comprar una mansión y vivir de manera lujosa, lo que podría haber sido un motivo plausible. Sin una confesión ni pruebas más contundentes, el caso permanecerá sin resolver para siempre, alimentando así la leyenda de uno de los crímenes más fascinantes de la historia estadounidense.
Fuentes
- https://www.britannica.com/topic/Lizzie-Borden
- https://famous-trials.com/lizzieborden/
- https://www.history.com/articles/9-things-you-may-not-know-about-lizzie-borden
- https://www.smithsonianmag.com/history/how-lizzie-borden-got-away-with-murder-180972707/
- https://www.crimeandinvestigation.co.uk/articles/lizzie-borden-took-axe-rhyme
- https://www.aetv.com/articles/lizzie-borden-family

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